Lunes 7 de Octubre de 2013 | 08:42

La familia, soporte de la sociedad
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​Ante las fotos y noticas que tomaron conocimiento público recientemente, debemos preguntarnos qué tipo de sociedad desea la Ministra de Cultura Mabel Causarano...., ¿será que desea acabar con nuestras tradiciones y costumbres?, o peor aún, con nuestra sociedad tal cual fue establecida por nuestros padres y ancestros?.

La Ministra de Cultura tiene la obligación de lograr el fortalecimiento de los valores, tanto en los niños como en la juventud, y porque no en la sociedad en general. Sin embargo, día a día se aleja de los principios naturales de la vida que dan sentido y significado a la existencia personal y colectiva del ser humano.

Declaró desde el Ministerio de Cultura, como de Interés Cultural la marcha gay..., de lo más desatinado que la Ministra Causarano pudo hacer. Esto no fue un error involuntario, ya que la misma en oportunidades anteriores desde el Ministerio organizó y avaló actividades que ella llama culturales, donde se incentivaban tendencias sexuales contrarias a las buenas costumbres y al comportamiento natural de los hombres y mujeres, fomentando de esta manera tendencias sexuales antinaturales y destructoras de las familias que son la base de la sociedad.

La Constitución nos obliga al fortalecimiento familiar, por lo tanto Causarano no puede desde el lugar que ocupa destruir valores profundamente arraigados en nuestro país, reserva natural que poseemos para evitar la destrucción familiar. Hoy, cuando los vicios y tentaciones están a la vuelta de la esquina buscando pervertir la inocente mente de nuestros niños y adolescentes, debemos de tener cuidado con nuestros actos y manifestaciones.

La Ministra, cuando fue entrevistada dio a entender que debemos “promover la cultura homosexual”, con lo cual esta demostrando su interés de llevar a que “una conducta tolerada socialmente, pase a ser promovida públicamente”, y es el paso inicial para llegar en lo que hoy se busca en la Argentina a través del Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI), “una suerte de Gestapo del Gobierno”, de donde se está “modificando la ley antidiscriminatoria, para que cualquiera que diga que la homosexualidad no es una conducta buena, irá a la cárcel”. La Ministra

Causarano no esconde su interés de cambiar las pautas morales de la gente, y lo ha manifestado públicamente. Alimentar a un niño, lo puede hacer el Estado; instruirlo, lo puede hacer la escuela.

Pero se necesita de la familia para humanizar y educar al niño y, eso no lo puede hacer ni la escuela ni el Estado. Si desnaturalizamos las reglas básicas de la sociedad la familia se irá destruyendo, y con ella la sociedad, y con esto muere el Estado.

Corresponde a los grupos más conscientes de la sociedad - tanto de las organizaciones sociales, como de la propia Iglesia e instituciones culturales u organizaciones sociales o comunidades vecinales, etc. – el llamar la atención sobre los aspectos negativos de la mentalidad que hoy la Ministra Causarano pretende imponer a nuestro país, y empezar a actuar activamente de manera a frenar que este tipo de comportamientos conlleven a una sociedad con valores morales perdidos donde nuestros niños no tengan una orientación sexual definida, de acuerdo a las normas morales, sociales y naturales de relacionamiento familiar.

Juan Pablo II fue muy claro cuando dijo “El futuro depende, en gran parte, de la familia, lleva consigo el porvenir mismo de la sociedad; su papel especialísimo es el de contribuir eficazmente a un futuro de paz”.

 
 
 
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