Martes Santo

“Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti”. Jn 13, 37

Muchas veces, en nuestro corazón estamos muy decididos a hacer el bien, pero al rato, ante ciertas dificultades, miedos o dudas, terminamos por encerrarnos en nuestros egoísmos y nos esquivamos de Dios. Todo ser humano es muy frágil y esto nos lleva a muchas incoherencias. Dios sabe de esto y está dispuesto a mirarnos con misericordia como lo hizo con Pedro. Lo que sí debemos rechazar con fuerza es la maldad, es el actuar con mala intención, el traicionar premeditadamente pensando solo en ventajas personales como lo hizo Judas. Es innegable que todos somos frágiles, pero no debemos ser corruptos. Paz y bien.

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Miércoles de la tercera semana de Cuaresma

084 - “Yo no he venido a abolir la Ley o los Profetas sino a darles cumplimento”. Mt 5, 17

El pleno cumplimento de la ley es el amor. En el Antiguo Testamento, muchos obedecían a la Ley por miedo del castigo. En este contexto, buscaban hacer lo mínimo exigido para no ser punidos. Jesús vino a enseñar que no basta un cumplimiento formal de la Ley, sino que debemos amar la voluntad de Dios y vivir sus preceptos lo máximo posible. No basta contentarse con no matar materialmente a alguien como decía la Ley; es necesario también no matarlo espiritualmente o anímicamente despreciando, ofendiendo, marginalizando, explotando o ignorando. Jesús nos enseña lo contrario, generar vida. Paz y bien.

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Martes de la tercera semana de Cuaresma

083 - “¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano las ofensas que me haga?”. Mt 18, 21

Aunque sepamos que Dios perdona siempre, a muchos les cuesta entender que lo mismo deben hacer con los hermanos. No puedo mezquinar el perdón o quedarme calculando cuánto ya lo perdoné para saber si aún debo hacerlo. Perdonar a los que me ofenden no debería ser solo porque Dios me lo impone, sino porque comprendo que el perdón es parte de la vida en Cristo. Quien quiere vivir la novedad del evangelio no puede estar guardando rabias o rencores a los hermanos. Debo comprender que soy yo el que necesito perdonar siempre para permanecer en paz, para no aislarme del amor de Dios. Paz y bien.

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Lunes de la tercera semana de Cuaresma

082 - “Hoy se cumple esta escritura que acaban de oír”. Lc 4, 21

La palabra de Dios tiene siempre un mensaje actual que quiere iluminar y transformar las situaciones concretas de nuestra vida. Ella no es solo recuerdo de un pasado que ya no tiene fuerza en nuestro presente. Lo que Jesús realizó hace dos mil años: sanaciones, liberaciones, multiplicaciones, resurrecciones, él también puede hacerlo hoy en mi vida. Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre. La esperanza de la Iglesia es que cada vez que escuchamos su voz en la Palabra, lo mismo que es proclamado se realice en nuestra vida. Así sentiremos que la Palabra de Dios es viva y eficaz. Paz y bien.

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