Viernes de la decimocuarta semana del tiempo durante el año
293 - “Sean astutos como las serpientes y sencillos como las palomas”. Mt 10, 16
El Señor sabe bien que no es fácil estar en este mundo tan deshumanizado, materialista, preocupado por las apariencias y el placer, o las ganancias a cualquier precio. Sin embargo, igualmente, él nos envía a este mundo “como ovejas en medio de lobos” sabiendo bien todo el riesgo que sus discípulos corren. Obedientes al Señor, debemos lanzarnos sin miedo. Lo que el Señor nos pide es que busquemos no ser ingenuos para no enredarnos con trampas. Su deseo es que, sin perder la sencillez que caracteriza a las personas que viven el amor, seamos creativamente fieles y servidores de todos. Paz y bien.
San Lorenzo, diácono y mártir: 10 de agosto
502 - “El que quiera servirme, que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor”. Jn 12, 26
El día de San Lorenzo, diácono y mártir, nos da la ocasión para meditar en lo radical que debe ser nuestra respuesta a la llamada de Cristo. No podemos seguirlo con reservas o a medias. No podemos ser mezquinos en la entrega de nuestra vida, dándonos solo a lo que sea agradable. Quien se hace verdadero seguidor de Cristo tiene la certeza de que estará con él en la gloria, pero está dispuesto también a estar crucificado con él, a sufrir por él la persecución. No puede haber un seguidor de Jesús que huya de la cruz. Paz y bien.
Decimonoveno domingo del tiempo durante el año
331 - (año A) “Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre las aguas”. Mt 14, 28
Jesús pasó toda una noche en oración y pudo caminar sobre las aguas, esto es, vencer las dificultades. Pedro también quiso hacer lo mismo, pero no porque se había preparado con la oración sino para probar el poder de Jesús. De hecho, caminó un poco pero, después, el miedo lo hizo dudar y empezó a hundirse. Jesús quiere que todos caminemos sobre las aguas, esto es, venzamos las pruebas, pero debemos prepararnos con una intensa oración que nos ayudará a no dudar del poder de Dios. Recordemos que nuestra fe debe ser alimentada con la oración. Paz y bien.
Sábado de la decimoctava semana
330 - “Si tuvieran la fe del tamaño de una semilla de mostaza, nada sería imposible para ustedes”. Mt 17, 20
¡Tantas veces nos superan los problemas y las dificultades! Pensamos poder ayudar, pero, al final, delante de la magnitud de ciertas situaciones, resulta que somos incapaces de hacerlo. Es entonces cuando Jesús, también a nosotros, nos reclama por la poca fe. Pues, si de verdad creemos en Dios y sabemos que él es el creador de todas las cosas, estaríamos seguros de que para él nada es imposible. Sin embargo, tantas veces nos comportamos como seguidores de un Dios limitado que solo puede hacer milagritos fáciles. No nos olvidemos de que la fe puede mover montañas.
Paz y bien.