Gotas de paz

Jueves de la trigésima cuarta semana del tiempo durante el año

472 - “Verán al Hijo del hombre venir en la nube, con gran poder e infinita gloria”. Lc 21,

27

Desde que el Señor subió al cielo, la Iglesia, su esposa, clama todos los días: “Ven,

Señor Jesús”, y está esperando que él venga con su gloria. Sin embargo, a veces nos

quedamos tan inmersos en las cosas del mundo que nos olvidamos de estar vigilantes

esperando que Jesús vuelva. Es por eso que, cada adviento, antes de empezar

propiamente a recordar el nacimiento histórico de Cristo, la Iglesia nos propone reavivar

en nosotros esta espera activa y el deseo vivo del retorno glorioso de Jesús. La pregunta

es si hoy el Señor volviera, ¿cómo nos encontraría? Paz y bien.

 

Gotas de paz

Solemnidad de Cristo Rey (B)

“Jesús contestó: “Mi reino no es de este mundo” Jn 18, 36a.

Celebramos la fiesta de Cristo Rey del universo. Fiesta de la esperanza cristiana.

Fiesta que nos permite empezar a vislumbrar ya la victoria final del Señor, aunque

inmersos en tantas vicisitudes de la vida cotidiana.

Pero debemos estar atentos en buscar de celebrar esta fiesta con los

sentimientos de Jesús y no desfigurarla con nuestras fantasías.

Es muy importante empezar con esta frase de Jesús: “Mi reino no es de este

mundo”.

Delante de reyes y presidentes, que viven en el lujo, que desfilan en coches

extraordinarios, que usan las vestimentas más caras, que están muy preocupados con

las apariencias…. Jesús dice: “Mi reino no es de este mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que están preocupados en enriquecerse cada

vez más, que aceptan sobornos para tomar sus decisiones y se venden a los grupos

económicos, traicionando a sus pueblos… Jesús afirma: “Mi reino no es de este

Mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que, de fiestas en fiestas, de banquetes en

banquetes, de recepciones en recepciones no saben el significado de tener hambre, de

tener frío, de estar enfermo…. Jesús grita: “Mi reino no es de este mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que usan la fuerza y abusan del poder, que

hacen guerras sin buscar soluciones dialogadas, pero con intereses escondidos, sin

importarles el valor de la vida… Jesús insiste: “Mi reino no es de este mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que no tienen escrúpulos en hacer

propagandas engañosas, que mienten sin quedarse rojos, que no cuidan de los valores

de una nación, como la familia, la cultura, las tradiciones, la honestidad, la educación,

la vida…. Jesús responde: “Mi reino no es de este mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que cruzan los brazos en frente al narcotráfico,

que financian proyectos abortistas, que sustentas guerrillas secuestros por causas

ideológicas, que cierran los ojos a las industrias de la pornografía, que promueven

campañas de esterilización, hasta sin consentimiento de las personas…. Jesús brama:

“Mi reino no es de este mundo.”

En fin, delante de estos que piensan que, por tener un cargo, son más que los

otros, y se sienten con el derecho de pisar, despreciar o perjudicar a los demás… Jesús

repite: “Mi reino no es de este mundo.”

Es un terrible engaño pensar a Cristo Rey, como si fuera un rey de este mundo.

Usando coronas, vistiendo ropas y capas llenas de oro. Teniendo servidores que le

hacen de todo. Tomando decisiones arbitrarias, solo para mostrar que es él quien

manda.

Jesús es rey de otro mundo.

Jesús es un rey que lava los pies de sus siervos.

Es un rey que no quiere perder a nadie de aquellos que vienen hasta El, y por

eso se interesa por cada uno, le visita, le acompaña, le cura las heridas… Es un rey que

no traicionará jamás a los suyos, al contrario, será capaz de dar la propia vida para

salvarlos…

Es un rey que conoce por su nombre uno a uno de sus servidores, y ama a cada

uno de un modo tan especial como si fuera el único.

Es un rey que hace una fiesta cuando uno de sus servidores decide de retornar

a su reino, aunque haya hecho los más grandes disparates…

Es un rey que no impone una ley para ser vivida a la fuerza, que no asusta

haciendo amenazas, que no oprime ni hace chantajes…

Es un rey que reina desde la cruz. Este es su trono. Su corona son espinas. Sus

brazos están extendidos. Y su corazón está abierto, herido de amor.

Para participar de este reino, basta aceptarlo y en el día a día buscar vivir estos

valores que son de otro mundo: el amor, la fraternidad, el servicio, el perdón, la

alegría… sin importarte si los que están en este “mundo” no te comprendan muy bien.

Ser ciudadano de este “otro mundo” es fantástico.

El Señor te bendiga y te guarde,

El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.

El Señor vuelva su mirada cariñosa y te dé la PAZ.

Hno. Mariosvaldo Florentino, capuchino.

 

Gotas de paz

Sábado de la trigésima tercera semana del tiempo durante el año

465 - “Se acercaron a Jesús algunos saduceos, que no creían en la resurrección de

los muertos”. Lc 20, 27

Esta es una buena oportunidad para preguntarnos a nosotros mismos: ¿de verdad, yo

creo en la resurrección de los muertos? ¿Yo creo que este mundo es pasajero y que

la vida eterna me espera? ¿La fe en la resurrección motiva mis acciones cotidianas?

Creer en la resurrección significa que resucitaremos como personas, con nuestras

características propias, señaladas por nuestra historia terrena. Seremos como Jesús,

que aun resucitado, tenía las marcas de los clavos. También nosotros en la

resurrección tendremos las marcas de nuestro amor, de nuestras opciones, de

nuestros esfuerzos y seremos reconocidos por ellos. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes de la trigésima tercera semana del tiempo durante el año

464 - “Mi casa será una casa de oración”. Lc 19, 46

Aunque Jesús nos haya enseñado que debemos adorar a Dios en espíritu y en verdad, él

también demostró que el templo material es importante pues favorece el encuentro con

Dios. En todas partes podemos entrar en diálogo con Él: en nuestro cuarto, delante de un

lindo paisaje, en nuestro santuario-hogar…, pero existen lugares donde Su presencia se

puede sentir con más fuerza, esto es, en los templos consagrados, espacios sagrados

donde el Omnipotente obra maravillas en sus fieles. Estos lugares santos deben ser

visitados, cuidadosamente, respetados y reverenciados, pues en ellos Dios puso su

escalera y el cielo toca a la tierra. ¡Pruébalo! Paz y bien.

 

Gotas de paz

Jueves de la trigésima tercera semana del tiempo durante el año

463 - “Si tú hubieras comprendido en este día el mensaje de paz… ”. Lc 19, 42

Jesús se entristece porque Jerusalén no entendió que él traía el más auténtico y

profundo mensaje de paz. Muchas veces, también nosotros, con el corazón obstinado y

endurecido por las cosas del mundo, por las ganancias y los placeres, nos olvidamos de

ser constructores de paz. Por eso, también sobre nosotros se desatan conflictos, peleas,

luchas de poder y solo entonces nos damos cuenta de lo importante que hubiera sido

conducir diferentemente nuestra historia. Hermano, hermana, hoy es el día de la gracia.

Si te das cuenta de que estás caminando hacia la guerra, aún es tiempo de cambiar la

dirección. ¡Coraje! Paz y bien.

 

Gotas de paz

Miércoles de la trigésima tercera semana del tiempo durante el año

462 - “Hagan producir estas monedas de plata hasta que yo vuelva”. Lc 19, 13

Todos recibimos de Dios muchos dones y cuando los utilizamos para el bien se

multiplican. De hecho, hay personas que son una luz en las comunidades: siempre están

sirviendo y ayudando. Otros son como parásitos, pues nunca colaboran con nada.

Cuando vuelva el Señor o cuando nos vayamos a su encuentro, nos pedirá cuentas de

los dones recibidos. A los que produjeron les recompensará abundantemente, pero a los

que escondieron esos dones les amargará la eternidad. Aún es tiempo, mi hermano,

descubre los dones que Dios te dio y ponlos al servicio de la comunidad. Verás que ellos

se multiplicarán y serás mucho más feliz. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Martes de la trigésima tercera semana del tiempo durante el año

461 - “Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa”. Lc 19, 5

Qué interesante la historia de Zaqueo. Jesús sabe que en el corazón de este gran

pecador existe una insatisfacción y, sin preconceptos, va a su casa, entra en su

intimidad, hace sentir el amor de Dios y genera en él una gran conversión. Zaqueo se

dispone a dar la mitad de sus bienes a los pobres y a devolver cuatro veces más de lo

que robó. Esto nos dice una vez más que tenemos que ir al encuentro de los

pecadores, pues la experiencia de amor y de acogida es lo que puede darnos la

fuerza para cambiar el rumbo de nuestra existencia. Paz y bien.

 

Gotas de paz

San Roque González de Santa Cruz, primer santo paraguayo: 15 de noviembre

521 - “El Buen Pastor da su vida por las ovejas”. Jn 10, 11

Existen algunas personas que, tocadas por Dios, sienten la vocación de entregar su vida

para el bien de los demás. Experimentan la felicidad en el servicio, en la sencillez y en el

amor. Renuncian a construir su vida basada en proyectos personales y se abandonan a

la voluntad de Dios, sufriendo muchas veces el contagio de enfermedades,

persecuciones y hasta el martirio. Es bello ver que valorizan más el servicio que prestan

al Señor que la propia vida. Ejemplos como: Roque González de Santacruz, Madre

Teresa de Calcuta, Francisco de Asís nos hablan de la fuerza del amor.

Paz y bien.

 

Gotas de paz

Trigésimo tercer domingo del tiempo durante el año

458 - (año B) “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Mc 13, 31

Vivimos en una cultura de lo pasajero. Estamos acostumbrados a que todo sea

desechable. Esto a veces nos hace pensar que Dios y su Palabra también lo son.

Sospechamos que lo que Él nos dijo ayer ya no sirve para hoy. Sin embargo, no es así.

La Palabra de Dios es estable, no cambia, aunque todo cambie. Dios es fiel y mantiene

su Palabra de generación en generación; no se deja llevar por la moda. Su Palabra no

caduca ni pierde la validez. Sobre la roca de su Palabra yo puedo construirme con la

certeza de no ser defraudado. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Solemnidad de Cristo Rey (B)

“Jesús contestó: “Mi reino no es de este mundo” Jn 18, 36a.

Celebramos la fiesta de Cristo Rey del universo. Fiesta de la esperanza cristiana.

Fiesta que nos permite empezar a vislumbrar ya la victoria final del Señor, aunque

inmersos en tantas vicisitudes de la vida cotidiana.

Pero debemos estar atentos en buscar de celebrar esta fiesta con los

sentimientos de Jesús y no desfigurarla con nuestras fantasías.

Es muy importante empezar con esta frase de Jesús: “Mi reino no es de este

mundo”.

Delante de reyes y presidentes, que viven en el lujo, que desfilan en coches

extraordinarios, que usan las vestimentas más caras, que están muy preocupados con

las apariencias…. Jesús dice: “Mi reino no es de este mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que están preocupados en enriquecerse cada

vez más, que aceptan sobornos para tomar sus decisiones y se venden a los grupos

económicos, traicionando a sus pueblos… Jesús afirma: “Mi reino no es de este

Mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que, de fiestas en fiestas, de banquetes en

banquetes, de recepciones en recepciones no saben el significado de tener hambre, de

tener frío, de estar enfermo…. Jesús grita: “Mi reino no es de este mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que usan la fuerza y abusan del poder, que

hacen guerras sin buscar soluciones dialogadas, pero con intereses escondidos, sin

importarles el valor de la vida… Jesús insiste: “Mi reino no es de este mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que no tienen escrúpulos en hacer

propagandas engañosas, que mienten sin quedarse rojos, que no cuidan de los valores

de una nación, como la familia, la cultura, las tradiciones, la honestidad, la educación,

la vida…. Jesús responde: “Mi reino no es de este mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que cruzan los brazos en frente al narcotráfico,

que financian proyectos abortistas, que sustentas guerrillas secuestros por causas

ideológicas, que cierran los ojos a las industrias de la pornografía, que promueven

campañas de esterilización, hasta sin consentimiento de las personas…. Jesús brama:

“Mi reino no es de este mundo.”

En fin, delante de estos que piensan que, por tener un cargo, son más que los

otros, y se sienten con el derecho de pisar, despreciar o perjudicar a los demás… Jesús

repite: “Mi reino no es de este mundo.”

Es un terrible engaño pensar a Cristo Rey, como si fuera un rey de este mundo.

Usando coronas, vistiendo ropas y capas llenas de oro. Teniendo servidores que le

hacen de todo. Tomando decisiones arbitrarias, solo para mostrar que es él quien

manda.

Jesús es rey de otro mundo.

Jesús es un rey que lava los pies de sus siervos.

Es un rey que no quiere perder a nadie de aquellos que vienen hasta El, y por

eso se interesa por cada uno, le visita, le acompaña, le cura las heridas… Es un rey que

no traicionará jamás a los suyos, al contrario, será capaz de dar la propia vida para

salvarlos…

Es un rey que conoce por su nombre uno a uno de sus servidores, y ama a cada

uno de un modo tan especial como si fuera el único.

Es un rey que hace una fiesta cuando uno de sus servidores decide de retornar

a su reino, aunque haya hecho los más grandes disparates…

Es un rey que no impone una ley para ser vivida a la fuerza, que no asusta

haciendo amenazas, que no oprime ni hace chantajes…

Es un rey que reina desde la cruz. Este es su trono. Su corona son espinas. Sus

brazos están extendidos. Y su corazón está abierto, herido de amor.

Para participar de este reino, basta aceptarlo y en el día a día buscar vivir estos

valores que son de otro mundo: el amor, la fraternidad, el servicio, el perdón, la

alegría… sin importarte si los que están en este “mundo” no te comprendan muy bien.

Ser ciudadano de este “otro mundo” es fantástico.

El Señor te bendiga y te guarde,

El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.

El Señor vuelva su mirada cariñosa y te dé la PAZ.

Hno. Mariosvaldo Florentino, capuchino.

 

Gotas de paz

Sábado de la trigésima tercera semana del tiempo durante el año

465 - “Se acercaron a Jesús algunos saduceos, que no creían en la resurrección de

los muertos”. Lc 20, 27

Esta es una buena oportunidad para preguntarnos a nosotros mismos: ¿de verdad, yo

creo en la resurrección de los muertos? ¿Yo creo que este mundo es pasajero y que

la vida eterna me espera? ¿La fe en la resurrección motiva mis acciones cotidianas?

Creer en la resurrección significa que resucitaremos como personas, con nuestras

características propias, señaladas por nuestra historia terrena. Seremos como Jesús,

que aun resucitado, tenía las marcas de los clavos. También nosotros en la

resurrección tendremos las marcas de nuestro amor, de nuestras opciones, de

nuestros esfuerzos y seremos reconocidos por ellos. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes de la trigésima tercera semana del tiempo durante el año

464 - “Mi casa será una casa de oración”. Lc 19, 46

Aunque Jesús nos haya enseñado que debemos adorar a Dios en espíritu y en verdad, él

también demostró que el templo material es importante pues favorece el encuentro con

Dios. En todas partes podemos entrar en diálogo con Él: en nuestro cuarto, delante de un

lindo paisaje, en nuestro santuario-hogar…, pero existen lugares donde Su presencia se

puede sentir con más fuerza, esto es, en los templos consagrados, espacios sagrados

donde el Omnipotente obra maravillas en sus fieles. Estos lugares santos deben ser

visitados, cuidadosamente, respetados y reverenciados, pues en ellos Dios puso su

escalera y el cielo toca a la tierra. ¡Pruébalo! Paz y bien.

 

Gotas de paz

Jueves de la trigésima tercera semana del tiempo durante el año

463 - “Si tú hubieras comprendido en este día el mensaje de paz… ”. Lc 19, 42

Jesús se entristece porque Jerusalén no entendió que él traía el más auténtico y

profundo mensaje de paz. Muchas veces, también nosotros, con el corazón obstinado y

endurecido por las cosas del mundo, por las ganancias y los placeres, nos olvidamos de

ser constructores de paz. Por eso, también sobre nosotros se desatan conflictos, peleas,

luchas de poder y solo entonces nos damos cuenta de lo importante que hubiera sido

conducir diferentemente nuestra historia. Hermano, hermana, hoy es el día de la gracia.

Si te das cuenta de que estás caminando hacia la guerra, aún es tiempo de cambiar la

dirección. ¡Coraje! Paz y bien.