Martes 19 de Septiembre de 2017 | 10:30

Disfrutó ver cómo se moría su víctima: “Me decían que era una mojigata…”
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Gisella Eliana Milea Otto. Foto: captura de video. Gisella Eliana Milea Otto. Foto: captura de video.

La implicancia Gisella Eliana Milea Otto, quien pasará 40 años en la cárcel por asesinar a Agustin Bogado por mero placer, quedó en evidencia al revelarse los mensajes de textos que intercambió con el también condenado Isaias Raúl Torres.

En declaraciones dadas al Canal 9 en el año 2014, cuando fue detenida como sospechosa, la ahora condenada por el asesinato de Manuel Agustin Bogado (exnovio de la periodista Jazmín Baranda) afirmaba que ella no era una homicida ni una prostituta y rechazaba los cargos en su contra.

La misma dijo que desconocía que Raúl Torres se dedicaba a la prostitución y que tenía una doble vida. Aseveró además que este la llevó a una cita y que luego “la situación se salió de las manos”. “No soy homicida ni prostituta. Estuve en el lugar equivocado”, agregó.

“A mí nadie me pagó nada, no hay plata que compre mi cuerpo. (…) Mi mamá desde chiquita me entregó a Dios, fui a la Iglesia. Desde chica fui una hija de Dios; tuve una infancia feliz. (…) Siempre fui decente, nunca fui infiel. Siempre me decían que era mojigata inclusive”, declaró.

Milea, incluso al borde del llanto, resaltó en su momento que era inocente y que la justicia divina le iba a dar la razón.

LOS MENSAJES EN WHATSAPP

Sin embargo, tres años después de esas declaraciones, en juicio oral y público se demostraron los macabros mensajes de textos que intercambió Gisella con Raúl una vez concretado el asesinato.

“Como nadie nos pilló con lo de Manu podemos joderle a otro pelotudín más dentro de poco, basta con planearlo”, se lee en uno de los mensajes que envió Torres.

Gissella por su parte menciona que el crimen que cometieron entre los dos, le aportó placer del mismo tipo que se siente ante circunstancias especiales.

“See (sí) pegó también, hace mucho que no sentía tanta adrenalina”, sostiene la misma, horas después del asesinato que, al decir de los mismos, se cometió con golpes en la cabeza y luego llaves (como las aplicadas en artes marciales) para rematar a la víctima.

“Me llenó de placer cuando lo tenía y empezó a patalear porque su cuerpo ya estaba muriendo. Puto Manu, lo mataría de vuelta por sogué”, comenta la mujer.

Las capturas de pantalla de los mensajes que intercambiaron los asesinos revela criminal sangre fría, “jamás registrada en el país”, conforme señalaron los magistrados que abordaron el caso.

La pareja, una vez cometido el crimen, fue a un motel a “festejar”.

SON PSICÓPATAS

Sobre la actuación de esta pareja fue consultado el licenciado Eduardo Biber, quien resaltó que los autores del macabro crimen poseen “personalidades anormales y perversas, son personas que tienen comprensión de la realidad, pero el problema está en el control de sus impulsos, son agresivos y sexuales. Son personas con rasgos psicopáticos”.

El experto indicó que la asociación entre el deseo sexual y el querer asesinar es una conducta anormal, pero reconoció que históricamente hubo casos similares en otros países; en Paraguay es el primero que se registra. “La pareja asesina es algo común en la historia de la humanidad”, acotó en entrevista con la 970 AM.

“Es parte de la naturaleza humana, son problemas que comienzan en la infancia y adolescencia, cuando el criminal empieza a tener fantasías violentas. La unión del sexo y la violencia es algo bastante común en la psiquiatría. Es una perversión”, resaltó.

Al consultársele sobre cuál es el origen de la desviación, Biber comentó que existen casos en que la herencia juega un rol importante, por lo que se nace con esta conducta. “Hay personas que nacen con esa predisposición, y no es que haya pasado por un trauma en la infancia. Son tendencias que uno trae ya”, contó. Además de este origen genético, también existes personas que presentan anomalías por ciertas experiencias tempranas que los marcan de por vida.

Los individuos de este tipo de anomalía se juntan para satisfacer sus necesidades y en pareja pueden llevar a cabo esas fantasías. “La chica asesina decía que a los 12 años ya tenía la fantasía de matar. Llega un momento en que no es suficiente la fantasía y quieren llevar a la práctica. Una vez que cometen eso, son imparables. Los integrantes de esta pareja son potencialmente asesinos seriales, porque no van a pagar, van a seguir haciendo lo mismo, porque el impulso de matar y mezclar con la sexualidad no desaparece nunca”, puntualizó al momento de celebrar que afortunadamente estarán tras las rejas.

 
 
 
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