Gotas de paz

Sábado de la segunda semana de Cuaresma

078 - “Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó”. Lc 15, 20

La parábola del Hijo pródigo es uno de los mejores iconos de la misericordia de Dios. El padre bondadoso, delante del hijo que tanto se equivocó, pero que está volviendo a casa, no se resiste y lo acoge conmovido y le devuelve toda la dignidad de antes, sin castigarlo, sin reprenderlo, sin imponer condiciones. Dios es así. No debemos ni podemos tener miedo de Él. Por mayor que haya sido nuestro pecado, Él quiere perdonarnos, quiere recuperarnos. Sin dudas, podemos confiar en el amor de Dios y volver a Él. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes de la segunda semana de Cuaresma

077 - “La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos”. Mt 21, 42

Nunca debemos desesperarnos ante las dificultades ni pensar que todo está perdido, aunque sea muy grande nuestra derrota. Dios es bueno y maravilloso. Si nos entregamos a Él, Él nos sorprenderá y podrá transformar situaciones que parecían un verdadero caos en grandes oportunidades de crecimiento y de nuevas realizaciones. En la vida tendremos persecuciones, pruebas, rechazos, pero, si creemos en el Señor, afrontaremos todo con serenidad, púes sabemos que esta situación cambiará, pues Él tiene la historia en sus manos. Dios puede hacer maravillas aun en el desierto. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Jueves de la segunda semana de Cuaresma

076 - “Había un hombre rico que se vestía de púrpura y a su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro”. Lc 16, 19-20

Esta parábola nos revela hasta qué punto puede llegar nuestra des humanidad. Este rico era tan superficial e insensible que no veía ni se compadecía del dolor de Lázaro. El perro parece más “humano” que este rico. Él no se volvería pobre por socorrer o ayudar a Lázaro. Aunque conocía al padre Abraham, esto es, conocía algo de las Escrituras, esto no le hizo capaz de ayudar a ese pobre. Su religión era estéril y por eso no le sirvió para la salvación. También nosotros: si nuestra fe no nos hace sensibles, no nos salvará. Paz y bien.

 

Gotas de paz

San José, esposo de la Virgen María

486 - “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa”. Mt 1, 20

En el plan de Dios para la encarnación del Verbo, también José tenía una misión muy importante. Aunque él estuvo dudando al principio, cuando Dios le hizo conocer claramente su voluntad, José no opuso ninguna resistencia. En su silencio, se entregó completamente al servicio divino recibiendo a María, ya embarazada, en su casa y cuidando de ella y del fruto de su vientre. Siendo capaz de no pensar más en sí mismo, sino poniendo todas sus capacidades a disposición de María y Jesús, vivió una vida inmensamente feliz y se hizo el mejor modelo de esposo y padre. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Lunes de la segunda semana de Cuaresma

073 - “Sean misericordiosos como el Padre de ustedes es misericordioso”. Lc 6, 36

Entrar en la escuela de la misericordia es el gran desafío de quien quiere ser un amigo de Dios. Tantas veces somos demasiado duros con los que se equivocan o insensibles con los que sufren. A veces parecemos jueces despiadados con los que fallan o seres de piedra, incapaces de compasión. Así no es el corazón de Dios, siempre dispuesto a perdonar y siempre listo a ayudar a quien lo necesite. Si queremos de verdad crecer en la vida espiritual, es necesario practicar la misericordia en todos sus niveles, pues solo así nos acercaremos más al Padre creador, compartiendo su mismo ser. Paz y bien.

 

Gotas de paz

II Domingo de Cuaresma (C)

“Pedro y sus compañeros se sintieron invadidos por el sueño. Pero se despertaron de repente y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él” Lc 9, 32

Desde muy antiguamente (hacia el siglo V) la Iglesia propone el Evangelio de la Transfiguración de Jesús, en el segundo domingo de la cuaresma. Como bien sabemos, el periodo cuaresmal, era el tiempo de especial preparación para los catecúmenos (los que se van a bautizar) y los penitentes, que en la Pascua serian integrados a la Iglesia, a través de los sacramentos.

Guardar a Jesús trasfigurado, contemplar su gloria, es lanzar una mirada hacia el futuro, hacia nuestra meta, es recordar nuestro ideal de vida, y así llenar el corazón de esperanza y el espíritu de fuerza, para empeñarnos aún con más ahínco en la búsqueda de lo que anhelamos.

Es muy importante en la vida recordar continuamente hacia donde estamos yendo y donde queremos llegar. A veces en medio de las pruebas y dificultades de la vida nos entra el desanimo, el cansancio, el desaliento. Nos vienen las ganas de abandonar todo, de huir o de escondernos. A veces la situación es tan difícil, que nos sentimos impotentes y fracasados. Parece que todo se está arruinado y que no tenemos más fuerza para avanzar. Es justamente en estos momentos que nos conviene, parar un ratito, “subir a la montaña”, entrar en oración y recordar nuestro ideal, nuestro objetivo y soñar de nuevo. Todos necesitamos hacer esto para renovar nuestras fuerzas, para recargar nuestras baterías, para reencontrar nuestro punto de apoyo. Esta mirada hacia la belleza, hacia el gozo completo, hacia la gloria, es un pregustar la victoria que nos ayuda a redimensionar los problemas, despierta en nosotros la confianza en nuestras capacidades y hace renacer en nuestro interior la voluntad de luchar y de continuar el combate.

Ciertamente esto sirve para todas las experiencias de nuestras vidas. Un atleta, por ejemplo, cuando recuerda el pódium, renueva la fuerza de continuar en el fatigoso entrenamiento, tal vez hasta de un modo aun más exigente, incluso cuando parecía no poder más. Un estudiante, cuando consigue tener presente, donde quiere llegar (el diploma, el futuro cargo), encontrará la fuerza para superar cada examen, aunque tenga que sacrificarse mucho. Un esposo o una esposa, que en medio a una crisis no encuentra otra salida que el divorcio, podría cambiar de idea, si fuera capaz de contemplar de nuevo el sueño inicial, los planes y deseos que le llevaron a empezar la vida matrimonial. Una persona de iglesia, delante de las innumerables dificultades que surgen, podría ser capaz de renovar y llevar adelante su empeño, si de vez en cuando, fuera capaz de mirar hacia el cielo, y de antever la gloria que le es prometida.

Es increíble la fuerza que tiene sobre nosotros el mirar hacia el futuro y recordar la meta que soñamos. En la vida, vence quien tiene buenas motivaciones, y consigue mantenerse motivado, pues este consigue canalizar sus fuerzas, sin dejarse aplastar por los problemas del camino. Quién sabe dónde quiere llegar y mantiene fresco en la memoria la imagen de la victoria, no se quedará caído, aunque caiga muchas veces, y mucho menos pensará en dar vuelta atrás.

En la vida cristiana, de un modo particular, esto es válido. Contemplar la gloria de Cristo, que es prefiguración de nuestra glorificación, nos capacita a vencer todas las pruebas, nos da la fuerza para soportar la pasión y la cruz. No es fácil, mantenerse motivado para ser bueno en la vida, para perdonar siempre, para estar dispuesto a servir a los demás. Muchas veces la ingratitud de los demás nos rebela, y nos hace desanimar. Muchas veces el mal que nos hacen, nos quieren hacer retroceder, y hace renacer en nosotros el deseo carnal de pagar con la misma moneda. No es fácil continuar soñando con la santidad, cuando a causa de nuestras debilidades tantas veces caímos y nos ensuciamos. Muchas veces el propio tentador nos quiere convencer de que es inútil querer levantarse, pues nos caeremos de nuevo. Con todo, es justo en estos momentos en que debemos recordar, que nuestras motivaciones no vienen del presente, o de este mundo. Nuestra motivación, nuestra esperanza y nuestra fuerza es sostenida por la promesa futura, nuestros ojos están vueltos hacia el cielo. Y aquí encontramos la importancia de una autentica vida litúrgica, de la participación a la eucaristía, al menos en los domingos, de la reconciliación frecuente, de la oración y meditación de la Palabra de Dios, pues son estas experiencias que nos hacen pregustar el cielo, nos dan fuerza para alzarnos y nos mantienen dispuestos al combate cotidiano. Ojalá en esta cuaresma el Espíritu santo nos “despierte de repente” y nos haga contemplar la gloria de Dios.

El Señor te bendiga y te guarde,

El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.

El Señor vuelva su mirada cariñosa y te de la PAZ.

Hno. Mariosvaldo Florentino, capuchino.

 

Gotas de paz

Sábado de la primera semana de Cuaresma

071 - “Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores”. Mt 5, 44

Lo que Jesús nos pide no sucede naturalmente. Solo cuando renacemos en Cristo podremos cumplir con gusto este mandamiento, porque él nos da una nueva naturaleza. Naturalmente queremos, la venganza o, al menos, pagar con la misma moneda. Amar al enemigo significa estar dispuesto a pasarle la mano, a ayudarle si él me necesita. No es que tengo que hacerlo mi amigo, tal vez seguirá siempre enemigo por sus malas opciones, pero de igual modo debo estar disponible a socorrerlo. ¡Ojo! Amar a los enemigos no es un sentimiento sino una decisión de quien se dejó invadir por Cristo. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes de la primera semana de Cuaresma

070 - “Les aseguro que, si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos”. Mt 5, 20

Hay personas que cumplen lo mínimo exigido por la ley o buscan siempre el modo de obtener ventajas legales. Si la ley manda no matar, creen que es solo no asesinar materialmente a uno, sin pensar que también el desprecio, la calumnia y la crítica pueden realizar la misma acción. Para Jesús este no es un comportamiento adecuado para los cristianos. Nuestra justicia no puede ser solo cumplir lo mínimo para no ser condenado. Debemos asumirla en todo su espíritu para construir la civilización del amor. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Miércoles de la primera semana de Cuaresma

068 - “Como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación”. Lc 11, 30

Jonás fue enviado a pueblo pagano para anunciar que, a causa de sus obras malas, el Señor destruiría la ciudad en cuarenta días. Pero algo sucedió: todo el pueblo, desde los más importantes hasta los más sencillos, cambiaron de vida y vivieron los cuarenta días con una penitencia tan intensa que Dios cambió de idea y no destruyó Nínive. Es esto lo que Jesús quiere hacer también en nuestra vida: quiere denunciar nuestros pecados con la esperanza de que podamos, también nosotros, cambiar nuestras actitudes y en esta Cuaresma implorar el perdón de Dios. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes de la segunda semana de Cuaresma

077 - “La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos”. Mt 21, 42

Nunca debemos desesperarnos ante las dificultades ni pensar que todo está perdido, aunque sea muy grande nuestra derrota. Dios es bueno y maravilloso. Si nos entregamos a Él, Él nos sorprenderá y podrá transformar situaciones que parecían un verdadero caos en grandes oportunidades de crecimiento y de nuevas realizaciones. En la vida tendremos persecuciones, pruebas, rechazos, pero, si creemos en el Señor, afrontaremos todo con serenidad, púes sabemos que esta situación cambiará, pues Él tiene la historia en sus manos. Dios puede hacer maravillas aun en el desierto. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Jueves de la segunda semana de Cuaresma

076 - “Había un hombre rico que se vestía de púrpura y a su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro”. Lc 16, 19-20

Esta parábola nos revela hasta qué punto puede llegar nuestra des humanidad. Este rico era tan superficial e insensible que no veía ni se compadecía del dolor de Lázaro. El perro parece más “humano” que este rico. Él no se volvería pobre por socorrer o ayudar a Lázaro. Aunque conocía al padre Abraham, esto es, conocía algo de las Escrituras, esto no le hizo capaz de ayudar a ese pobre. Su religión era estéril y por eso no le sirvió para la salvación. También nosotros: si nuestra fe no nos hace sensibles, no nos salvará. Paz y bien.

 

Gotas de paz

San José, esposo de la Virgen María

486 - “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa”. Mt 1, 20

En el plan de Dios para la encarnación del Verbo, también José tenía una misión muy importante. Aunque él estuvo dudando al principio, cuando Dios le hizo conocer claramente su voluntad, José no opuso ninguna resistencia. En su silencio, se entregó completamente al servicio divino recibiendo a María, ya embarazada, en su casa y cuidando de ella y del fruto de su vientre. Siendo capaz de no pensar más en sí mismo, sino poniendo todas sus capacidades a disposición de María y Jesús, vivió una vida inmensamente feliz y se hizo el mejor modelo de esposo y padre. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Lunes de la segunda semana de Cuaresma

073 - “Sean misericordiosos como el Padre de ustedes es misericordioso”. Lc 6, 36

Entrar en la escuela de la misericordia es el gran desafío de quien quiere ser un amigo de Dios. Tantas veces somos demasiado duros con los que se equivocan o insensibles con los que sufren. A veces parecemos jueces despiadados con los que fallan o seres de piedra, incapaces de compasión. Así no es el corazón de Dios, siempre dispuesto a perdonar y siempre listo a ayudar a quien lo necesite. Si queremos de verdad crecer en la vida espiritual, es necesario practicar la misericordia en todos sus niveles, pues solo así nos acercaremos más al Padre creador, compartiendo su mismo ser. Paz y bien.