Miércoles de la vigesimosegunda semana del tiempo durante el año

363 - “Cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos”. Lc 4, 42

363 - “Cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos”. Lc 4, 42

Es interesante cómo las personas querían retener a Jesús. Sin embargo, Jesús, teniendo clara cuál era su misión, no se dejó manipular por ellos, sino que supo ir adelante para dar continuidad al proyecto del Padre. También nosotros, muchas veces por egoísmo, queremos que Dios tenga la mirada solo sobre nosotros: queremos poseerlo, queremos que Él haga solo lo que hemos decidido. Es necesario cambiar nuestro comportamiento: es inútil querer retener a Jesús, al contrario debemos estar disponibles para acompañarlo e incluso ir a los lugares donde él tenga que ir. Paz y bien.

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Jueves de la tercera semana de Cuaresma

085 - “Si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes”. Lc 11, 20

También Jesús tuvo que sufrir calumnias y falsas acusaciones. Algunos intentaron embarrarlo diciendo que era con la fuerza del diablo que él hacia milagros. Pero Jesús no se dejó intimidar: era claro que el diablo no puede hacer el bien, liberar a las personas, devolverles la paz y la felicidad. Jesús llama a las personas a ver la realidad y a reflexionar sobre la verdad. También nosotros hoy debemos estar atentos a no creer en los falsos profetas que nos quieren alejar de la Iglesia y de Dios. Paz y bien.

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Miércoles de la tercera semana de Cuaresma

084 - “Yo no he venido a abolir la Ley o los Profetas sino a darles cumplimento”. Mt 5, 17

El pleno cumplimento de la ley es el amor. En el Antiguo Testamento, muchos obedecían a la Ley por miedo del castigo. En este contexto, buscaban hacer lo mínimo exigido para no ser punidos. Jesús vino a enseñar que no basta un cumplimiento formal de la Ley, sino que debemos amar la voluntad de Dios y vivir sus preceptos lo máximo posible. No basta contentarse con no matar materialmente a alguien como decía la Ley; es necesario también no matarlo espiritualmente o anímicamente despreciando, ofendiendo, marginalizando, explotando o ignorando. Jesús nos enseña lo contrario, generar vida. Paz y bien.

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Martes de la tercera semana de Cuaresma

083 - “¿Cuántas veces debo perdonar a mi hermano las ofensas que me haga?”. Mt 18, 21

Aunque sepamos que Dios perdona siempre, a muchos les cuesta entender que lo mismo deben hacer con los hermanos. No puedo mezquinar el perdón o quedarme calculando cuánto ya lo perdoné para saber si aún debo hacerlo. Perdonar a los que me ofenden no debería ser solo porque Dios me lo impone, sino porque comprendo que el perdón es parte de la vida en Cristo. Quien quiere vivir la novedad del evangelio no puede estar guardando rabias o rencores a los hermanos. Debo comprender que soy yo el que necesito perdonar siempre para permanecer en paz, para no aislarme del amor de Dios. Paz y bien.

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