Gotas de paz

Sábado de la decimoquinta semana del tiempo durante el año

303 - “Muchos seguían a Jesús y él les sanaba a todos”. Mt 12, 15

Cuando una persona decide seguir a Jesús, sin dudas su vida se transforma. El encuentro con el Señor, la escucha de su Palabra, la fe que nace en los corazones, sin duda les hace entrar en un profundo proceso de sanación. No puedo encontrarme con él y ponerme en su camino sin que mi vida cambie. La palabra de Jesús no solo ilumina mi intelecto, sino que obra en mi corazón, me libera de cargas innecesarias, me compromete en el servicio y me hace renacer a una vida nueva. Haz la prueba. No te quedes solo mirando desde lejos. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes de la decimoquinta semana del tiempo durante el año

302 - “Sus discípulos, hambrientos, se pusieron a arrancar espigas y comérselas en día sábado”. Mt 12, 1

Las reglas existen para ayudar a las personas a vivir mejor y todos debemos estar dispuestos a respetarlas; sin embargo, a veces la vida nos pone delante de situaciones tan particulares en las cuales se justifica el quiebre de una regla para que la vida sea defendida. Por eso, no debemos absolutizar las reglas como si ellas estuvieran por encima de todas las cosas o como si todas tuvieran el mismo valor. En la jerarquía de los valores descubrimos que hay momentos en que lo justo es saltar alguna exigencia de la norma para salvaguardar un bien mayor. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Jueves de la decimoquinta semana del tiempo durante el año

301 - “Mi yugo es suave y mi carga, ligera”. Mt 11, 30

Muchos piensan que seguir a Jesús es algo muy difícil, exigente y, a veces, hasta castrante, pues todo es prohibiciones, vetos y represión. Sin embargo, esto no corresponde a su propuesta. Lo primero que él quiere es que experimentemos su amor misericordioso, siempre listo para socorrernos en nuestras necesidades. Después, si queremos seguirlo, entonces él, sin imposiciones arbitrarias, nos hará descubrir desde nuestra condición concreta su propuesta de felicidad, que nunca nos exige más de lo que él mismo nos da. Con Cristo no perdemos, pues lo que nos pide no son sus caprichos, sino lo que nos puede hacer verdaderamente felices. Pruébalo. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Miércoles de la decimoquinta semana del tiempo durante el año

300 - “Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo decida revelárselo”. Mt 11, 27

Qué privilegio el nuestro, el haber sido elegidos por el Hijo amado de Dios para conocer el corazón del Padre eterno. Por más que en la meditación muchos líderes religiosos de todo el mundo llegaron a intuir ciertos aspectos de Dios, también hicieron afirmaciones equivocadas sobre Él, pues sus doctrinas –aun siendo bonitas– siguen siendo construcciones humanas. Solo en Cristo Jesús, verbo encarnado, tenemos la propia revelación de Dios y llegamos al conocimiento profundo de su misterio. El Hijo quiere revelarlo a nosotros también; estudiemos los evangelios y descubriremos el misterio del amor de Dios. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Martes de la decimoquinta semana del tiempo durante el año

299 - “Jesús se puso a recriminar a las ciudades donde había realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían arrepentido”. Mt 11, 20

Cuando Jesús realiza un milagro en mi vida no es solo para que yo me ponga feliz y vuelva a hacer exactamente lo mismo que hacía antes. Siempre debo preguntarme qué es lo que Dios quiere de mí. Habiendo sentido su poder en mi historia, qué puedo hacer para ser más fiel a su Palabra. No puedo estar siempre pidiéndole que me socorra en mis desastres sin buscar mejorar mi vida, pues un día también a mí me recriminará: «Si otros hubiesen tenido las gracias que te di, serían mucho mejores». Paz y bien.

 

Gotas de paz

Lunes de la decimoquinta semana del tiempo durante el año

298 - “No piensen que he venido a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada”. Mt 10, 34

Estas palabras de Jesús nos causan mucha perplejidad, pues sabemos que él es el príncipe de la paz y le escuchamos diciendo a los discípulos: “La paz esté con ustedes.” Es necesario, por lo tanto, entenderlas. Jesús no vino para generar una paz ilusoria o falsa entre el bien y el mal, entre lo justo y lo injusto. En este caso, él vino para enfrentarlos y que el bien venza al mal, para que la justicia prevalezca. No le interesa una paz hipócrita o superficial. La paz de Jesús nace de la lucha. Paz y bien.

 

Gotas de paz

XV Domingo del Tiempo Ordinario (C)

"¿Quién es mi prójimo?" Lc 10, 29

Generalmente todos nosotros sabemos cuáles son los mandamientos. Sabemos que el más importante es amar a Dios y amar al prójimo. Pero muchas veces, también nosotros, al igual que el Maestro de la Ley del Evangelio, queremos justificarnos diciendo que no sabemos exactamente quien es nuestro prójimo.

Es en estas condiciones que Jesús cuenta la parábola del Buen Samaritano, para hacernos entender que nuestro prójimo es quien encontramos caído en nuestro camino. Y, en este imperativo de amarlo, no importa quién sea la persona que está caída, ni tampoco quienes somos nosotros. Jesús aclara también que no existe ley en el mundo que pueda justificar la falta de solidaridad.

Voy a intentar explicar esto que estoy diciendo a partir del texto.

Un hombre fue robado, fue abandonado y muy golpeado, en el camino. No podía valerse por sí mismo y solamente con la ayuda de alguien podría recuperarse. En este camino, viene un sacerdote, hombre que conoce las escrituras y los mandamientos, que sabe del precepto de amar al prójimo, pero también conocía otra ley, que afirmaba que aquellos que tocasen sangre se quedaban impuros y no podrían ejercer el ministerio sacerdotal, antes de ser purificado. Así él, tiene un justificativo para no hacer nada y dejarlo, pasando por el otro lado del camino. Tal vez él debería preguntarse: ¿cuál es la ley más importante?

También pasa un Levita, lo mismo que dijimos para el sacerdote puede ser dicho para el Levita, que es un miembro de la tribu sacerdotal. Pero, podremos acrecentar que tal vez por su status, él podría creer que este no era un servicio para él, y que ciertamente pasarían otras personas que lo ayudarían. El hecho es que, en medio a sus raciocinios él creyó que podría pasar ante él, de largo.

Al final viene un samaritano, hombre despreciado por los judíos, porque lo consideraban impuro, infiel a los preceptos de Dios. Pero este hombre "vio y se compadeció" por el hermano que estaba allí caído (los otros dos solamente lo vieron, pero no se compadecieron). Él fue capaz de no pensar solamente en sí mismo. Ciertamente, esta parada iba a retrasar su viaje. Seguramente, ayudarlo iba a darle perjuicio, pero él sabía que un hombre caído al borde de su camino y que lo necesitaba, era lo más importante en aquel momento.

De aquí podemos concluir que no es importante quien sea la persona caída. No tiene sentido hacer primero una evaluación moral de ella, para saber si merece o no ser ayudada. El hecho de estar caída y lastimada al borde del camino, basta como motivo, para la obligación cristiana de ayudarla.

Por otro lado, nadie puede esquivarse en sus títulos o en sus funciones. Todos tenemos la obligación de socorrer a los necesitados: padres, obispos, laicos, ricos, pobres… Este mandamiento es anterior a cualquier otro ministerio. Tampoco es legítima ninguna otra ley que justifique el hecho de pasar de largo.

En la vida debemos saber discernir cuales son las prioridades. Pienso que este buen samaritano, nos tiene mucho a enseñar. En primer lugar, debemos aprender de él que es lo que significa tener compasión. Muchas veces también nosotros ya tenemos el corazón frío. Estamos tan ensimismados que hasta vemos, pero ya no nos conmueve. Ya nos habituamos a ver personas caídas, y nos justificamos diciendo que yo no puedo salvar a todos (y con esta excusa no salvamos a nadie).

El buen samaritano nos enseña aun, que quien ayuda, siempre pierde alguna cosa: tiempo, dinero, se ensucia, se cansa… y a veces hasta se complica… Pero él sabe, que son estas cosas que dan sabor a la vida.

Solamente consigue asumir las perdidas por ayudar a los demás, quien ya descubrió que la vida tiene un sentido, una dirección. Aquí vale la pena recordar la frase que comentamos hace tres domingos: "El que quiera asegurar su vida la perderá, pero el que pierde su vida por causa mía, la asegurará."

O Jesús, buen samaritano de toda la humanidad, ayúdanos a sentir compasión de aquellos que vemos caídos en nuestros caminos.

El Señor te bendiga y te guarde,

El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.

El Señor vuelva su mirada cariñosa y te dé la PAZ.

Hno. Mariosvaldo Florentino, capuchino.

"Quem é o meu próximo? (Lc 10,29)

De um modo geral, todos nós sabemos quais são os mandamentos. Sabemos que o mais importante é amar a Deus e ao próximo. Mas muitas vezes, também nós, a exemplo daquele mestre da Lei apresentado no evangelho, queremos justificar-nos dizendo que não sabemos exatamente quem é o nosso próximo.

É em uma circunstancia como esta que Jesus conta a parábola do Bom Samaritano, para nos fazer entender que o nosso próximo é quem encontramos caído em nosso caminho. Amar é o imperativo, não importa quem seja a pessoa que esteja caída, e tampouco quem somos nós. Jesus explica também que não existe lei no mundo que possa justificar a falta de solidariedade.

Vou tentar explicar isto que estou dizendo a partir do texto. Um homem foi roubado e foi abandonado no caminho muito machucado. Não podia mover-se por si mesmo e somente com ajuda de alguém poderia recuperar-se.

Neste caminho vem um sacerdote, homem que conhece as escrituras e os mandamentos, ele sabe do preceito de amar ao próximo, mas conhecia ainda uma outra lei que afirmava que aquele que tocasse sangue se tornaria impuro e não poderia exercer o ministério sacerdotal, sem que antes fosse purificado. Deste modo, ele tem uma justificativa para não fazer nada e deixar ali o seu próximo, passando para o outro lado do caminho. Talvez ele deveria ter-se perguntando: qual a lei mais importante?

Pelo mesmo caminho passa um levita. Tudo o que dissemos para o sacerdote pode ser dito para o levita, que também é um membro da tribo sacerdotal.

Mas, para nossa edificação, podemos acrescentar que talvez, por seu status, ele poderia crer que este não era um serviço a ser feito por ele e que certamente passariam outras pessoas que o ajudariam. O fato é que, em meio aos seus raciocínios ele acreditou que poderia passar adiante, ao largo.

Por fim vem um samaritano, homem desprezado pelos judeus, pois o consideravam impuro, isto é, infiel aos preceitos de Deus. Mas este homem "viu e se compadeceu" do próximo que estava caído (os outros dois também o viram, mas não se compadeceram). Ele foi capaz de não pensar somente em si mesmo. É claro que esta parada atrasaria sua viagem. Também é claro que poderia lhe trazer algum prejuízo, mas ele sabia que um homem caído a beira de seu caminho e que dele necessitava, era a coisa mais importante naquele momento.

Daqui podemos concluir que não é importante quem seja a pessoa caída. Não tem sentido fazer primeiro a avaliação moral, para saber se ela merece ou não ser ajudada. O fato de estar caída e machucada à beira do caminho basta como motivo para a obrigação cristã de ajudar. Por outro lado ninguém pode esquivar-se em seus títulos ou em suas funções. Todos temos a obrigação de socorrer aos necessitados: padres, bispos, leigos, ricos, pobres, poderosos e fracos ... Este mandamento é anterior a qualquer outro serviço.

Vale dizer que nenhuma lei que justifique passar ao largo dos necessitados será legitima. Na vida devemos saber discernir quais são as prioridades.

Penso que este bom samaritano tem muito a nos ensinar. Em primeiro lugar devemos aprender dele o que significa ter compaixão. Muitas vezes também nós temos o coração frio. Estamos tão ensimesmados que até vemos, mas já não nos comovemos. Já nos habituamos a ver pessoas caídas, e nos justificamos dizendo que não podemos salvar a todos (e com esta desculpa não salvamos ninguém).

O bom samaritano nos ensina também que, quem ajuda, sempre perde alguma coisa: tempo, dinheiro, se suja, se cansa… e as vezes, até se complica… Mas ele sabe que são estas coisas que dão sabor a vida.

Somente consegue assumir as perdas por ajudar aos demais, quem já descobriu que a vida tem um sentido, uma direção. Aqui vale a pena recordar a frase que comentamos faz três domingos: "Aquele que quer ganhar a sua vida vai perdê-la, mas o que perde a sua vida por minha causa, a terá assegurada."

Oh Jesus, bom samaritano de toda a humanidade, ajuda-nos a sentir compaixão daqueles que vemos caídos em nossos caminhos.

O Senhor vos abençoe e vos guarde,

O Senhor faça brilhar a vossa face e tenha misericórdia de vós.

O Senhor volva seu olhar carinhoso e vos dê a PAZ.

Frei Mariosvaldo Florentino, capuchinho.

 

Gotas de paz

Sábado de la decimocuarta semana del tiempo durante el año

294 - “El discípulo no es más que su maestro”. Mt 10, 24

A veces nos desubicamos un poco y nos creemos ser más que nuestro maestro al querer hacer opciones diferentes de aquellas que él nos enseña. Es siempre importante no perder de vista que, por mayores que seamos o por tener este o aquel cargo importante en la Iglesia, nadie está por encima de Jesucristo, que es nuestro único maestro. Él tiene que tener la palabra inicial y final en nuestra vida. Si verdaderamente somos discípulos, debemos hacerle caso en todas las ocasiones. La independencia, la rebeldía y la soberbia… destruyen el discipulado. El verdadero discípulo reconoce la grandeza y la autoridad del maestro y quiere seguirlo. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes de la decimocuarta semana del tiempo durante el año

293 - “Sean astutos como las serpientes y sencillos como las palomas”. Mt 10, 16

El Señor sabe bien que no es fácil estar en este mundo tan deshumanizado, materialista, preocupado por las apariencias y el placer, o las ganancias a cualquier precio. Sin embargo, igualmente, él nos envía a este mundo “como ovejas en medio de lobos” sabiendo bien todo el riesgo que sus discípulos corren. Obedientes al Señor, debemos lanzarnos sin miedo. Lo que el Señor nos pide es que busquemos no ser ingenuos para no enredarnos con trampas. Su deseo es que, sin perder la sencillez que caracteriza a las personas que viven el amor, seamos creativamente fieles y servidores de todos. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes de la decimoquinta semana del tiempo durante el año

302 - “Sus discípulos, hambrientos, se pusieron a arrancar espigas y comérselas en día sábado”. Mt 12, 1

Las reglas existen para ayudar a las personas a vivir mejor y todos debemos estar dispuestos a respetarlas; sin embargo, a veces la vida nos pone delante de situaciones tan particulares en las cuales se justifica el quiebre de una regla para que la vida sea defendida. Por eso, no debemos absolutizar las reglas como si ellas estuvieran por encima de todas las cosas o como si todas tuvieran el mismo valor. En la jerarquía de los valores descubrimos que hay momentos en que lo justo es saltar alguna exigencia de la norma para salvaguardar un bien mayor. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Jueves de la decimoquinta semana del tiempo durante el año

301 - “Mi yugo es suave y mi carga, ligera”. Mt 11, 30

Muchos piensan que seguir a Jesús es algo muy difícil, exigente y, a veces, hasta castrante, pues todo es prohibiciones, vetos y represión. Sin embargo, esto no corresponde a su propuesta. Lo primero que él quiere es que experimentemos su amor misericordioso, siempre listo para socorrernos en nuestras necesidades. Después, si queremos seguirlo, entonces él, sin imposiciones arbitrarias, nos hará descubrir desde nuestra condición concreta su propuesta de felicidad, que nunca nos exige más de lo que él mismo nos da. Con Cristo no perdemos, pues lo que nos pide no son sus caprichos, sino lo que nos puede hacer verdaderamente felices. Pruébalo. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Miércoles de la decimoquinta semana del tiempo durante el año

300 - “Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo decida revelárselo”. Mt 11, 27

Qué privilegio el nuestro, el haber sido elegidos por el Hijo amado de Dios para conocer el corazón del Padre eterno. Por más que en la meditación muchos líderes religiosos de todo el mundo llegaron a intuir ciertos aspectos de Dios, también hicieron afirmaciones equivocadas sobre Él, pues sus doctrinas –aun siendo bonitas– siguen siendo construcciones humanas. Solo en Cristo Jesús, verbo encarnado, tenemos la propia revelación de Dios y llegamos al conocimiento profundo de su misterio. El Hijo quiere revelarlo a nosotros también; estudiemos los evangelios y descubriremos el misterio del amor de Dios. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Lunes de la decimoquinta semana del tiempo durante el año

298 - “No piensen que he venido a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada”. Mt 10, 34

Estas palabras de Jesús nos causan mucha perplejidad, pues sabemos que él es el príncipe de la paz y le escuchamos diciendo a los discípulos: “La paz esté con ustedes.” Es necesario, por lo tanto, entenderlas. Jesús no vino para generar una paz ilusoria o falsa entre el bien y el mal, entre lo justo y lo injusto. En este caso, él vino para enfrentarlos y que el bien venza al mal, para que la justicia prevalezca. No le interesa una paz hipócrita o superficial. La paz de Jesús nace de la lucha. Paz y bien.