Miércoles de la decimoctava semana del tiempo durante el año

327 - “Mujer, ¡qué fe tan grande tienes! Que se cumplan tus deseos”. Mt 15, 28

La mujer cananea es un gran ejemplo de fe y perseverancia en la oración. Aunque todo parecía conspirar contra ella –y que el milagro que necesitaba no estaba en los planes de Dios–, ella supo insistir y humillarse delante de Jesús, hasta que él se dio cuenta de que ella estaba movida por una fe demasiado grande y que no podía continuar sin atenderla. Tampoco nosotros debemos bajar las manos cuando nos parece que nuestras súplicas no son atendidas. La fe verdadera no se intimida en las dificultades, sino que persevera hasta llegar a su meta. Paz y bien.

Miércoles de la decimonovena semana del tiempo durante el año

336 - “Si tu hermano hace caso a tu corrección, lo has salvado”. Mt 18, 15

Todos somos limitados y muchas veces fallamos. Dentro del cristianismo, existe lo que llamamos “corrección fraterna” para ayudar, con caridad, a los hermanos que se equivocan a que se rectifiquen. Jesús es muy claro: tiene que haber una falta real, no puede ser solo una suposición. Luego, lo primero es buscar al hermano, con mucha discreción, esto es, a solas, para conversar y exponerle su error. Solo si no te escucha buscas una tercera persona y, al final, hasta a la comunidad. La finalidad de la corrección no es humillar el hermano, sino ayudarlo a mejorar. Paz y bien.

Santa Clara de Asís: 11 de agosto

503 - “Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor”. Jn 15, 10

La Iglesia recuerda hoy a Santa Clara de Asís. Ella fue una mujer fuertemente enamorada de Dios. Supo entregar toda su vida para vivir en íntima unión con el amado. Rechazó las riquezas y los honores del mundo y, como una plantita de Francisco de Asís, buscó hacer la voluntad de Dios en todo. Cada día de su vida supo mirarse en el espejo de Jesucristo para adecuarse a aquel que se entregó totalmente por nosotros. Clara hoy nos invita a vivir el cristianismo no como algo superficial, sino en su radicalidad, sin acomodarnos a este mundo de placeres vanos. Paz y bien.

San Lorenzo, diácono y mártir: 10 de agosto

502 - “El que quiera servirme, que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor”. Jn 12, 26

El día de San Lorenzo, diácono y mártir, nos da la ocasión para meditar en lo radical que debe ser nuestra respuesta a la llamada de Cristo. No podemos seguirlo con reservas o a medias. No podemos ser mezquinos en la entrega de nuestra vida, dándonos solo a lo que sea agradable. Quien se hace verdadero seguidor de Cristo tiene la certeza de que estará con él en la gloria, pero está dispuesto también a estar crucificado con él, a sufrir por él la persecución. No puede haber un seguidor de Jesús que huya de la cruz. Paz y bien.