Martes de la vigesimoséptima semana del tiempo durante el año
“María a los pies del Señor escuchaba su Palabra. Marta estaba muy ocupada...”. Lc 10, 39-40
Las figuras de Marta y María son muy emblemáticas para nuestra vida. Marta, mujer generosa y decidida que recibe a Jesús en su casa, pero que está ajetreada con todos los quehaceres y no disfruta de la presencia del Maestro. María, más tranquila y pacata, se toma el tiempo para estar con el Señor aprovechando su presencia. El gran desafío de todos nosotros es saber equilibrar en modo correcto los tiempos de trabajo, pues estos son necesarios, y los tiempos de encuentro con el Señor, que también son fundamentales en la vida. Debemos saber hacer nuestras prioridades; si no, el mundo nos consumirá. Paz y bien.
Sábado de la decimoctava semana
330 - “Si tuvieran la fe del tamaño de una semilla de mostaza, nada sería imposible para ustedes”. Mt 17, 20
¡Tantas veces nos superan los problemas y las dificultades! Pensamos poder ayudar, pero, al final, delante de la magnitud de ciertas situaciones, resulta que somos incapaces de hacerlo. Es entonces cuando Jesús, también a nosotros, nos reclama por la poca fe. Pues, si de verdad creemos en Dios y sabemos que él es el creador de todas las cosas, estaríamos seguros de que para él nada es imposible. Sin embargo, tantas veces nos comportamos como seguidores de un Dios limitado que solo puede hacer milagritos fáciles. No nos olvidemos de que la fe puede mover montañas.
Paz y bien.
Viernes de la decimoctava semana del tiempo durante el año
329 - “¿De qué le vale a un hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?”. Mt 16, 26
Cuántas veces construimos nuestras metas pensando solo en nuestra existencia terrena: títulos, carrera, posesiones, fama, viajes… y, a veces, sin importar si, para conseguirlos, estamos pisando a los demás. Pero todas estas cosas son pasajeras y terminarán con nuestra muerte. Aunque los bienes puedan ayudarnos en la vida presente, nunca debemos perder de vista la eternidad. Lo que cuenta para la vida verdadera no son las cosas que aquí se quedan, sino el amor, la caridad, el servicio… Éstos son los tesoros que la muerte no puede destruir y que nos ayudarán a conquistar el cielo. Paz y bien.
Transfiguración del Señor: 06 de agosto
481 - “Pedro y sus compañeros vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él”. Lc 9, 32
La fiesta de la transfiguración es una invitación a que también nosotros busquemos subir al Monte Tabor para contemplar la gloria de Dios. Es esta experiencia del cielo anticipado la que nos estimula para desear constantemente llegar un día a esta gloria. Cuando el Señor nos da la gracia de experimentar su esplendor, nos resulta mucho más fácil afrontar las pruebas y cruces de la vida, pues el tener presente el premio celestial nos mantiene motivados para, vigilantes, renunciar al mal, promover el bien y vivir en el amor aun en los días más oscuros. Paz y bien.