Jueves 20 de Abril de 2017 | 09:50

Cuando Angelito le erró al futuro de Fabbro
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Ortíz y Fabbro, en ese entonces con la aurinegra. Foto: AFP Ortíz y Fabbro, en ese entonces con la aurinegra. Foto: AFP

El polémico Ángel Ortíz fue quizá de los pocos que no creyó en la capacidad de Cerro Porteño para cerrar el traspaso de Jonathan Fabbro.

Jueves de “throwback thursday”.

En realidad, Ángel sabía que era cuestión de tiempo.

La administración Zapag venía insistiendo en la incorporación del atacante, hasta era un movimiento previsible con las acusaciones de “incentivo” que el clan Acosta propinó a las partes, pero fue Ángel Ortíz quien no creyó, o se mantuvo escéptico, que se podía dar.

“No habrá acuerdo, es una primicia. Esperá nomás”, soltó el marcador central en entrevista con radio Primero de Marzo en los días en que los Acosta cerraban filas en torno al delantero.

Ángelito le puso la firma, como la gran Nostradamus, a pesar de que él mismo admitió que tarde o temprano Fabbro acabaría en “otro equipo”.

“Él firmó contrato con otro club. Ya no es compañero, yo sé bien que ya no va a jugar con nosotros. De acá a cinco meses se va a ir a otro equipo”, dijo.

No tuvo que pasar un semestre. Once días más tarde se hizo oficial la transferencia más cara dentro del fútbol paraguayo. Zapag desembolsó tres millones de los grandes norteamericanos, según trascendidos de la prensa.

El descargo de Ortíz no solo venía por la marcha de Fabbro, sino también por otros incidentes entre ambos que inclusive en una ocasión acabaron en su salida del club aurinegro.

Y no paró allí. Posteriormente trató a su par argentino, nacionalizado paraguayo, hasta de ladrón y “malísima persona”.

“Después de ganarle a Libertad se cobró una plata de Cerro. Él cobró y a los 22 días nos enteramos. Eran 100 millones (de guaraníes) y él entregó 80 (millones de guaraníes) nomás”, reveló.

“Muchísimas cosas aguantamos para no crear problemas. Es un buen jugador, pero malísima persona es. Lo que quería hacía, no nos hacía luego caso”, disparó.

El resto de la historia es conocida. Fabbro tuvo un largo romance con Cerro, incluso más intenso que con Lari, con 182 juegos (entre Copas internacionales y torneo local), 52 goles, 50 tarjetas amarillas, una roja, una cesión, tres títulos, tres subcampeonatos y varios encontronazos. 5 años y 10 torneos; mientras que Ortíz, por su lado, a esa altura ya estaba señalado por su participación en el Baila Conmigo.

 
 
 
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