San Pío de Pietrelcina: 23 de septiembre

512 - “Llevo en mi cuerpo las heridas de Cristo”. Gal 6, 17

Todos nosotros estamos invitados a identificarnos con Cristo: teniendo su mirada hacia los demás, sus palabras, sus gestos, su atención. El ideal para todos los cristianos es poder decir, como san Pablo: “Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí”. Los santos son ejemplos de personas que consiguieron vivir esta identificación de modo muy alto. San Pío de Pietrelcina, el santo capuchino cuyo día hoy celebramos, la vivió de modo tan fuerte que, hasta en sus manos, pies y costado, tuvo los estigmas de Cristo. Que su ejemplo tan impresionante nos ayude a buscar hacer lo mismo. Paz y bien.

Miércoles de la vigesimosexta semana del tiempo durante el año

399 - “El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás no sirve para el Reino de Dios”. Lc 9, 62

Quien ya trabajó con un arado sabe que no puede distraerse, pues sale de la línea y descompone el trabajo. Cuando hacemos una opción, debemos desconectarnos de las cosas de antes. No puedo quedarme mirando hacia atrás. Debe ser así, por ejemplo, con los que se casan: no pueden estar alimentando sueños con la novia anterior o continuar pensando que la mamá es la mujer más importante de su vida. Una vez que uno se decide a tomar un rumbo, debe destruir los puentes por los que pasa para no quedarse con la tentación de volver atrás, pues de lo contrario, la vida se hace un desastre. Paz y bien.

Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael: 29 de septiembre

513 - “Les aseguro que verán a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre”. Jn 1, 51

Los ángeles, como la propia palabra indica, son mensajeros de Dios que nos comunican algo, nos cuidan o interceden por nosotros. La Iglesia, desde antiguo, quiso celebrar la fiesta de tres ángeles muy especiales en la historia de la salvación: Gabriel, Miguel y Rafael. Por su importancia, ellos son llamados arcángeles, ubicándose por encima de los simples ángeles. Gabriel, el que anuncia la Encarnación; Miguel, el que lucha y vence a Satanás y Rafael, el que acompaña y enseña a Tobías. Pongámonos bajo la protección de ellos y pidamos que nos acompañen en todos los momentos de nuestra vida. Paz y bien.

Vigesimosexto domingo del tiempo durante el año

394 - (año A) “¿Cuál de los dos hijos hizo la voluntad del padre?”. Mt 21, 31

En la parábola de los dos hijos, cuyo padre pide que vayan a trabajar en la viña, todos reconocemos que cumple su voluntad aquel que, aunque había dicho no, igualmente trabajó, y no aquel que de palabra se comprometió, pero a la viña no se fue. Nos queda claro que no bastan solo las palabras. Prometer es fácil, pero lo que nos lleva a la salvación no son las promesas sino nuestras acciones. Dice la sabiduría popular: “De buenas intenciones el infierno está lleno”. El ideal es decir y hacer, pero más importante que las palabras son las obras. Paz y bien.