Martes de la decimocuarta semana del tiempo durante el año

290 - “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los campos que envíe trabajadores para su cosecha”. Mt 9, 37-38

En un mundo tan deshumanizado, son tantas las necesidades de las personas que las urgencias sobrepasan mucho la capacidad de aquellos que se entregan al servicio. Por eso, siempre debe estar en nuestros labios una fuerte súplica al dueño de todo para que toque el corazón de muchos más y que tengan la valentía de colocar su vida al servicio de aquellos que más necesitan. No es fácil renunciar a los proyectos personales, pero Dios sabe cómo obrar en los corazones. Envíanos, Señor, más obreros. Paz y bien.

Decimoquinto domingo del tiempo durante el año

295 - (año A) “El que tenga oídos, que escuche”. Mt 13, 9

En la parábola del sembrador, Jesús nos enseña que la semilla es la Palabra de Dios y que existen diferentes tipos de terrenos: algunos ni la escuchan; otros escuchan, pero no llegan a transformarse, sea porque no son perseverantes o porque no resisten a las presiones o tentaciones; otros sí la escuchan y se convierten, con mayor o menor intensidad. El Señor espera que tú –que ahora lees este comentario– seas de aquellos que oyen la Palabra y la hacen fructificar en su vida. Si tienes oídos para Dios, muéstralo practicando las enseñanzas de Cristo. No permitas que el mundo te haga sordo. Paz y bien.

Sábado de la decimocuarta semana del tiempo durante el año

294 - “El discípulo no es más que su maestro”. Mt 10, 24

A veces nos desubicamos un poco y nos creemos ser más que nuestro maestro al querer hacer opciones diferentes de aquellas que él nos enseña. Es siempre importante no perder de vista que, por mayores que seamos o por tener este o aquel cargo importante en la Iglesia, nadie está por encima de Jesucristo, que es nuestro único maestro. Él tiene que tener la palabra inicial y final en nuestra vida. Si verdaderamente somos discípulos, debemos hacerle caso en todas las ocasiones. La independencia, la rebeldía y la soberbia… destruyen el discipulado. El verdadero discípulo reconoce la grandeza y la autoridad del maestro y quiere seguirlo. Paz y bien.

Viernes de la decimocuarta semana del tiempo durante el año

293 - “Sean astutos como las serpientes y sencillos como las palomas”. Mt 10, 16

El Señor sabe bien que no es fácil estar en este mundo tan deshumanizado, materialista, preocupado por las apariencias y el placer, o las ganancias a cualquier precio. Sin embargo, igualmente, él nos envía a este mundo “como ovejas en medio de lobos” sabiendo bien todo el riesgo que sus discípulos corren. Obedientes al Señor, debemos lanzarnos sin miedo. Lo que el Señor nos pide es que busquemos no ser ingenuos para no enredarnos con trampas. Su deseo es que, sin perder la sencillez que caracteriza a las personas que viven el amor, seamos creativamente fieles y servidores de todos. Paz y bien.