Jueves de la segunda semana de Cuaresma

076 - “Había un hombre rico que se vestía de púrpura y a su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro”. Lc 16, 19-20

Esta parábola nos revela hasta qué punto puede llegar nuestra des humanidad. Este rico era tan superficial e insensible que no veía ni se compadecía del dolor de Lázaro. El perro parece más “humano” que este rico. Él no se volvería pobre por socorrer o ayudar a Lázaro. Aunque conocía al padre Abraham, esto es, conocía algo de las Escrituras, esto no le hizo capaz de ayudar a ese pobre. Su religión era estéril y por eso no le sirvió para la salvación. También nosotros: si nuestra fe no nos hace sensibles, no nos salvará. Paz y bien.

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Sábado de la segunda semana de Pascua

«Jesús les dijo: “Soy yo, no teman”». Jn 6, 20


Muchas veces, el mar de nuestra vida se pone agitado a causa de las tantas pruebas que tenemos. Sin embargo, el Señor nos enseña que por la fe podemos caminar sobre las aguas. Él mismo se acerca a nosotros en nuestras pruebas para animarnos. También hoy él quiere decirte si estás en la prueba: “No tengas miedo. Estoy aquí, continúa remando que ya vas a llegar a la orilla”. El Señor nos acompaña en la travesía de nuestra vida. Dios no sustituye nuestro esfuerzo, pero nos da la fuerza para no desfallecer en el camino. Que el miedo no nos paralice ni nos haga retroceder. Paz y bien.

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Viernes de la segunda semana de Pascua

“Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados…”. Jn 6, 9


En la multiplicación de los panes encontramos una lección muy fuerte para todos nosotros. Aun cuando el problema sea mucho mayor de lo que podamos solucionar, esto no nos debe paralizar. Cualquiera se asustaría delante de una muchedumbre hambrienta si tuviera solo cinco panes y, quizás, los escondería, pero este niño igual puso a disposición lo que tenía. Dios solo lo multiplicó. El gran milagro fue que alguien confiase en que lo poco que tenía podía ayudar. No nos paralicemos delante de las grandes dificultades, empecemos a hacer lo que podemos y Dios vendrá en nuestro auxilio. Los milagros empiezan colocando nuestra parte. Paz y bien.

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Jueves de la segunda semana de Pascua

“El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida”. Jn 3, 36

Delante del misterio de Cristo Jesús, hasta podremos tener dudas como la tuvo el apóstol Santo Tomás, pero no podemos encerrarnos y decidir no creer en él. Cuando alguien lo decide a causa de la maldad, de los vicios o de la corrupción, pues sabe que aceptar a Jesús significa buscar cambiar de vida; entonces no le resta otra alternativa que autoexcluirse del Reino de Dios. Hay personas que eligen ser hijos de las tinieblas, que prefieren ser promotores de una cultura de muerte, y Dios no les salvará a la fuerza.

Paz y bien.

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