Gotas de paz

Sábado de la 14ª semana del tiempo durante el año

294 - "El discípulo no es más que su maestro". Mt 10, 24

A veces nos desubicamos un poco y nos arrastramos más que nuestro maestro al querer hacer las cosas diferentes de ellos. Es siempre importante no perderse de vista que, por los mayores que seamos o por tener este o ese cargo importante en la Iglesia, nadie está por encima de Jesucristo, que es nuestro único maestro. Él tiene la palabra inicial y final en nuestra vida. Si realmente somos discípulos, tenemos un caso en todas las ocasiones. La independencia, la rebeldía y la soberbia ... destruyen el discipulado. El propio discípulo reconoce la grandeza y la autoridad del maestro y quiere seguirlo. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes de la decimocuarta semana del tiempo durante el año

293 - “Sean astutos como las serpientes y sencillos como las palomas”. Mt 10, 16

El Señor sabe bien que no es fácil estar en este mundo tan deshumanizado, materialista, preocupado por las apariencias y el placer, o las ganancias a cualquier precio. Sin embargo, igualmente, él nos envía a este mundo “como ovejas en medio de lobos” sabiendo bien todo el riesgo que sus discípulos corren. Obedientes al Señor, debemos lanzarnos sin miedo. Lo que el Señor nos pide es que busquemos no ser ingenuos para no enredarnos con trampas. Su deseo es que, sin perder la sencillez que caracteriza a las personas que viven el amor, seamos creativamente fieles y servidores de todos. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Jueves de la 14ª semana del tiempo durante el año

292 - “El trabajador tiene derecho a su sustento”. Mt 10, 10

El trabajo es parte integral del proyecto cristiano de vida. Él debe ser la fuente ordinaria del sustento de las personas. Todos los que tienen condiciones deben dedicarse a un trabajo honesto y deben recibir por él lo necesario para mantenerse bien con la familia. Nadie debería estar lucrando con el trabajo ajeno, pues esto es explotación. Es el pecado el que nos hace querer recibir más de lo que merecemos, dejando a otros con menos de lo que le corresponde. Ayúdanos, Señor, a establecer relaciones honestas con los trabajadores. No permitas que seamos explotados y tampoco que seamos explotadores. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Miércoles de la 14ª semana del tiempo durante el año

291 - “Por el camino proclamen que el Reino de los cielos está cerca”. Mt 10, 7

Desde los orígenes, el hombre vive con el síndrome de la distancia de Dios. Siempre piensa que Dios es un opositor, un perseguidor o un castigador. De muchos modos Dios viene al encuentro del ser humano, pero muchas veces lo encuentra escondido, con miedo y desconfiado. Es por eso que Jesús pide a aquellos que conocen su amor y son sus discípulos que, en el camino de la vida, anuncien a todos la cercanía del Reino de Dios. Dios quiere participar de nuestra vida, quiere ayudarnos en nuestras necesidades; no tengamos nuestros corazones blindados. Dios te ama y te está buscando. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Envíanos, Señor, más obreros

La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los campos que envíe trabajadores para su cosecha”. Mt 9, 37-38

En un mundo tan deshumanizado, son tantas las necesidades de las personas que las urgencias sobrepasan mucho la capacidad de aquellos que se entregan al servicio. Por eso, siempre debe estar en nuestros labios una fuerte súplica al dueño de todo para que toque el corazón de muchos más y que tengan la valentía de colocar su vida al servicio de aquellos que más necesitan. No es fácil renunciar a los proyectos personales, pero Dios sabe cómo obrar en los corazones. Envíanos, Señor, más obreros. Paz y bien.

 

Gotas de paz

“La mujer se decía: Con solo tocar su manto, quedaré sana”

Mt 9, 21

La fe es esta certeza que nace en nuestro corazón diciéndonos que Dios está presente y puede todo, aunque la realidad presione con su crueldad. Esta mujer creyó en el poder de Jesús y, aunque la timidez le impedía acercarse públicamente, su fe le hizo encontrar una alternativa. No nos desanimemos delante de las dificultades que la vida nos impone. Si tenemos fe, encontraremos el modo de hacer que Dios realice sus milagros. Debemos ser creativos, perseverantes y decididos. Dios nos atenderá aun cuando aparentemente está ocupado en otras cosas. También nosotros podemos sorprender a Dios. Paz y bien.

 

Gotas de paz

XIV Domingo del Tiempo Ordinario (B)

"Y Jesús se admiraba de la incredulidad de sus conocidos" Mc 6, 6 El evangelio de este domingo nos presenta un momento muy importante de la vida de Jesús: su retorno a la ciudad donde había vivido con sus padres y donde estaban todos sus parientes. En el capítulo anterior Marcos ya nos dijo que sus parientes habían ido a Cafarnaúm con la intención de llevarlo a casa, pues creían que Él no estaba bien mentalmente. Estos dos eventos nos manifiestan, lo difícil que fue para las personas más cercanas a Jesús aceptar el misterio de su vida. Esto nos revela en primer lugar que Jesús, antes de iniciar su ministerio público era una persona completamente inmersa en lo común de la vida. Jesús no fue un niño diferente de los otros. No fue un joven especial. Ciertamente él vivió todo el tiempo de su vida allí con sus padres, frecuentaba la Sinagoga, trabajaba con José en la carpintería. Suposiciones esotéricas de que Jesús habría estado fuera de Palestina, para ser iniciado en "cosas raras", son completamente desconocidas del relato evangélico. El gran problema fue que consideraron a Jesús igual a todos los demás de Nazaret, ellos no eran capaces de darse cuenta que el mismo Jesús que ellos conocían era el propio Dios en medio de ellos. En los otros pueblos donde El predicaba, muchos creían en él, muchos fueron sanados, muchos se convirtieron y quisieron seguirlo, pero en Nazaret esto no sucedió. El hecho de que estaban acostumbrados a verlo en el cotidiano les hizo ciegos e incapaces de reconocerlo. Y así, Jesús no pudo hacer milagros en medio a ellos. Aun hoy existen muchas personas que escuchan su Palabra, otros hasta participan de la misa, reciben el sacramento de su cuerpo, pero no creen verdaderamente en la divinidad de Jesús. Muchos piensan en Jesús solamente como un gran hombre, otros, máximo como un espíritu iluminado, pero se resisten a creer que él es realmente el Hijo de Dios vivo, el Dios que se hizo carne y que continúa actuando en los sacramentos de la Iglesia. Aun hoy Jesús continúa admirándose con incredulidad de muchos que hasta se llaman cristianos. Y es por eso, que aún hoy él no puede hacer muchos milagros. Es por eso que muchos, aun estando en contacto con Jesús, no son transformados en sus vidas. Es verdad que es muy importante comprender y aceptar la humanidad de Jesús. Tenerlo como un amigo, muy cercano a nosotros, que nos entiende como somos. Pero si nos olvidamos que él es también Dios, reducimos muchísimo su posibilidad de acción en nuestras vidas. No podemos reducir el ser de Jesús a un simple amigo como los demás que tenemos. Es verdad que él es nuestro gran amigo, pero es siempre un Dios-amigo, un Dios-hermano. Es siempre alguien que ama y enseña a amar. Él nos escucha, pero tiene algo muy importante que decirnos y no será jamás cómplice en nuestras maldades. Y espera ser aceptado no sólo en su igualdad con nosotros, sino también ser creído en su infinita diferencia. Él es hombre como nosotros, pero nos supera infinitamente, pues es nuestro Dios-salvador. Señor Jesús, danos la fe. Ayúdanos a creer firmemente que tú eres nuestro redentor. Ayúdanos para que, como miembros de tu nuevo pueblo, la Iglesia, podamos creer en tu poder, en tu palabra, en tu presencia salvadora, y así en medio de nosotros tú puedas realizar muchas maravillas. El Señor te bendiga y te guarde, El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti. El Señor vuelva su mirada cariñosa y te de la PAZ. Hno. Mariosvaldo Florentino, capuchino.

 

Gotas de paz

“Nadie usa un trozo de tela nueva para remendar un vestido viejo”

Mt 9, 16

La propuesta del evangelio para nuestra vida no puede ser como un pequeño remiendo en las malas costumbres y actitudes egoístas que nos caracterizan. El Señor desea que toda nuestra vida sea renovada. Es inútil que en una vida desenfrenada yo piense que me basta santiguarme cuando paso delante de una iglesia. La propuesta de Cristo es nacer de nuevo. Hay que buscar, con todas las formas posibles, abandonar al hombre viejo para que en Jesús seamos renovados completamente. El cristianismo no puede ser solo un adornito en nuestra podredumbre, sino que debe hacernos nuevas criaturas. Paz y bien.

 

Gotas de paz

“Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”

Mt 9, 13

Los puritanos del tiempo de Jesús querían que él se mantuviera alejado de los pecadores. Para ellos, según un esquema tradicional, el bueno no puede mezclarse con los malos: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. No era aceptable que un profeta, un hombre de Dios, esté acompañado de personas malas, pecadoras o transgresoras de la Ley. Si esto sucede, es la prueba de que no es de Dios. Sin embargo, Jesús revela que el Dios verdadero no es así, sino que va al encuentro de los pecadores para rescatarlos, busca la oveja perdida para salvarla, ofrece misericordia a aquel que la necesita. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes de la decimocuarta semana del tiempo durante el año

293 - “Sean astutos como las serpientes y sencillos como las palomas”. Mt 10, 16

El Señor sabe bien que no es fácil estar en este mundo tan deshumanizado, materialista, preocupado por las apariencias y el placer, o las ganancias a cualquier precio. Sin embargo, igualmente, él nos envía a este mundo “como ovejas en medio de lobos” sabiendo bien todo el riesgo que sus discípulos corren. Obedientes al Señor, debemos lanzarnos sin miedo. Lo que el Señor nos pide es que busquemos no ser ingenuos para no enredarnos con trampas. Su deseo es que, sin perder la sencillez que caracteriza a las personas que viven el amor, seamos creativamente fieles y servidores de todos. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Jueves de la 14ª semana del tiempo durante el año

292 - “El trabajador tiene derecho a su sustento”. Mt 10, 10

El trabajo es parte integral del proyecto cristiano de vida. Él debe ser la fuente ordinaria del sustento de las personas. Todos los que tienen condiciones deben dedicarse a un trabajo honesto y deben recibir por él lo necesario para mantenerse bien con la familia. Nadie debería estar lucrando con el trabajo ajeno, pues esto es explotación. Es el pecado el que nos hace querer recibir más de lo que merecemos, dejando a otros con menos de lo que le corresponde. Ayúdanos, Señor, a establecer relaciones honestas con los trabajadores. No permitas que seamos explotados y tampoco que seamos explotadores. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Miércoles de la 14ª semana del tiempo durante el año

291 - “Por el camino proclamen que el Reino de los cielos está cerca”. Mt 10, 7

Desde los orígenes, el hombre vive con el síndrome de la distancia de Dios. Siempre piensa que Dios es un opositor, un perseguidor o un castigador. De muchos modos Dios viene al encuentro del ser humano, pero muchas veces lo encuentra escondido, con miedo y desconfiado. Es por eso que Jesús pide a aquellos que conocen su amor y son sus discípulos que, en el camino de la vida, anuncien a todos la cercanía del Reino de Dios. Dios quiere participar de nuestra vida, quiere ayudarnos en nuestras necesidades; no tengamos nuestros corazones blindados. Dios te ama y te está buscando. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Envíanos, Señor, más obreros

La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los campos que envíe trabajadores para su cosecha”. Mt 9, 37-38

En un mundo tan deshumanizado, son tantas las necesidades de las personas que las urgencias sobrepasan mucho la capacidad de aquellos que se entregan al servicio. Por eso, siempre debe estar en nuestros labios una fuerte súplica al dueño de todo para que toque el corazón de muchos más y que tengan la valentía de colocar su vida al servicio de aquellos que más necesitan. No es fácil renunciar a los proyectos personales, pero Dios sabe cómo obrar en los corazones. Envíanos, Señor, más obreros. Paz y bien.