Gotas de paz

San Mateo apóstol

511 - «Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos y le dijo: “Sígueme”». Mt 9, 9

San Mateo es un icono de lo que la gracia y la misericordia de Dios puede hacer en una persona. Él era un gran pecador. Estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, o sea, estaba acomodado en su vida de pecado, pero igual Jesús lo llamó y él respondió, tornándose apóstol de Cristo y, además, evangelista. Su predicación en aquellos tiempos hizo nacer comunidades; también las páginas del evangelio por él escritas vienen transformando la vida de muchas personas a lo largo de los siglos. Tal vez también nosotros estemos acomodados en nuestro pecado, y hoy Jesús nos llama. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Jueves de la 24ª semana del tiempo durante el año

382 - “Sus numerosos pecados le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor”. Lc 7, 47

Jesús permitió que una prostituta le lavase los pies con sus lágrimas, los secase con sus cabellos y los ungiese con perfume rico. Los puritanos de turno se quedaron escandalizados, pero Jesús les dio una bella lección: también los pecadores son amados por Dios, que no quiere perder a ninguno de sus hijos. Aunque esta mujer tenía muchos pecados, ella supo buscar a Dios y demostrarle su amor y su fe. Y el Señor no la despreció ni la recriminó, sino que recibió su ofrenda y le dio la salvación. Hermano, hermana: aun en nuestros límites, que nunca nos falte el amor. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Miércoles de la 24ª semana del tiempo durante el año

381 - “Hemos tocado la flauta y no bailaron, hemos entonado cantos fúnebres y no lloraron”. Lc 7, 32

Qué triste es nuestra vida cuando somos indiferentes a la acción de Dios en ella. El Señor nos cubre con su ternura, nos regala sus dones, nos brinda tantas posibilidades…, pero, muchas veces, encandilados por las cosas del mundo, no nos damos cuenta de su presencia. Vivimos como si Él no existiera. No tenemos tiempo para Él, no Le agradecemos, no aprovechamos las oportunidades que nos da. ¡Despertémonos! Dios nos ama y está siempre a nuestro lado, amándonos y sirviéndonos. No puede ser que pasemos toda nuestra existencia sin darnos cuenta de eso, sin disfrutar de Él. Paz y bien.

 

Gotas de paz

“Dios ha visitado a su pueblo”

. Lc 7, 16b

Ante las señales que realizaba Jesús, como las sanaciones y hasta la resurrección de muertos, las personas simples que se encontraban con él, se sentían visitadas por Dios. Experimentaban en él la misericordia y el amor del Padre eterno. Ciertamente, necesitan dar un paso más en la fe y descubrir que aquel no era solo un profeta, sino el propio Hijo de Dios encarnado, pero estaban en la estrada justa, pues sentían la presencia de Dios. Lo mismo quiere hacer en nuestra vida Jesús. Abramos nuestro corazón pues él es el Emmanuel, el Dios que continúa visitándonos y a realizando misericordia en nuestra historia. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Lunes de la 24ª semana del tiempo durante el año

379 - “No soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra…”. Lc 7, 6-7

Cuántas veces estamos así: necesitamos de Dios, de su ayuda, de su favor, pero nos sentimos indignos de pedirle y también de que Él venga hasta nosotros. Como el centurión, pedimos que otros intercedan en nuestro favor y nos quedamos temerosos de que el Señor entre en nuestra vida quizás marcada por tantas debilidades y pecados. Pero, más allá de la realidad concreta de este hombre, Jesús valora su fe y, sin forzarle a nada, realiza el milagro que necesitaba. Aunque no seamos dignos de recibir el Señor en nuestra casa, no perdamos la esperanza, pues igual él puede salvarnos. Paz y bien.

 

Gotas de paz

XXIV Domingo del Tiempo Ordinario (B)

“¡Quítate de mí vista, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres” Mc 8, 33

Estas palabras que encontramos en el evangelio de este domingo nos parecen muy fuertes, y nos llama la atención que sean referidas, nada más y nada menos, que a san Pedro, el mismo que unas líneas antes había profesado su fe de que Jesús era el Señor y que le valió el primado en la Iglesia.

Jesús no quería decir que san Pedro estaba poseído por el demonio, sino que su razonamiento en aquel momento era contrario a la voluntad de Dios. Pedro quería liberar a Jesús del sufrimiento. Quería que no caminase hacia la cruz. Quería que Jesús pensase en sí mismo, y no en la salvación que su sacrificio traería a todos. En el fondo él quería solo proteger a Jesús. Su modo de pensar era solo humano. Él no estaba consiguiendo ver más allá de lo inmediato. Es por eso que Jesús lo llama ¡Satanás!, porque estaba siendo un obstáculo en el camino de Dios.

Satanás es aquel que nos confunde, que nos hace ver mal a las cosas; que nos hace creer que el mal, no es tan malo; que nos hace inventar justificaciones que nos acomodan y tranquilizan nuestra conciencia; que nos hace pensar que lo que hago yo es lo correcto y los demás yerran, cuando en la verdad soy yo, el que camino en la oscuridad. Así que su acción en nuestras vidas es muy sutil y continuada. Todos nosotros estamos muy sujetos a caer en sus trampas, y también muchas veces queriendo ayudar preparamos sus trampas para los demás, como Pedro estaba haciendo con Jesús.

Es verdad, que no es muy fácil conocer los pensamientos de Dios. La lógica del Señor es muy diferente de la lógica del mundo. Para él, los pobres son bienaventurados, así como los que lloran, los mansos, los pacíficos, los que buscan la justicia, los que perdonan, los perseguidos, los puros de corazón ... cuando en la lógica del mundo estos son desgraciados o estúpidos.

Abrazar la cruz por amor es una cosa que el mundo jamás comprenderá. Ser capaz de morir, de renunciar mis pensamientos y proyectos, para que otro pueda ser feliz, es para el mundo una autentica tontería.

En nuestro caminar en este mundo hacia Dios nos encontramos cada día delante de estas dos lógicas. Naturalmente nuestros instintos nos quieren convencer que la lógica del mundo es la mejor, es la más sensata, es la justa. Pero desde nuestro bautismo habita en nosotros el Espíritu del Señor, y es él quien nos hace recordar las cosas que nos dice Jesús y que son la voluntad de Dios. Depende de cuánto nosotros fortalecemos a este Espíritu, con la oración, con la eucaristía, con el examen de conciencia, con la meditación de la palabra de Dios… para que él nos dé la posibilidad de ver más allá de lo aparente.

Una persona que está completamente metida en las cosas del mundo tendrá a flor de piel la lógica de mundo, vivirá mundanamente. Una persona que se deje envolver por Dios podrá despacito desenmascarar los fraudes del mundo y vivir según el Espíritu. No nos olvidemos que, para nosotros desde el pecado original, el mal es siempre más atrayente. Y aunque ya tengamos hecho muchos progresos en la vida espiritual, siempre estamos sujetos a caer en sus insidias. Nadie está libre de su tentación: ni Pedro, ni los grandes hombres espirituales, ni nosotros… “Quien está de pie, se cuide para no caer…” nos dice san Pablo.

El Señor te bendiga y te guarde,

El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.

El Señor vuelva su mirada cariñosa y te dé la PAZ.

Hno. Mariosvaldo Florentino, Capuchino.

 

Gotas de paz

Nuestra Señora de los Dolores

510 - “Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre”. Jn 19, 25

La maternidad de María pasó por muchas pruebas, pero, sin dudas, la más difícil fue estar allí al pie de la cruz y ver a su hijo morir y ser aun traspasado. Ciertamente cada clavo, la corana de espinas, la hiel con vinagre, los desprecios e insultos dolían también en su corazón de madre. Y ella no se alejó, estuvo presente. Y allí asumió cuidar del discípulo amado, que somos todos los que queremos seguir los pasos de su Hijo. Es por eso que, aun hoy, ella no nos abandona en nuestros dolores y en nuestras cruces. Paz y bien.

 

Gotas de paz

“Saca primero la viga de tu ojo…”.

Viernes de la vigesimotercera semana del tiempo durante el año

374 Lc 6, 42

A todos nosotros nos resulta mucho más fácil ver los defectos ajenos que los nuestros. Sin embargo, el encuentro con Cristo nos invita, antes que nada, a volver la mirada hacia nosotros mismos para que nos conozcamos y busquemos, en primer lugar, cambiarnos a nosotros mismos y, solo después, tratar de corregir y ayudar a los demás. Quien es capaz de mirarse profundamente y sabe reconocer los propios defectos, se hace mucho más comprensivo con los otros. De hecho, dicen los santos: para que el mundo sea mejor, el primero que debe cambiar soy yo mismo, pues mi peor enemigo es mi propio egoísmo. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Jueves de la 23ª semana del tiempo durante el año

373 - “Si hacen el bien solo a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen?”. Lc 6, 33

Naturalmente queremos responder a los estímulos. Si nos saludan, respondemos. Si nos hacen el bien, debemos sentirnos obligados en retribuirlo. Sin dudas, no hay nada de errado en esto. Sin embargo, el cristianismo nos invita a ir más allá. Nos desafía a hacer el bien por una decisión propia nuestra, aunque no sea respuesta a un estímulo, esto es, aunque el otro no nos lo haya hecho o hasta nos haya dañado. Si queremos tener méritos delante de Dios, debemos no solo responder, sino hacer el bien siempre y a todos independiente del que nos haga el otro. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Jueves de la 24ª semana del tiempo durante el año

382 - “Sus numerosos pecados le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor”. Lc 7, 47

Jesús permitió que una prostituta le lavase los pies con sus lágrimas, los secase con sus cabellos y los ungiese con perfume rico. Los puritanos de turno se quedaron escandalizados, pero Jesús les dio una bella lección: también los pecadores son amados por Dios, que no quiere perder a ninguno de sus hijos. Aunque esta mujer tenía muchos pecados, ella supo buscar a Dios y demostrarle su amor y su fe. Y el Señor no la despreció ni la recriminó, sino que recibió su ofrenda y le dio la salvación. Hermano, hermana: aun en nuestros límites, que nunca nos falte el amor. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Miércoles de la 24ª semana del tiempo durante el año

381 - “Hemos tocado la flauta y no bailaron, hemos entonado cantos fúnebres y no lloraron”. Lc 7, 32

Qué triste es nuestra vida cuando somos indiferentes a la acción de Dios en ella. El Señor nos cubre con su ternura, nos regala sus dones, nos brinda tantas posibilidades…, pero, muchas veces, encandilados por las cosas del mundo, no nos damos cuenta de su presencia. Vivimos como si Él no existiera. No tenemos tiempo para Él, no Le agradecemos, no aprovechamos las oportunidades que nos da. ¡Despertémonos! Dios nos ama y está siempre a nuestro lado, amándonos y sirviéndonos. No puede ser que pasemos toda nuestra existencia sin darnos cuenta de eso, sin disfrutar de Él. Paz y bien.

 

Gotas de paz

“Dios ha visitado a su pueblo”

. Lc 7, 16b

Ante las señales que realizaba Jesús, como las sanaciones y hasta la resurrección de muertos, las personas simples que se encontraban con él, se sentían visitadas por Dios. Experimentaban en él la misericordia y el amor del Padre eterno. Ciertamente, necesitan dar un paso más en la fe y descubrir que aquel no era solo un profeta, sino el propio Hijo de Dios encarnado, pero estaban en la estrada justa, pues sentían la presencia de Dios. Lo mismo quiere hacer en nuestra vida Jesús. Abramos nuestro corazón pues él es el Emmanuel, el Dios que continúa visitándonos y a realizando misericordia en nuestra historia. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Lunes de la 24ª semana del tiempo durante el año

379 - “No soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra…”. Lc 7, 6-7

Cuántas veces estamos así: necesitamos de Dios, de su ayuda, de su favor, pero nos sentimos indignos de pedirle y también de que Él venga hasta nosotros. Como el centurión, pedimos que otros intercedan en nuestro favor y nos quedamos temerosos de que el Señor entre en nuestra vida quizás marcada por tantas debilidades y pecados. Pero, más allá de la realidad concreta de este hombre, Jesús valora su fe y, sin forzarle a nada, realiza el milagro que necesitaba. Aunque no seamos dignos de recibir el Señor en nuestra casa, no perdamos la esperanza, pues igual él puede salvarnos. Paz y bien.