Miércoles de la decimoséptima semana del tiempo durante el año

“El reino de los cielos se parece a un hombre que descubrió un tesoro escondido en un campo, lo volvió a esconder, y lleno de alegría vendió todo lo que tenía para comprar aquel campo”. Mt 13, 44

Esta parábola nos da una idea muy precisa: nadie viene a ser cristiano para perder. Quien vio el tesoro tiene la certeza de que vale la pena venderlo todo y lo hace con alegría porque sabe que no está perdiendo al comprar aquel terreno. Para los otros parece ser una locura, una actitud absurda. Sin embargo, los que dejan algo por Cristo saben que ganan mucho más. Y esto no es solo una promesa, sino una experiencia concreta que se vive día a día. Paz y bien.

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Miércoles de la tercera semana de Cuaresma

084 - “Yo no he venido a abolir la Ley o los Profetas sino a darles cumplimento”. Mt 5, 17

El pleno cumplimento de la ley es el amor. En el Antiguo Testamento, muchos obedecían a la Ley por miedo del castigo. En este contexto, buscaban hacer lo mínimo exigido para no ser punidos. Jesús vino a enseñar que no basta un cumplimiento formal de la Ley, sino que debemos amar la voluntad de Dios y vivir sus preceptos lo máximo posible. No basta contentarse con no matar materialmente a alguien como decía la Ley; es necesario también no matarlo espiritualmente o anímicamente despreciando, ofendiendo, marginalizando, explotando o ignorando. Jesús nos enseña lo contrario, generar vida. Paz y bien.

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Martes de la tercera semana de Cuaresma

083 - “¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano las ofensas que me haga?”. Mt 18, 21

Aunque sepamos que Dios perdona siempre, a muchos les cuesta entender que lo mismo deben hacer con los hermanos. No puedo mezquinar el perdón o quedarme calculando cuánto ya lo perdoné para saber si aún debo hacerlo. Perdonar a los que me ofenden no debería ser solo porque Dios me lo impone, sino porque comprendo que el perdón es parte de la vida en Cristo. Quien quiere vivir la novedad del evangelio no puede estar guardando rabias o rencores a los hermanos. Debo comprender que soy yo el que necesito perdonar siempre para permanecer en paz, para no aislarme del amor de Dios. Paz y bien.

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Lunes de la tercera semana de Cuaresma

082 - “Hoy se cumple esta escritura que acaban de oír”. Lc 4, 21

La palabra de Dios tiene siempre un mensaje actual que quiere iluminar y transformar las situaciones concretas de nuestra vida. Ella no es solo recuerdo de un pasado que ya no tiene fuerza en nuestro presente. Lo que Jesús realizó hace dos mil años: sanaciones, liberaciones, multiplicaciones, resurrecciones, él también puede hacerlo hoy en mi vida. Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre. La esperanza de la Iglesia es que cada vez que escuchamos su voz en la Palabra, lo mismo que es proclamado se realice en nuestra vida. Así sentiremos que la Palabra de Dios es viva y eficaz. Paz y bien.

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