Gotas de paz

Jueves de la sexta semana del tiempo durante el año

220 - “Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él”. Mc 8, 30

Muchas veces encontramos que Jesús prohíbe a las personas que cuenten los milagros y revelen que él es el mesías. Nos parecen extrañas estas indicaciones, pues creemos que lo mejor es anunciarlo. Para comprenderlo, debemos tener en cuenta que las personas esperaban un mesías que echaría a los invasores, que sería el rey y que cambiaría por su fuerza y poder todas las instituciones. Sin embargo, la propuesta de Jesús es otra. Es el mesías, pero no se interesa por el poder temporal, sino que propone un nuevo estilo de vida, que pasa por una adhesión personal. No quería ser confundido. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Martes de la sexta semana del tiempo durante el año

218 - “Estén atentos, cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes”. Mc 8, 15

Al llamar la atención sobre los peligros para una vida auténticamente cristiana, Jesús usa una imagen bastante fuerte: la levadura. De hecho, un poquito de levadura fermenta toda la masa. Hay que mantenerse absolutamente alejado de lo que sabemos que es malo, pues a veces lo que nos parece inofensivo por ser solo un poquito, acaba descomponiéndolo todo. Cuidémonos de la levadura del consumismo, de los juicios temerarios, de la acomodación, de las ganancias fáciles, de los vicios…, pues sin percibirlo, ellos fermentan toda nuestra vida cristiana y nos llevan a la hipocresía. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Sábado de la quinta semana del tiempo durante el año

213 - “La gente comió hasta quedar satisfecha y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado”. Mc 8, 8

Jesús vino al mundo para llevar al hombre a la plena satisfacción. Vino para colmar nuestros vacíos, para saciar nuestra hambre de sentido en la vida. Es por eso que él no acepta despedir a las personas con hambre. Es poco lo que sus apóstoles tienen (siete panes y unos pescaditos), pero igual él empieza a distribuirlos confiadamente. Para asombro de todos, sobraron siete canastas y todos estaban satisfechos. Esta es la lección: cuando creemos que lo poco que tenemos puede ayudar a los otros; sin dudas Dios lo multiplica para que alcance y sobre. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes de la quinta semana del tiempo durante el año

212 - “Presentaron a Jesús un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos”. Mc 7, 32

Imponer las manos sobre alguien revela que se tiene algo que se puede darle o transmitirle o realizar en él. Jesús ha sanado a muchos enfermos con este gesto, que es orar sobre una persona. La gente confiaba en que, cuando él imponía sus manos, su oración era eficaz y la persona se sanaba o se liberaba del mal que padecía. Aunque bastaba su palabra para que los milagros sucediesen, Jesús buscaba también tocar a las personas demostrando así una especial atención, un mayor interés y disponibilidad hacia ellas. Presentemos también a Jesús a nuestros enfermos, para que él les imponga las manos y los sane. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Jueves de la quinta semana del tiempo durante el año

211 - “Una mujer cuya hija estaba poseída por un espíritu impuro oyó hablar de Jesús y fue a prostrase a sus pies”. Mc 7, 25

Cuántas madres sufren a causa de los males que tienen sus hijos y buscan de todos los modos posibles ayudarlos para que puedan superarlos. Hoy vemos a esta mujer extrajera que escuchó hablar de Jesús y no dudó en ir hasta él, humillándose con mucha insistencia hasta conseguir el milagro que necesitaba para su hija. El hecho es que Jesús puede sanar y liberar a los hijos, también por la súplica insistente de las madres. Todos podemos colaborar con la salvación de aquellos a los cuales amamos. Pruébalo. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Miércoles de la quinta semana del tiempo durante el año

210 - «Nada de lo que entra de afuera puede hacer impuro al hombre…. “Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos”». Mc 7, 18-19

En el Antiguo Testamento, encontramos una serie de alimentos que no podían ser consumidos por los judíos por ser impuros. Jesús, sin embargo, enseña que la impureza que daña la relación de los hombres con Dios no proviene de los alimentos que uno consume sino de las acciones o actitudes que tenemos delante de los demás. Lo que me destruye como fiel es el odio, la venganza, la pereza, la lujuria, la corrupción, el orgullo… Lo que me descompone es, por lo tanto, lo que sale de mí y no lo que entra. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Martes de la quinta semana del tiempo durante el año

209 - “Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios por seguir la tradición de los hombres”. Mc 7, 8

La petrificación de tradiciones puede poner en peligro la fidelidad a la voluntad de Dios. Es siempre importante tener en cuenta el espíritu de las reglas que se crean para no permitir que su letra mate al espíritu. Nunca debemos perder de vista que lo principal es promover el bien, aunque en situaciones muy concretas se deba obviar ciertas costumbres institucionalizadas. No podemos ser farisaicos defendiendo especialmente el rigor de la ley para los demás y buscando siempre excepciones para nosotros mismos. Dios, el amor, la caridad y el bien están por encima de toda ley. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Lunes de la quinta semana del tiempo durante el año

208 - “Apenas desembarcaron, la gente reconoció en seguida a Jesús”. Mc 6, 54

Ciertamente estas personas lo reconocieron inmediatamente, porque estaban interesadas en él. Conocían su fama y esperaban su llegada para que también en medio de ellos predique su Palabra y realice milagros. Jesús aun hoy continúa desembarcando en nuestra vida de muchos modos, pero tantas veces, distraídos u ocupados con otras cosas, no lo reconocemos y perdemos oportunidades de crecer, de madurar y de transformarnos. Jesús viene a nosotros para cambiar nuestra existencia, para darle un sentido a nuestra vida, para traernos la verdadera felicidad, pero no nos hace violencia, sino que espera ser reconocido, recibido, escuchado y llevado en cuenta. Ojalá lo reconozcamos inmediatamente. Paz y bien.

 

Gotas de paz

V Domingo del Tiempo Ordinario (C)

“Jesús dijo a Simón: «Remad mar adentro, y echad las redes para pescar.» Simón contestó: «Maestro, hemos trabajado toda la noche sin pescar nada, pero, por tu palabra, echaré las redes.» Así lo hicieron, y pescaron tantos peces que las redes estaban por romperse” Lc 5, 4-6

Jesús en este evangelio, participa en un momento muy especial de la vida de aquellos pobres pescadores. Ellos habían trabajado la noche toda y no habían pescado nada. Seguramente estaban cansados, tristes, frustrados y preocupados. ¡Toda una noche de fatiga! ¡Tanto esfuerzo en vano! Y para ellos la pesca no era un hobby, sino que era su fuente de vida. Cuando ellos ya estaban lavando las redes para después ir a sus casas con las manos vacías, Jesús les hace una propuesta: «Remad mar adentro, y echad las redes para pescar.»

De lo que podemos comprender a partir del texto, durante el día no era el tiempo propicio para la pesca. Ellos lo hacían siempre por la noche. Por eso, la indicación de Jesús parecía, por lo menos una propuesta muy extraña. Y después ¿qué es lo que él podría entender de pesca? Ya que era un sencillo carpintero y para más de Nazaret, una ciudad lejana del mar.

Sin embargo, ellos ya habían escuchado sus palabras. De hecho, Jesús había predicado a toda la gente allí al borde del mar, sentado en la barca. Y como sabemos: la fe nace de la predicación.

Simón aun no conocía a Jesús, pero mientras lavaba las redes lo había escuchado. Seguramente en su corazón ya advertía que Jesús era mucho más que un solo carpintero, aunque él no había hecho ninguna señal milagrosa. Simón tenía ya algo que lo movía a hacer caso a Jesús. No eran los milagros, sino la fuerza de su palabra. Por eso, aunque expresa la contrariedad, acepta de obedecer. «Maestro, hemos trabajado toda la noche sin pescar nada, pero, por tu palabra echaré las redes.»

Es interesante, guardar los detalles: ellos están cansados y frustrados, trabajaron la noche toda y Jesús aún les pide para remar mar adentro. Pide para llevar la barca a la parte más profunda. Todos podemos comprender que después de la fatiga de la noche, de nuevo remar mar a dentro, es algo muy exigente. Y una vez llegados allá, deberían echar las redes, que ellos ya habían lavado. Es sin dudas, un gran riesgo cumplir lo que Jesús les está pidiendo. Pueden de nuevo perder el viaje, y aun ensuciar nuevamente las redes. De hecho, escuchar a Jesús implica siempre un riesgo en nuestra vida.

Por otro lado, alguien podría preguntar ¿por qué Jesús no ordenó a los peces que vinieran allí cerca de la barca? Pues ya que estaba dispuesto a hacer un milagro, podría hacerlo así. La respuesta es simple: porque a toda donación de Dios corresponde un esfuerzo del hombre. Lo que Dios nos ofrece es siempre gracia y a la vez conquista. El Señor está dispuesto a hacer el milagro, pero los hombres deben estar dispuestos a remar hasta las aguas profundas y allí echar las redes. El milagro cristiano sucede cuando la gracia de Dios encuentra el hombre disponible a colocar su esfuerzo.

Extraño este modo de actuar de Dios. En la frustración, en el cansancio y en la tristeza, él pide que envés de huir del mar, de abandonarlo, que remen mar adentro, que vayan a la profundidad, pues es allí que él quiere manifestar su providencia, su presencia y su gracia. Tal vez sea por eso que tantas veces sentimos poco la presencia de Dios en nuestras vidas: pues en la crisis, en la dificultad, en la experiencia frustrante, queremos de pronto, abandonar todo. Con mucha facilidad nos damos por vencidos. Sin embargo, Dios nos invita a remar mar adentro, a ir hacia lo profundo.

Ciertamente, si somos capaces de hacerlo, si somos capaces de correr este riesgo, si de hecho confiamos en su palabra, entonces daremos las condiciones para la intervención milagrosa de Dios. Él nos dará mucho más de lo que originalmente estamos esperando. “Así lo hicieron, y pescaron tantos peces que las redes estaban por romperse.”

El Señor te bendiga y te guarde,

El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.

El Señor vuelva su mirada cariñosa y te de la PAZ.

Hno. Mariosvaldo Florentino, capuchino.

 

Gotas de paz

Martes de la sexta semana del tiempo durante el año

218 - “Estén atentos, cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes”. Mc 8, 15

Al llamar la atención sobre los peligros para una vida auténticamente cristiana, Jesús usa una imagen bastante fuerte: la levadura. De hecho, un poquito de levadura fermenta toda la masa. Hay que mantenerse absolutamente alejado de lo que sabemos que es malo, pues a veces lo que nos parece inofensivo por ser solo un poquito, acaba descomponiéndolo todo. Cuidémonos de la levadura del consumismo, de los juicios temerarios, de la acomodación, de las ganancias fáciles, de los vicios…, pues sin percibirlo, ellos fermentan toda nuestra vida cristiana y nos llevan a la hipocresía. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Sábado de la quinta semana del tiempo durante el año

213 - “La gente comió hasta quedar satisfecha y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado”. Mc 8, 8

Jesús vino al mundo para llevar al hombre a la plena satisfacción. Vino para colmar nuestros vacíos, para saciar nuestra hambre de sentido en la vida. Es por eso que él no acepta despedir a las personas con hambre. Es poco lo que sus apóstoles tienen (siete panes y unos pescaditos), pero igual él empieza a distribuirlos confiadamente. Para asombro de todos, sobraron siete canastas y todos estaban satisfechos. Esta es la lección: cuando creemos que lo poco que tenemos puede ayudar a los otros; sin dudas Dios lo multiplica para que alcance y sobre. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes de la quinta semana del tiempo durante el año

212 - “Presentaron a Jesús un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos”. Mc 7, 32

Imponer las manos sobre alguien revela que se tiene algo que se puede darle o transmitirle o realizar en él. Jesús ha sanado a muchos enfermos con este gesto, que es orar sobre una persona. La gente confiaba en que, cuando él imponía sus manos, su oración era eficaz y la persona se sanaba o se liberaba del mal que padecía. Aunque bastaba su palabra para que los milagros sucediesen, Jesús buscaba también tocar a las personas demostrando así una especial atención, un mayor interés y disponibilidad hacia ellas. Presentemos también a Jesús a nuestros enfermos, para que él les imponga las manos y los sane. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Jueves de la quinta semana del tiempo durante el año

211 - “Una mujer cuya hija estaba poseída por un espíritu impuro oyó hablar de Jesús y fue a prostrase a sus pies”. Mc 7, 25

Cuántas madres sufren a causa de los males que tienen sus hijos y buscan de todos los modos posibles ayudarlos para que puedan superarlos. Hoy vemos a esta mujer extrajera que escuchó hablar de Jesús y no dudó en ir hasta él, humillándose con mucha insistencia hasta conseguir el milagro que necesitaba para su hija. El hecho es que Jesús puede sanar y liberar a los hijos, también por la súplica insistente de las madres. Todos podemos colaborar con la salvación de aquellos a los cuales amamos. Pruébalo. Paz y bien.