Miércoles de la vigesimosegunda semana del tiempo durante el año
363 - “Cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos”. Lc 4, 42
Es interesante cómo las personas querían retener a Jesús. Sin embargo, Jesús, teniendo clara cuál era su misión, no se dejó manipular por ellos, sino que supo ir adelante para dar continuidad al proyecto del Padre. También nosotros, muchas veces por egoísmo, queremos que Dios tenga la mirada solo sobre nosotros: queremos poseerlo, queremos que Él haga solo lo que hemos decidido. Es necesario cambiar nuestro comportamiento: es inútil querer retener a Jesús, al contrario debemos estar disponibles para acompañarlo e incluso ir a los lugares donde él tenga que ir. Paz y bien.
Vigesimocuarto domingo del tiempo durante el año
376 - (año A) “Hay que perdonar hasta setenta veces siete”. Mt 18, 22
Una de las exigencias de nuestra fe es estar dispuesto a perdonar siempre a las personas que nos ofenden. No hay un límite para dar el perdón. Así como Dios está dispuesto a perdonarnos siempre, también nosotros debemos hacer lo mismo, pues, si no perdono a mis hermanos, Dios cambiará su actitud conmigo. Y esto no significa ser un estúpido, sino optar por tener paz. Cuando yo no perdono, el primero en sufrir por la falta de perdón soy yo mismo, pues la rabia, el odio o el deseo de venganza envenenan a nuestro propio corazón y nos hacen perder la paz. Paz y bien.
Sábado de la vigesimotercera semana del tiempo durante el año
375 - “La boca habla de lo que está lleno el corazón”. Lc 6, 45
Cuánta sabiduría la de Jesús. Todos deberíamos atender por un día cuáles son nuestras conversaciones, las palabras que tenemos siempre en la boca, nuestras bromas, sentencias y juicios, pues esto nos revelaría de qué está lleno nuestro corazón. Descubriremos cuánto hay de maldades, lujurias, odios, peleas, vicios y soberbia… Y no basta solo con reprimir las palabras y cuidarse para no decir ciertas cosas, es necesario vaciar el corazón y recargarlo con algo diferente. Mi corazón se llena de lo que le alimento. Si paso más tiempo en las cosas del mundo: placeres, televisiones, músicas, redes sociales…, naturalmente, él absorberá estas cosas, y mi boca me denunciará. Paz y bien.
Viernes de la vigesimotercera semana del tiempo durante el año
374 - “Saca primero la viga de tu ojo…”. Lc 6, 42
A todos nosotros nos resulta mucho más fácil ver los defectos ajenos que los nuestros. Sin embargo, el encuentro con Cristo nos invita, antes que nada, a volver la mirada hacia nosotros mismos para que nos conozcamos y busquemos, en primer lugar, cambiarnos a nosotros mismos y, solo después, tratar de corregir y ayudar a los demás. Quien es capaz de mirarse profundamente y sabe reconocer los propios defectos, se hace mucho más comprensivo con los otros. De hecho, dicen los santos: para que el mundo sea mejor, el primero que debe cambiar soy yo mismo, pues mi peor enemigo es mi propio egoísmo. Paz y bien.