Martes de la primera semana de Adviento

005 - “Nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”. Lc 10, 22

Muchos pueden, con el uso de la propia inteligencia, crear definiciones de Dios, teorías sobre sus ideas, sus obras y sus sentimientos y hasta sobre su ser, pero siempre se queda la pregunta: ¿será cierto que Dios es así como se dice? Sin embargo, los cristianos creemos que Jesucristo es el propio Hijo de Dios hecho carne y que vino justamente para darnos a conocer el misterio de Dios, su Padre. Él nos muestra, con sus Palabras y acciones, plenamente a Dios. No nos entrega una nueva teoría sobre Dios, sino que nos lo revela.

Paz y bien.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.

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Miércoles de la primera semana de Adviento

006 - “La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inválidos quedaban curados, los paralíticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel”. Mt 15, 31

En tiempos de Jesús, el pueblo esperaba la venida del Mesías, que realizaría todas las señales milagrosas que él estaba realizando. Muchos de los sencillos lo aceptaron como el mesías prometido, al paso que los que se juzgaban más sabios no, pues no querían perder sus privilegios. Es interesante notar que alababan no a Jesús sino al Dios de Israel, del cual sabían que Jesús era el enviado. Y tú, ¿ya aceptaste a Jesús como el Salvador? Si es así, también tu vida podrá ser transformada.

Paz y bien.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.

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Lunes de la primera semana de Adviento

«Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente. Jesús le dijo: “Yo mismo iré a curarlo”». Mt 8, 6

Ante una visión que quiere ver a Dios como el inmóvil, Jesús, desde el misterio mismo de su Encarnación, nos revela a un Dios que viene a nuestro encuentro para traernos la salvación. El Dios cristiano no es estático e impasible, a quien no le importan nuestras dificultades, sino que es un Dios disponible a ir al encuentro, que se conmueve con los dolores y viene a curarnos. El problema es que, muchas veces creyéndonos autónomos, no le llamamos hasta no le recibimos. Ábrete al encuentro con Dios, Él está viniendo. Paz y bien.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.

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Primer domingo de Adviento

“Estén también ustedes preparados, porque a la hora que menos piensen viene el Hijo del hombre”. Mt 24, 44

La vida cristiana debe ser marcada por la vigilancia. No sabemos cuándo llegará el Señor, pero debemos esperarlo siempre. Sin embargo, hay dos tipos de espera: una pasiva como quien espera el autobús, y otra activa como la madre que espera al hijo que viene de lejos. El primero estará quizás sentado esperando no más que el tiempo pase; ya el segundo estará organizando las cosas, haciendo limpieza, preparando regalos para que el que llegue se sienta bien acogido. Nuestra espera del Señor debe ser una espera activa: limpiar el corazón y adornar nuestra vida con la oración y la caridad.

Paz y bien.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino

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