Gotas de paz

Jueves de la primera semana del tiempo durante el año

175 - “Jesús, conmovido, extendió la mano y tocó al leproso”. Mc 1, 41

Jesús vino al mundo para salvarnos. Por eso, no debemos tener miedo de él, no importa cuán graves sean nuestros problemas o cuán complicada sea nuestra situación. Aunque seamos leprosos, aunque estemos completamente descompuestos, aunque hayamos pecado a no poder más, si nos acercamos a él, si le pedimos su gracia, él siempre se conmoverá delante de nuestro dolor y no tendrá reparos en extender su mano y tocarnos. Por los pecadores él vino al mundo y no se hace el delicado. Con toda confianza podemos buscarlo, pues su respuesta será siempre de misericordia. También nosotros lo escucharemos decir: “Yo quiero, queda purificado”. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Miércoles de la primera semana del tiempo durante el año

174 - “Jesús recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios”. Mc 1, 39

Después que empezó su vida pública, Jesús fue incansable en la predicación y en la realización de señales milagrosas. Él recorría las ciudades y pueblos, predicaba sobre el verdadero modo de relacionarse con Dios y con los hermanos; sanaba a todos los sufrientes que se acercaban a él. Su misión era destruir el mal, el pecado y el egoísmo tan arraigado en la vida de las personas, pero sin violencia, buscando la adhesión voluntaria de cada uno de los que encontraba en el camino. Aun hoy él continúa pasando por nuestra vida llevando la salvación. ¡Escúchalo! Paz y bien.

 

Gotas de paz

Martes de la primera semana del tiempo durante el año

173 - “El sábado Jesús fue a la sinagoga y enseñaba. Todos se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad”. Mc 1, 21-22

Jesús no vino a predicar una doctrina que había estudiado en los libros o escuchado de algún otro sabio. Él nos abrió su corazón y nos habló de los sentimientos de Dios, de su voluntad, de su propuesta de amor para cada uno de nosotros. Su doctrina no era artificial o el mero resultado de elucubraciones, sino su propia vida. Es por eso que habla con autoridad, con plena convicción. No quiere imponer un fardo pesado, sino quiere compartir un estilo de vida: la revolución del amor. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Lunes de la primera semana del tiempo durante el año

172 - “Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: conviértanse y crean en el evangelio”. Mc 1, 15

El evangelio es la buena noticia, es la revelación de Dios: Él nos ama, es todopoderoso, pero es nuestro papá y quiere salvarnos. Sin embargo, aún hay muchas personas que dudan de su amor, que tienen miedo de Él, que se esconden de su presencia como si fuera un monstruo, un déspota, un cruel vengador. Acércate a Jesús, escucha su Palabra, descubre su vida, permite que él te muestre el amor que te tiene. Esto te hará cambiar de vida. Serás parte del Reino de Dios. Conocerás la paz interior y la verdadera felicidad. Paz y bien.

 

Gotas de paz

“Es necesario que él crezca y que yo disminuya”

Jn 3, 30

Naturalmente, todos aspiramos a crecer, asumir posiciones más elevadas, ocupar los lugares privilegiados…; sin embargo, el evangelio nos quiere llevar en otra dirección: nos invita a bajarnos, al servicio desinteresado, a ocupar los últimos lugares. Juan Bautista es un gran ejemplo de esta dinámica. Delante de la fama creciente de Jesús, él no se llena de envidia o de celos, sino que, consciente de su misión, abre paso a Jesús, le indica como el mesías y quiere que también sus discípulos empiecen a seguirlo. Danos, Señor, la humildad de Juan, para que nunca queramos usurpar el lugar de Jesús. Todos debemos repetir: “Es necesario que él crezca y que yo disminuya”. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes después de la Epifanía

057 - «Jesús extendió la mano, tocó al leproso y dijo: “Yo quiero, queda limpio”». Lc 5, 13

En el tiempo de Jesús, nadie podía tocar a un leproso porque se tornaba impuro. Jesús, sin embargo, consciente de que era Dios, no tiene miedo de nuestras impurezas ni de nuestras dolencias. Él se acerca y nos toca, pues sabe que tiene el poder de transformarnos. Él es la fuente de la purificación y nada lo puede dejar impuro. Preséntate ante Jesús. Pídele que te tenga compasión: no importa cuál es tu impureza. Permite que él te toque, porque estoy seguro de que él quiere renovarte completamente. También a ti, él dirá: “Lo quiero, queda limpio”. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Jueves después de la Epifanía

056 - «Jesús encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí”». Lc 4, 17-18

También en la sinagoga de su pueblo Jesús se manifestó, enseñando a su gente que él era el ungido que Isaías había anunciado. Era propio en él que Dios quería realizar todas las maravillas prometidas, llegando con sus gracias a todos aquellos que se encontraban en el sufrimiento, en la tristeza y en la marginalidad de la historia. También a nosotros hoy él se manifiesta como nuestro salvador y quiere hoy mismo iniciar este tiempo de gracia en nuestra vida. No opongamos resistencia, no desconfiemos de su amor especial por nosotros que nos encontramos en las pruebas. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Miércoles después de la Epifanía

055 - «Jesús en seguida les dijo: “Ánimo, soy yo, no tengan miedo”». Mc 6, 50

A veces nos asustamos muy mal cuando algo nos sorprende o nos supera: ciertas pruebas, cuentas, enfermedades, traiciones o injusticias. La desesperación toma posesión de nosotros y no vemos salida. Sin embargo, Dios usa estos momentos difíciles para venir a nuestro encuentro con la esperanza de poder entrar en nuestra vida. A todos Él nos dice: “Animo, soy yo, no tengan miedo”, pero, a veces, enceguecidos por el pavor, no permitimos que Él nos salve. Si estás pasando por dificultades, mira a tu alrededor, pues seguro el Señor está pasando y te está ofreciendo alguna ayuda. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Ábrete a la luz de Jesús

053 - El pueblo que habitaba en las tinieblas vio una gran luz; a los que habitan en tierra y sombras de la muerte, una luz les brilló”. Mt 4, 16

¿Qué sería de nuestra vida sin la luz? Sería interesante hacer la experiencia de vivir toda una jornada con los ojos completamente vendados para sentir todo lo difícil que se haría nuestra vida. Lo mismo sucede cuando se está alejado de Dios: se conduce la vida, opciones, relacionamientos, negocios, pero sin ver claramente. Quizás por tantos golpes sufridos hasta se defiende un poco. Es como un ciego que se maneja, pero, cuando él consigue ver, todo es nuevo. Ábrete a la luz de Jesús. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Miércoles de la primera semana del tiempo durante el año

174 - “Jesús recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios”. Mc 1, 39

Después que empezó su vida pública, Jesús fue incansable en la predicación y en la realización de señales milagrosas. Él recorría las ciudades y pueblos, predicaba sobre el verdadero modo de relacionarse con Dios y con los hermanos; sanaba a todos los sufrientes que se acercaban a él. Su misión era destruir el mal, el pecado y el egoísmo tan arraigado en la vida de las personas, pero sin violencia, buscando la adhesión voluntaria de cada uno de los que encontraba en el camino. Aun hoy él continúa pasando por nuestra vida llevando la salvación. ¡Escúchalo! Paz y bien.

 

Gotas de paz

Martes de la primera semana del tiempo durante el año

173 - “El sábado Jesús fue a la sinagoga y enseñaba. Todos se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad”. Mc 1, 21-22

Jesús no vino a predicar una doctrina que había estudiado en los libros o escuchado de algún otro sabio. Él nos abrió su corazón y nos habló de los sentimientos de Dios, de su voluntad, de su propuesta de amor para cada uno de nosotros. Su doctrina no era artificial o el mero resultado de elucubraciones, sino su propia vida. Es por eso que habla con autoridad, con plena convicción. No quiere imponer un fardo pesado, sino quiere compartir un estilo de vida: la revolución del amor. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Lunes de la primera semana del tiempo durante el año

172 - “Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: conviértanse y crean en el evangelio”. Mc 1, 15

El evangelio es la buena noticia, es la revelación de Dios: Él nos ama, es todopoderoso, pero es nuestro papá y quiere salvarnos. Sin embargo, aún hay muchas personas que dudan de su amor, que tienen miedo de Él, que se esconden de su presencia como si fuera un monstruo, un déspota, un cruel vengador. Acércate a Jesús, escucha su Palabra, descubre su vida, permite que él te muestre el amor que te tiene. Esto te hará cambiar de vida. Serás parte del Reino de Dios. Conocerás la paz interior y la verdadera felicidad. Paz y bien.

 

Gotas de paz

“Es necesario que él crezca y que yo disminuya”

Jn 3, 30

Naturalmente, todos aspiramos a crecer, asumir posiciones más elevadas, ocupar los lugares privilegiados…; sin embargo, el evangelio nos quiere llevar en otra dirección: nos invita a bajarnos, al servicio desinteresado, a ocupar los últimos lugares. Juan Bautista es un gran ejemplo de esta dinámica. Delante de la fama creciente de Jesús, él no se llena de envidia o de celos, sino que, consciente de su misión, abre paso a Jesús, le indica como el mesías y quiere que también sus discípulos empiecen a seguirlo. Danos, Señor, la humildad de Juan, para que nunca queramos usurpar el lugar de Jesús. Todos debemos repetir: “Es necesario que él crezca y que yo disminuya”. Paz y bien.