Gotas de paz

III Domingo del Tiempo Ordinario (B)

“El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios se ha acercado. Tomen otro camino y crean en la Buena Nueva” Mc 1, 15

Estas son las primeras palabras que Jesús pronunció según san Marcos, dando inicio a su vida pública, pero mucho más que palabras históricas que nos envían al pasado, son palabras actuales que conservan un frescor extraordinario. Dios continúa visitándonos en los varios eventos de nuestras vidas, sobre todo en aquellos difíciles que nos dejan más sensibles: como una decepción, un abandono, una pérdida, una enfermedad, una ofensa, una infidelidad, y dice de nuevo:

“el tiempo se ha cumplido” ¡ahora basta! ¡Ya es suficiente!

“el Reino de Dios se ha acercado” ¡yo estoy a tu lado, déjame participar de tu vida!

“toma otro camino” cambia de vida, conviértete, porque si no lo haces repetirás siempre las mismas cosas.

“cree en la Buena Nueva” esto es, creer que Jesús ha vencido y en Él también nosotros podemos volvernos vencedores.

Infelizmente por la dureza de nuestros corazones, no hacemos caso a la invitación de Dios y continuamos en las vías de nuestro egoísmo, de nuestro orgullo, de nuestra vanidad, porque no creemos en la buena noticia de que Dios nos ama incondicionalmente y que quiere el nuestro bien.

Nos cuesta entender que nuestra conversión no es un bien para Dios, no es para hacerlo feliz, no es un favor para él, sino que un bien para nosotros mismos, una oportunidad de profunda realización. En el fondo, siempre desconfiamos que el proyecto de Dios para nuestras vidas es una cosa externa y pesada, que nos hará renunciar a mucho y nos hará sufrir, cuando en la verdad el proyecto de Dios para nosotros está inscrito en nuestros corazones y es el único y auténtico camino de felicidad en nuestras vidas.

Este es el problema: desconfiamos de Dios. Pensamos que escuchar su voz disminuye nuestra libertad. Esta es la tentación de Adán y Eva en el Paraíso: si ustedes no le escuchan dan prueba de ser libres. Desde allí, creemos que obediencia a Dios y libertad personal están en contraposición, cuando en verdad, Dios es el fundamento del nuestro ser libre. Así como la inteligencia se fundamenta en la verdad, y yo no puedo decir que realmente conozco una cosa cuando la información que tengo sobre ella es falsa, también la voluntad se fundamenta en el bien, y yo no puedo decir que soy verdaderamente libre cuando hago una opción sin saber cuál es el bien y cual es mal.

La libertad sólo es auténtica cuando sabemos cuál es el bien. Una libertad ciega es una mera ilusión, es un equívoco creado en nosotros por aquel que nos quiere destruir. Del mismo modo que sólo conocemos una cosa cuando lo que sabemos es la verdad de aquella cosa, al contrario, sería sólo ilusión.

Nadie es libre sin Dios. “¡Y conoceréis la verdad y la verdad os libertará!”

Si quieres ser libre, no existe otro camino que acercarse a Dios. “El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios se ha acercado. Tomen otro camino y crean en la Buena Nueva.”

El Señor te bendiga y te guarde,

El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.

El Señor vuelva su mirada cariñosa y te de la PAZ.

Hno. Mariosvaldo Florentino, capuchino.

 

Gotas de paz

Sábado de la segunda semana del tiempo durante el año

186 - «Los parientes de Jesús decían: “Es un exaltado”». Mc 3, 21

Jesús tuvo que enfrentarse con muchos problemas, muchas críticas y oposiciones. Hasta

algunos de sus propios parientes quisieron impedir que continuara su vida pública. Pero

Jesús no se dejó abatir por esto, continuó en su misión. Todos los que buscan hacer el

bien siempre encuentran personas que quieren paralizarles, que quieren descomponer la

vida y la felicidad, pero no por eso deben abandonar la bondad, el amor, la caridad. No

podemos ser débiles y caernos por las críticas de los opositores del bien, aunque sean

nuestros propios parientes. Debemos tener clara la misión que Dios nos da e ir siempre

adelante, aun cuando muchos se molesten. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes de la segunda semana del tiempo durante el año

185 - “Jesús, mientras subía a la montaña, fue llamando a los que él quiso y estos se

fueron con él”. Mc 3, 13

La llamada de Dios es un misterio. Él llama a todos para trabajar en su Reino, pero pide

a cada uno servicios diferentes. A unos invita a ser sacerdotes o consagrados; a otros,

predicadores o catequistas, a otros, a formar matrimonios y a colaborar en la sociedad

civil. No sabemos cuál es el criterio de Dios para hacer estas llamadas diferenciadas,

pero sí sabemos que escuchar su voz y seguirlo en lo que Él nos pide es lo mejor para

nosotros mismos y, finalmente, es lo que puede darnos paz y hacernos verdaderamente

felices. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Jueves de la segunda semana del tiempo durante el año

184 - “Como Jesús había curado a muchos, todos los que sufrían de alguna dolencia se

le echaban encima para tocarlo”. Mc 3, 10

Nuestra fe pasa por el cuerpo. No somos ángeles y necesitamos tocar y ser tocados por

lo sagrado. Todos los sacramentos necesitan de realidades materiales que toquen

nuestros sentidos y realicen en nosotros la gracia salvadora. No podemos ser demasiado

racionalistas y despreciar la materialidad de la fe. Los gestos y ritos (tocar una biblia o

una imagen, besar la cruz, peregrinar o participar en una procesión, prender una vela,

arrodillarse en la iglesia, recibir la aspersión con agua bendita) pueden ser oportunidades

para que Dios toque nuestra vida. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Miércoles de la segunda semana del tiempo durante el año

183 - “Jesús entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre con parálisis en un brazo”. Mc 3, 1

Tener el brazo paralizado significa estar impedido para realizar muchas cosas. Este

hombre puede ser símbolo de los que están en la Iglesia, pero tienen la mano paralizada,

esto es, no saben servir, no quieren ayudar a los demás y solo esperan recibir.

Lastimosamente, hay muchos con este problema. Este no es el ideal de la vida cristiana.

Jesús no quiere que nadie esté así en su Iglesia. Cada uno debe verificar sus manos

para ver si no es él este hombre de la mano seca. Si esto fuera así, muéstrate a Jesús,

pues él quiere sanarte. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Martes de la segunda semana del tiempo durante el año

182 - “El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado”. Mc 2, 27

Las normas son muy importantes para garantizar nuestra convivencia, para ordenar

nuestra vida aprovechando mejor nuestras potencialidades y para respetar a los demás.

Sin embargo, es igualmente importante no petrificar tales reglas para que ellas no

terminen siendo un peso opresor que hace lo contrario a su propósito, que es favorecer

la convivencia. Hay que cuidar siempre que las normas, que son un instrumento

importante de ayuda, no se tornen una camisa de fuerza que impida la movilidad. Nunca

debemos perder de vista el espíritu de la ley pues es lo que le da vitalidad. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Lunes de la segunda semana del tiempo durante el año

181 - “Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres, y se

pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos”. Mc 2, 22

La fe cristiana es como el vino nuevo: solo un hombre nuevo puede vivirla. No es posible

que un hombre viejo, lleno de vicios y acostumbrado al pecado, quiera tener el

cristianismo solo como un barniz: esto es hipocresía. Nuestra fe no puede ser un moñito

en la basura. Debemos renovarnos completamente en Cristo. Hay que nacer de nuevo

para acoger el vino nuevo de la gracia. De lo contrario, nuestras incoherencias

reventarán nuestra vida, descompondrán la Iglesia y nos harán perder credibilidad.

Podemos ser frágiles, pero no hipócritas. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Jueves de la primera semana del tiempo durante el año

175 - “Jesús, conmovido, extendió la mano y tocó al leproso”. Mc 1, 41

Jesús vino al mundo para salvarnos. Por eso, no debemos tener miedo de él, no

importa cuán graves sean nuestros problemas o cuán complicada sea nuestra

situación. Aunque seamos leprosos, aunque estemos completamente

descompuestos, aunque hayamos pecado a no poder más, si nos acercamos a él, si

le pedimos su gracia, él siempre se conmoverá delante de nuestro dolor y no tendrá

reparos en extender su mano y tocarnos. Por los pecadores él vino al mundo y no se

hace el delicado. Con toda confianza podemos buscarlo, pues su respuesta será

siempre de misericordia. También nosotros lo escucharemos decir: “Yo quiero, queda

purificado”. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Miércoles de la primera semana del tiempo durante el año

174 - “Jesús recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los

demonios”. Mc 1, 39

Después que empezó su vida pública, Jesús fue incansable en la predicación y en la

realización de señales milagrosas. Él recorría las ciudades y pueblos, predicaba sobre el

verdadero modo de relacionarse con Dios y con los hermanos; sanaba a todos los

sufrientes que se acercaban a él. Su misión era destruir el mal, el pecado y el egoísmo

tan arraigado en la vida de las personas, pero sin violencia, buscando la adhesión

voluntaria de cada uno de los que encontraba en el camino. Aun hoy él continúa pasando

por nuestra vida llevando la salvación. ¡Escúchalo! Paz y bien.

 

Gotas de paz

Sábado de la segunda semana del tiempo durante el año

186 - «Los parientes de Jesús decían: “Es un exaltado”». Mc 3, 21

Jesús tuvo que enfrentarse con muchos problemas, muchas críticas y oposiciones. Hasta

algunos de sus propios parientes quisieron impedir que continuara su vida pública. Pero

Jesús no se dejó abatir por esto, continuó en su misión. Todos los que buscan hacer el

bien siempre encuentran personas que quieren paralizarles, que quieren descomponer la

vida y la felicidad, pero no por eso deben abandonar la bondad, el amor, la caridad. No

podemos ser débiles y caernos por las críticas de los opositores del bien, aunque sean

nuestros propios parientes. Debemos tener clara la misión que Dios nos da e ir siempre

adelante, aun cuando muchos se molesten. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes de la segunda semana del tiempo durante el año

185 - “Jesús, mientras subía a la montaña, fue llamando a los que él quiso y estos se

fueron con él”. Mc 3, 13

La llamada de Dios es un misterio. Él llama a todos para trabajar en su Reino, pero pide

a cada uno servicios diferentes. A unos invita a ser sacerdotes o consagrados; a otros,

predicadores o catequistas, a otros, a formar matrimonios y a colaborar en la sociedad

civil. No sabemos cuál es el criterio de Dios para hacer estas llamadas diferenciadas,

pero sí sabemos que escuchar su voz y seguirlo en lo que Él nos pide es lo mejor para

nosotros mismos y, finalmente, es lo que puede darnos paz y hacernos verdaderamente

felices. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Jueves de la segunda semana del tiempo durante el año

184 - “Como Jesús había curado a muchos, todos los que sufrían de alguna dolencia se

le echaban encima para tocarlo”. Mc 3, 10

Nuestra fe pasa por el cuerpo. No somos ángeles y necesitamos tocar y ser tocados por

lo sagrado. Todos los sacramentos necesitan de realidades materiales que toquen

nuestros sentidos y realicen en nosotros la gracia salvadora. No podemos ser demasiado

racionalistas y despreciar la materialidad de la fe. Los gestos y ritos (tocar una biblia o

una imagen, besar la cruz, peregrinar o participar en una procesión, prender una vela,

arrodillarse en la iglesia, recibir la aspersión con agua bendita) pueden ser oportunidades

para que Dios toque nuestra vida. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Miércoles de la segunda semana del tiempo durante el año

183 - “Jesús entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre con parálisis en un brazo”. Mc 3, 1

Tener el brazo paralizado significa estar impedido para realizar muchas cosas. Este

hombre puede ser símbolo de los que están en la Iglesia, pero tienen la mano paralizada,

esto es, no saben servir, no quieren ayudar a los demás y solo esperan recibir.

Lastimosamente, hay muchos con este problema. Este no es el ideal de la vida cristiana.

Jesús no quiere que nadie esté así en su Iglesia. Cada uno debe verificar sus manos

para ver si no es él este hombre de la mano seca. Si esto fuera así, muéstrate a Jesús,

pues él quiere sanarte. Paz y bien.