Sagrado Corazón de Jesús

480 - (año A) “Soy manso y humilde de corazón”. Mt 11, 29

Una de las noticias más hermosas de nuestra fe es que Dios tiene corazón. Nuestro Dios no es pura razón, no es una computadora que está sumando pecados y calculando penas. Él es un Dios marcado por el amor. Su corazón apasionado por cada uno de nosotros está siempre buscando el modo de atraernos hacia Sí para llevarnos a la plenitud de la vida. Dios no se cansa de buscarnos, de perdonarnos y darnos una nueva chance para que empecemos de nuevo. El Corazón de Jesús está abierto para todo hombre y mujer que necesita consuelo, fuerza y ternura. En su corazón encontramos siempre acogida y paz. Paz y bien.

Martes de la decimoquinta semana del tiempo durante el año

299 - “Jesús se puso a recriminar a las ciudades donde había realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían arrepentido”. Mt 11, 20

Cuando Jesús realiza un milagro en mi vida no es solo para que yo me ponga feliz y vuelva a hacer exactamente lo mismo que hacía antes. Siempre debo preguntarme qué es lo que Dios quiere de mí. Habiendo sentido su poder en mi historia, qué puedo hacer para ser más fiel a su Palabra. No puedo estar siempre pidiéndole que me socorra en mis desastres sin buscar mejorar mi vida, pues un día también a mí me recriminará: «Si otros hubiesen tenido las gracias que te di, serían mucho mejores». Paz y bien.

Lunes de la decimoquinta semana del tiempo durante el año

298 - “No piensen que he venido a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada”. Mt 10, 34

Estas palabras de Jesús nos causan mucha perplejidad, pues sabemos que él es el príncipe de la paz y le escuchamos diciendo a los discípulos: “La paz esté con ustedes.” Es necesario, por lo tanto, entenderlas. Jesús no vino para generar una paz ilusoria o falsa entre el bien y el mal, entre lo justo y lo injusto. En este caso, él vino para enfrentarlos y que el bien venza al mal, para que la justicia prevalezca. No le interesa una paz hipócrita o superficial. La paz de Jesús nace de la lucha. Paz y bien.

Decimoquinto domingo del tiempo durante el año

295 - (año A) “El que tenga oídos, que escuche”. Mt 13, 9

En la parábola del sembrador, Jesús nos enseña que la semilla es la Palabra de Dios y que existen diferentes tipos de terrenos: algunos ni la escuchan; otros escuchan, pero no llegan a transformarse, sea porque no son perseverantes o porque no resisten a las presiones o tentaciones; otros sí la escuchan y se convierten, con mayor o menor intensidad. El Señor espera que tú –que ahora lees este comentario– seas de aquellos que oyen la Palabra y la hacen fructificar en su vida. Si tienes oídos para Dios, muéstralo practicando las enseñanzas de Cristo. No permitas que el mundo te haga sordo. Paz y bien.