Gotas de paz

Oren así: “Padre nuestro”

. Mt 6, 9

El cristianismo no es una ONG donde solo cuenten las capacidades de sus miembros y las acciones concretas que hacen. El cristianismo es una religión en la que las personas forman una iglesia para estar con Dios, descubrir su voluntad y así marcar la historia con buenas obras. Pero el gran protagonista es el propio Dios; por eso, no hay experiencia cristiana sin auténtica vida de oración. Quien no descubrió la importancia de la relación con el Señor en la oración puede hasta ser un gran filántropo, pero no es aún un cristiano. Señor, ya que nos enseñaste a orar, danos también el gusto por practicarla. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Hacer el bien sin buscar recompensa

264 - “Cuídense de hacer obras buenas en público solamente para que los vean”. Mt 6, 1

Todos debemos hacer el bien a los demás. Sin embargo, nuestro egoísmo es tan astuto que tantas veces nos lleva a hacer el bien buscando publicidad, reconocimientos y aplausos. La motivación para la caridad en este caso no es el bien del otro, sino ensalzarnos a nosotros mismos. Por eso, el Señor desafía a los cristianos a hacer el bien en secreto para que nadie lo sepa sino Dios. Pues solo es verdadera bondad el bien que tiene como único objetivo ayudar al otro, sin que yo gane otra cosa. Todo lo demás es mi egoísmo maquillado. Paz y bien.

 

Gotas de paz

“Sean perfectos como el Padre que está en el cielo”

Mt 5, 48

Tenemos un modelo que seguir, que nos estira hacia la perfección: el Padre celestial. Toda nuestra vida debe ser un caminar hacia Él mejorándonos cada día. Debemos aprender de Él el amor, la bondad, el perdón. No podemos quedarnos arrastrándonos en este mundo entre venganzas, odios, prejuicios y discriminaciones. Dios Padre es tan bueno que no tiene límites en el amor. Y nosotros no podemos perderlo de vista, no podemos perder la dirección. Aunque seamos tan pequeños y limitados, debemos cada día inspirarnos en Él en nuestras acciones. Es por eso que debemos estar siempre en contacto con Él para, de a poquito, ir transformándonos en Él. Paz y bien.

 

Gotas de paz

"Si te golpean la mejilla derecha, ofrece la izquierda"

262 - “Si uno te da una bofetada en tu mejilla derecha, ofrécele también la otra”. Mt 5, 39

Estas palabras parecen ser absurdas cuando no entendemos su sentido. Jesús nos propone no perder las riendas de la situación. Si yo reacciono y golpeo a quien me golpeó, estoy permitiendo que el otro determine mi modo de actuar. Sin embargo, cuando me poseo de verdad, voy a actuar según lo que es correcto sin permitir que el otro me imponga lo que no corresponde a mi modo de vida. No es porque alguien me falló (mentira, infidelidad, ofensa, violencia, soberbia) tenga yo que rebajarme y hacer lo mismo. Paz y bien.

 

Gotas de paz

XI Domingo del Tiempo Ordinario (B)

“El reino de Dios se parece a un hombre que echa semiente en la tierra. Él duerme de noche, y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo” Mc 4, 26-27

En el evangelio que la Iglesia nos regala este domingo, descubrimos a Jesús que quiere explicarnos, en un modo muy sencillo que es el Reino de Dios. Aun hablando de cosas tan profundas, Jesús que es un perfecto comunicador, consigue explicar con un lenguaje del cotidiano el misterio de su reino.

Hoy a través de la ciencia algunas personas ya conocen todos los mecanismos que hacen crecer una semilla. Al contrario, la mayor parte de los campesinos no saben explicar este proceso, pero saben exactamente lo que tienen que hacer para que ello suceda.

Lo más importante para el Reino de Dios no es saber todas las cosas, conocer todos los mecanismos, ser un gran científico. Lo más importante es confiar que poniendo una semilla en la tierra y dándole agua, ella va a crecer y producir frutos.

Cuando hacemos un bien, cuando realizamos una obra de caridad, cuando oramos, cuando perdonamos a alguien, cuando acogemos y respetamos a los demás como personas, entonces somos como el agricultor que está colocando la semilla en la tierra, y en esto misteriosamente va haciendo crecer el reino de Dios.

Es inútil conocer toda la fisiología del brazo, ser un especialista de los músculos, saber explicar en detalles todos sus movimientos y no ser capaz de dar un abrazo.

Es inútil tener lindos discursos pacifistas, colocar la bandera de la paz en la ventana, participar en marchas contra las guerras y no ser capaz de perdonar a quien te hizo una ofensa.

Es inútil saber hablar de solidaridad internacional, hacer lindos proyectos para ayudar a los niños carentes, y no ser capaz de renunciar a una cosa tuya para darle a quien la necesita más que tú.

El Reino de Dios no crece con teorías. El Reino de Dios crece con la semilla echada en la tierra. Crece en la noche.

A veces ante un problema, nos desesperamos, queremos entender todo, queremos resolver primero en nuestras mentes y acabamos no haciendo nada. Parece que la sugerencia de Jesús es otra: antes que nada, buscar hacer el bien, una oración, una buena palabra, un abrazo y mucha confianza, pues sin que sepamos Dios hará germinar la solución. Es inútil angustiarnos con lo que nos supera. Debemos hacer lo que podemos: “colocar la semilla”, el resto Dios lo hará.

El Señor te bendiga y te guarde,

El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.

El Señor vuelva su mirada cariñosa y te dé la PAZ.

Hno. Mariosvaldo Florentino, capuchino.

 

Gotas de paz

“Que la palabra de ustedes sea sí, sí; y no, no”

Mt 5, 37

En nuestros días, parece que la palabra ya está muy gastada. Casi no tiene fuerza. Decimos algo ahora y en seguida creemos que ya podemos decir completamente lo contrario, como si nada. Sin embargo, esta no es la propuesta de Jesús. Para él, nuestra palabra debe ser verdadera y debemos honrarla, aunque nos cueste. Debo pensar y calcular antes de hablar, pero una vez que hablé, debo ser consecuente con lo dicho. Esta es la base de una verdadera relación: respetar la palabra dada. Hay que empezar. Al inicio será más difícil, pero de a poco nos habituaremos a la sinceridad. Paz y bien.

 

Gotas de paz

“Si tu ojo derecho te lleva a pecar, tíralo lejos de ti”

Mt 5, 29

¿Qué quiere decir el Señor con este consejo? Los pecados que hago con el ojo derecho, muy bien puedo hacerlo también con el izquierdo. Ciertamente Él no está queriendo que nos mutilemos. Se refiere a que, cuando identificamos la situación que nos lleva a caer, debemos hacer lo máximo posible para evitarla. Debo escapar de las ocasiones de pecado, aunque sea algo tan doloroso como arrancarme un ojo o cortarme una mano. Si consigo hacer esto, es decir, consigo tener las riendas de mi vida en mis manos, no seré víctima de mis debilidades. Paz y bien.

 

Gotas de paz

El filtro de los hermanos

“Ve primero a reconciliarte con tu hermano y después vuelve a dejar tu ofrenda”. Mt 5, 24

Nuestra relación con Dios pasa siempre por el filtro de los hermanos. El Señor quiere que yo busque siempre estar bien con las personas que me rodean. No quiere que les haga daño o que sea insensible. A Dios no le interesa que con Él yo sea todo amoroso si a otras personas las ofendo o lastimo. El Dios de Jesucristo, al mismo tiempo que me atrae hacia Sí, me exige cuidar de las relaciones con los hermanos. Es falsa e ilusoria mi religión si no me hace capaz de reconciliarme con los demás. Paz y bien.

 

Gotas de paz

“No lleven dinero ni alforja ni calzado”

Lc 10, 4

En este día en que recordamos a san Antonio de Padua, el evangelio de su fiesta nos recuerda su vocación de ser hermano menor franciscano, esto es, confiar siempre en la providencia de Dios, no buscando seguridades en las cosas del mundo. El Señor que nos envía nos acompaña con su gracia proveyendo lo que necesitamos y también realizando sus obras por nuestras manos. Es por eso que los predicadores del evangelio son también portadores de paz a las personas, de sanación física y espiritual. Dejemos que Dios cumpla en nosotros su promesa; no nos preocupemos desmedidamente por lo material, pues San Antonio intercede por nosotros. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Hacer el bien sin buscar recompensa

264 - “Cuídense de hacer obras buenas en público solamente para que los vean”. Mt 6, 1

Todos debemos hacer el bien a los demás. Sin embargo, nuestro egoísmo es tan astuto que tantas veces nos lleva a hacer el bien buscando publicidad, reconocimientos y aplausos. La motivación para la caridad en este caso no es el bien del otro, sino ensalzarnos a nosotros mismos. Por eso, el Señor desafía a los cristianos a hacer el bien en secreto para que nadie lo sepa sino Dios. Pues solo es verdadera bondad el bien que tiene como único objetivo ayudar al otro, sin que yo gane otra cosa. Todo lo demás es mi egoísmo maquillado. Paz y bien.

 

Gotas de paz

“Sean perfectos como el Padre que está en el cielo”

Mt 5, 48

Tenemos un modelo que seguir, que nos estira hacia la perfección: el Padre celestial. Toda nuestra vida debe ser un caminar hacia Él mejorándonos cada día. Debemos aprender de Él el amor, la bondad, el perdón. No podemos quedarnos arrastrándonos en este mundo entre venganzas, odios, prejuicios y discriminaciones. Dios Padre es tan bueno que no tiene límites en el amor. Y nosotros no podemos perderlo de vista, no podemos perder la dirección. Aunque seamos tan pequeños y limitados, debemos cada día inspirarnos en Él en nuestras acciones. Es por eso que debemos estar siempre en contacto con Él para, de a poquito, ir transformándonos en Él. Paz y bien.

 

Gotas de paz

"Si te golpean la mejilla derecha, ofrece la izquierda"

262 - “Si uno te da una bofetada en tu mejilla derecha, ofrécele también la otra”. Mt 5, 39

Estas palabras parecen ser absurdas cuando no entendemos su sentido. Jesús nos propone no perder las riendas de la situación. Si yo reacciono y golpeo a quien me golpeó, estoy permitiendo que el otro determine mi modo de actuar. Sin embargo, cuando me poseo de verdad, voy a actuar según lo que es correcto sin permitir que el otro me imponga lo que no corresponde a mi modo de vida. No es porque alguien me falló (mentira, infidelidad, ofensa, violencia, soberbia) tenga yo que rebajarme y hacer lo mismo. Paz y bien.

 

Gotas de paz

XI Domingo del Tiempo Ordinario (B)

“El reino de Dios se parece a un hombre que echa semiente en la tierra. Él duerme de noche, y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo” Mc 4, 26-27

En el evangelio que la Iglesia nos regala este domingo, descubrimos a Jesús que quiere explicarnos, en un modo muy sencillo que es el Reino de Dios. Aun hablando de cosas tan profundas, Jesús que es un perfecto comunicador, consigue explicar con un lenguaje del cotidiano el misterio de su reino.

Hoy a través de la ciencia algunas personas ya conocen todos los mecanismos que hacen crecer una semilla. Al contrario, la mayor parte de los campesinos no saben explicar este proceso, pero saben exactamente lo que tienen que hacer para que ello suceda.

Lo más importante para el Reino de Dios no es saber todas las cosas, conocer todos los mecanismos, ser un gran científico. Lo más importante es confiar que poniendo una semilla en la tierra y dándole agua, ella va a crecer y producir frutos.

Cuando hacemos un bien, cuando realizamos una obra de caridad, cuando oramos, cuando perdonamos a alguien, cuando acogemos y respetamos a los demás como personas, entonces somos como el agricultor que está colocando la semilla en la tierra, y en esto misteriosamente va haciendo crecer el reino de Dios.

Es inútil conocer toda la fisiología del brazo, ser un especialista de los músculos, saber explicar en detalles todos sus movimientos y no ser capaz de dar un abrazo.

Es inútil tener lindos discursos pacifistas, colocar la bandera de la paz en la ventana, participar en marchas contra las guerras y no ser capaz de perdonar a quien te hizo una ofensa.

Es inútil saber hablar de solidaridad internacional, hacer lindos proyectos para ayudar a los niños carentes, y no ser capaz de renunciar a una cosa tuya para darle a quien la necesita más que tú.

El Reino de Dios no crece con teorías. El Reino de Dios crece con la semilla echada en la tierra. Crece en la noche.

A veces ante un problema, nos desesperamos, queremos entender todo, queremos resolver primero en nuestras mentes y acabamos no haciendo nada. Parece que la sugerencia de Jesús es otra: antes que nada, buscar hacer el bien, una oración, una buena palabra, un abrazo y mucha confianza, pues sin que sepamos Dios hará germinar la solución. Es inútil angustiarnos con lo que nos supera. Debemos hacer lo que podemos: “colocar la semilla”, el resto Dios lo hará.

El Señor te bendiga y te guarde,

El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.

El Señor vuelva su mirada cariñosa y te dé la PAZ.

Hno. Mariosvaldo Florentino, capuchino.