Editorial

La consigna: matar a nuestro “deporte” nacional

Salud de alta eficiencia para todos los habitantes del país, educación que garantice el rápido acceso de jóvenes a empleos y seguridad jurídica para atraer inversiones (extranjeras y nacionales) que generen trabajo a desempleados, son algunas prioridades que el nuevo gobierno integrará en su agenda.


La aplicación de esos planes dependerá de cómo convencer a la oposición, sobre la necesidad de acordar políticas de Estado a corto mediano y largo plazo, para que lo bueno que se hizo, se hace y tiene que hacerse no se trunque por “necesidades y miserabilidades” coyunturales de los partidos con representación parlamentaria.

Poner palos en la rueda a los gobiernos de turno, abortar proyectos razonablemente diagramados y empezar todo de cero, han sido recurrentes en todos los periodos gubernamentales, desde la caída de la dictadura.

Proyectos como la franja costera, el metrobús, mejoramiento del sistema de transporte público, transparencia en el manejo del presupuesto estatal, han esperado décadas para su concreción. Y aún con déficits y errores, han demostrado que son (y serán) soluciones efectivas para muchos problemas de la gente.

Otros aspectos claves como salvar de la contaminación creciente que sufren los acuíferos de agua dulce (Paraguay es uno de los países con mayor caudal de ese bien), así como el uso masivo de electiricidad para el transporte y las industrias, necesitarán de consensos para que sean realidad.

En todos los segmentos sociales repetimos como loros que somos un país rico, pero que no aprovechamos nuestra potencialidad para disfrutarla.

La degeneración de la política, la politiquería, ha sido una causa. Otra: nuestra educación obsoleta, ineficiente y desfasada. Ambas unidas han sido poderosas (hasta ahora) en la lucha entre la pobreza y el desarrollo. Hacerlas frente con políticas de Estado, será la clave para vencerlas.

 

Editorial

Ser madre es una vocación de amor

Hoy es un día muy especial y significativo para todos los paraguayos, no sólo porque celebramos el nacimiento de nuestra patria como nación independiente, sino porque además recordamos a la persona que nos dio la vida: la madre.


Es imposible sustraerse a lo que representa en nuestra existencia la figura de una madre, la única que siempre está disponible con un amor incondicional hacia sus hijos. Más allá del afecto, está la capacidad de lucha que tienen las mujeres y en particular las paraguayas, reconocidas en todo el mundo como baluartes de la familia, las que con su abnegación y sacrificio lograron mantener en pie a toda una nación.

No es casual que el Papa Francisco exalte constantemente a la Mujer Paraguaya como “la más heroica” y “la más gloriosa” de América Latina. En 2010, el entonces cardenal Jorge Bergoglio, había celebrado una Misa junto a la colectividad paraguaya en Argentina ante la imagen de la Virgen de Caacupé; cuando expresó que la misma “es doblemente gloriosa: por ser la madre de Dios y por ser paraguaya”.

Y luego, en pleno vuelo, cuando iniciaba el viaje rumbo a Sudamérica en el año 2015, Francisco saludó a una periodista paraguaya y volvió a recordar su frase célebre: “la mujer paraguaya es la mujer más gloriosa, no porque haya estudiado más que otra; porque esa mujer, la mujer del Paraguay supo asumir un país derrotado por la injusticia y los intereses internacionales, y ante esa derrota llevó adelante la Patria, la lengua y la fe”.

Ser madre implica muchas veces dar más antes que recibir, es ejercer una vocación sin descanso, es reir, llorar, preocuparse, pero por sobre todas las cosas, brindarse de lleno para recibir a cambio el afecto inconmensurable de toda su familia. Por eso y más, ¡felicidades mamá!

 

Editorial

La producción nacional, la causa patriótica

Pese a los agoreros de siempre que sobrevuelan nuestra fauna mediática, Paraguay es un país maravilloso. Tan maravilloso que al mismo tiempo expone esas paradójicas situaciones que nos cuestan entender. Producimos trigo en grandes cantidades, pero terminamos importando harina, tenemos cañaverales con productores habidos de buen precio, pero consumimos azúcar del Brasil, tenemos la mejor carne fruto de largos años de trabajo de nuestros ganaderos, pero el 95% de nuestra carne va al mercado exterior y solo 5% queda para el consumo nacional, mientras que se satisface la demanda local con carne importada del Brasil.


El escándalo del frigorífico Concepción, al ser descubierto que sobrepasó el volumen de importación que tenía permitido, es decir, metió carne de contrabando alertó por un lado a nuestras autoridades y por el otro, generó de vuelta un debate necesario en cuanto al funcionamiento de nuestro régimen de producción de alimentos, las alternativas que tenemos al respecto y la eficacia de los sistemas de control.

En esta tierra bendecida por la naturaleza, con hombres y mujeres trabajadores, por la misma que como un día como hoy, hace 207 años nuestros próceres nos dieron la independencia, es inadmisible que aún no hayamos encontrado esa fórmula para convertirnos en el país referente en producción de alimentos para el mundo.

Seguimos en manos de un sector minoritario que intenta exprimir nuestra mano de obra y nuestra tierra, sin que el grueso de nuestra gente tenga las herramientas para obtener un ingreso digno, perdurable y ventajoso, fruto del trabajo de la tierra.

La carne paraguaya es la más rica del mundo lo decimos con orgullo. Es nuestro producto estrella a nivel mundial y obtener esta valoración significó años de sacrificio. Es por ello, que no podemos darnos el lujo de permitirnos que el caso del Frigorífico Concepción quede como un hecho aislado. Los sistemas de control demostraron que están alerta, pero el hecho demostró sus también sus vulnerabilidades.

Cada tanto vemos a productores de cebolla o tomates anunciar el remate de sus productos porque hay una sobredemanda a raíz de que sigue abierto el paso al contrabando y en otros meses, la disparada del precio se da por la escasez. Se está haciendo el esfuerzo para la sostenibilidad en la producción, pero se necesita ese gesto patriótico para acabar con esos intermediarios sabuesos que solo buscan sus intereses, en contubernio, con funcionarios desleales que deshonran las motivaciones de nuestros héroes que nos dieron la independencia.

Aún nos falta encontrar la fórmula para hacer de la producción nacional en general una causa patriótica. Un negocio sustentable en el tiempo, y sin la dependencia exclusiva de los países vecinos, con trabajadores comprometidos, con empresarios honestos y autoridades con manos firmes para hacer cumplir las leyes. Esta será la mejor manera de honrar la memoria de esos jóvenes revolucionarios que nos dieron el grito de libertad. ¡Viva el Paraguay, libre e independiente!.

 

Editorial

Esperanza a pesar de todo

Mirando las listas de parlamentarios electos para el Congreso, nadie en sus cabales, puede salir a festejar el arribo de una etapa gloriosa en el funcionamiento de tal poder. En verdad muchos congresistas, tanto senadores y diputados, mas bien tiran los ánimos por el piso.


Sin embargo iniciaran su tarea con una ventaja, con ellos no se aplicara aquello de “ todo tiempo pasado fue mejor” porque en rigor es muy difícil que sea tan peor como en el tiempo pasado.

El parlamento ha logrado un solo concepto significativamente homogéneo que se refleja en todos los estudios de opinión: para gran parte de la población es el poder menos confiable. Por lo tanto, los nuevos Congresistas, solo deben hacer algún esfuerzo por mejorar su performance y lograr que se transmita, aunque mas no sea, la imagen de personas que quieren cambiar el mal concepto.

La mala fama del Congreso no es injusta. La ciudadania fue testigo, nuevamente en este periodo, de que manera los congresistas se desgarraban en canibalisticas ceremonias por meros intereses de poder mientras el pueblo requería del tratamiento de asuntos estructurales como la salud, la educación, el modelo de desarrollo rural, entre otros. Es mas, hubo un año en que el Senado estuvo a punto de provocar “ la caída del sistema” al dejar sin presupuesto al Poder Ejecutivo, solamente por razones de miserabilidad política.

La vara en el Poder Legislativo y particularmente en el Senado esta muy baja. Cualquier esfuerzo para que eso mejore. La ciudadania no puede esperar mas.

Es hora que en vez de escuchar el tableteo de la metralla de agravios que no sirve para nada, en este periodo escuchemos a los Senadores resolver temas como: el problema de una educación para el futuro, los cambios estructurales que hacen falta en materia de salud, de investigación científica, de mejora en la educación universitaria.

Basta ya de Congresistas que solo se interesan en el tratamiento de un tema vital como es el Presupuesto para colgarse de sus números a fin de lograr réditos clientelares o políticos o mediáticos. Ojalá la seriedad se instale en este Poder. Poder, se puede.

 

Editorial

El problema de las motos decomisadas

El director de la Patrulla Caminera Luis Jacobs dio un dato impresionante: en los corralones de esta repartición existen unas 15.000 motos decomisadas en diferentes procedimientos que aguardan hace años una legislación más adecuada para poder ser rematadas. Pero en el fondo, el dato inquietante radica en la propia acumulación de estos biciclos.


Resulta que si a las motos decomisadas por la Patrulla Caminera, sumáramos las decomisadas por la Policía Nacional en todas sus repeticiones del país y agregáramos las motocicletas rescatadas por las Policías Municipales, tendríamos con cierta facilidad un número que oscilaría entre 23 y 25 mil motos.

Estos rodados se encuentran depositados en sitios generalmente inadecuados, expuestos a los factores de la naturaleza, sirviendo a su vez como recipiente para la proliferación de vectores, pero además con componentes químicos que pueden resultar nocivos.

Todo esto ocurre porque las autoridades del sector no han conseguido que los legisladores otorguen un poco de su “valioso y ocupado” tiempo a modificar una legislación que obliga a los organismos con tenencia en depósito a notificar personalmente a cada uno de los dueños de las motos sobre un plan de remate.

Tales dueños siquiera tienen, en su gran mayoría, interés en recuperar tales rodados; es más, muchos de ellos ya los han reemplazado hace mucho tiempo, pero una inadecuada ley impide la operación

La Patrulla Caminera espera que se modifique esta sección de la ley, estipulando en lo sucesivo que el organismo tiene la potestad de notificar vía aviso de remate en los medios de comunicación, evitando así la engorrosa misión de notificarles casa por cada, lo cual es -en rigor - de cumplimiento imposible.

Esta es una muestra mas de cómo en el Paraguay la burocracia, con frecuencia, derrota a las buenas iniciativas y el sentido común.

Es de esperar que ahora que tanto el BID como el CIRD están convocando a propuestas innovadoras sobre cómo reducir los riesgos en el tránsito con motos, aparezca también alguna “ innovación” sobre que hacer con estos “cementerios” de motocicletas.