Lunes de la segunda semana de Cuaresma
073 - “Sean misericordiosos como el Padre de ustedes es misericordioso”. Lc 6, 36
Entrar en la escuela de la misericordia es el gran desafío de quien quiere ser un amigo de Dios. Tantas veces somos demasiado duros con los que se equivocan o insensibles con los que sufren. A veces parecemos jueces despiadados con los que fallan o seres de piedra, incapaces de compasión. Así no es el corazón de Dios, siempre dispuesto a perdonar y siempre listo a ayudar a quien lo necesite. Si queremos de verdad crecer en la vida espiritual, es necesario practicar la misericordia en todos sus niveles, pues solo así nos acercaremos más al Padre creador, compartiendo su mismo ser. Paz y bien.
Viernes de la tercera semana de Cuaresma
086 - “¿Cuál es el primer mandamiento?”. Mc 12, 28
A veces nos perdemos en cositas y nos olvidamos de lo más importante. También para nosotros es fundamental tener presente cuál es el mandamiento más importante para que no nos suceda que hagamos muchas cosas, pero que al final estemos fallando justamente en lo más básico. Jesús no deja dudas: lo primero es amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo. Por lo tanto, el amor es la columna vertebral de toda la Ley. Ciertamente, Jesús no dice que las demás cosas no necesitan ser cumplidas. Lo que afirma es que no puede faltar el amor. Sin amor no somos nada. Paz y bien.
Jueves de la tercera semana de Cuaresma
085 - “Si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes”. Lc 11, 20
También Jesús tuvo que sufrir calumnias y falsas acusaciones. Algunos intentaron embarrarlo diciendo que era con la fuerza del diablo que él hacia milagros. Pero Jesús no se dejó intimidar: era claro que el diablo no puede hacer el bien, liberar a las personas, devolverles la paz y la felicidad. Jesús llama a las personas a ver la realidad y a reflexionar sobre la verdad. También nosotros hoy debemos estar atentos a no creer en los falsos profetas que nos quieren alejar de la Iglesia y de Dios. Paz y bien.
Miércoles de la tercera semana de Cuaresma
084 - “Yo no he venido a abolir la Ley o los Profetas sino a darles cumplimento”. Mt 5, 17
El pleno cumplimento de la ley es el amor. En el Antiguo Testamento, muchos obedecían a la Ley por miedo del castigo. En este contexto, buscaban hacer lo mínimo exigido para no ser punidos. Jesús vino a enseñar que no basta un cumplimiento formal de la Ley, sino que debemos amar la voluntad de Dios y vivir sus preceptos lo máximo posible. No basta contentarse con no matar materialmente a alguien como decía la Ley; es necesario también no matarlo espiritualmente o anímicamente despreciando, ofendiendo, marginalizando, explotando o ignorando. Jesús nos enseña lo contrario, generar vida. Paz y bien.