Gotas de paz

Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”

Mt 16, 18

Desde un principio Cristo tuvo la preocupación de que en la organización de su Iglesia se tuviera un punto de unidad, que es la persona de Pedro. Él, desde que Jesús lo eligió, fue reconocido por todos los apóstoles como el primero. Después de su muerte, la Iglesia naciente siempre reconoció que su sucesor en Roma tenía la misión de continuar presidiendo a toda la Iglesia de Cristo, en la caridad. Gracia especial da el Señor a los que reciben esta misión para que puedan conducir la Iglesia sin dejar que el mal prevalezca sobre ella. ¡Con Pedro, siempre!

Paz y bien.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino

 

Gotas de paz

Jueves de la sexta semana del tiempo durante el año

220 - “Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él”. Mc 8, 30

Muchas veces encontramos que Jesús prohíbe a las personas que cuenten los milagros y revelen que él es el mesías. Nos parecen extrañas estas indicaciones, pues creemos que lo mejor es anunciarlo. Para comprenderlo, debemos tener en cuenta que las personas esperaban un mesías que echaría a los invasores, que sería el rey y que cambiaría por su fuerza y poder todas las instituciones. Sin embargo, la propuesta de Jesús es otra. Es el mesías, pero no se interesa por el poder temporal, sino que propone un nuevo estilo de vida, que pasa por una adhesión personal. No quería ser confundido. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Martes de la sexta semana del tiempo durante el año

218 - “Estén atentos, cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes”. Mc 8, 15

Al llamar la atención sobre los peligros para una vida auténticamente cristiana, Jesús usa una imagen bastante fuerte: la levadura. De hecho, un poquito de levadura fermenta toda la masa. Hay que mantenerse absolutamente alejado de lo que sabemos que es malo, pues a veces lo que nos parece inofensivo por ser solo un poquito, acaba descomponiéndolo todo. Cuidémonos de la levadura del consumismo, de los juicios temerarios, de la acomodación, de las ganancias fáciles, de los vicios…, pues sin percibirlo, ellos fermentan toda nuestra vida cristiana y nos llevan a la hipocresía. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Sábado de la quinta semana del tiempo durante el año

213 - “La gente comió hasta quedar satisfecha y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado”. Mc 8, 8

Jesús vino al mundo para llevar al hombre a la plena satisfacción. Vino para colmar nuestros vacíos, para saciar nuestra hambre de sentido en la vida. Es por eso que él no acepta despedir a las personas con hambre. Es poco lo que sus apóstoles tienen (siete panes y unos pescaditos), pero igual él empieza a distribuirlos confiadamente. Para asombro de todos, sobraron siete canastas y todos estaban satisfechos. Esta es la lección: cuando creemos que lo poco que tenemos puede ayudar a los otros; sin dudas Dios lo multiplica para que alcance y sobre. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes de la quinta semana del tiempo durante el año

212 - “Presentaron a Jesús un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos”. Mc 7, 32

Imponer las manos sobre alguien revela que se tiene algo que se puede darle o transmitirle o realizar en él. Jesús ha sanado a muchos enfermos con este gesto, que es orar sobre una persona. La gente confiaba en que, cuando él imponía sus manos, su oración era eficaz y la persona se sanaba o se liberaba del mal que padecía. Aunque bastaba su palabra para que los milagros sucediesen, Jesús buscaba también tocar a las personas demostrando así una especial atención, un mayor interés y disponibilidad hacia ellas. Presentemos también a Jesús a nuestros enfermos, para que él les imponga las manos y los sane. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Jueves de la quinta semana del tiempo durante el año

211 - “Una mujer cuya hija estaba poseída por un espíritu impuro oyó hablar de Jesús y fue a prostrase a sus pies”. Mc 7, 25

Cuántas madres sufren a causa de los males que tienen sus hijos y buscan de todos los modos posibles ayudarlos para que puedan superarlos. Hoy vemos a esta mujer extrajera que escuchó hablar de Jesús y no dudó en ir hasta él, humillándose con mucha insistencia hasta conseguir el milagro que necesitaba para su hija. El hecho es que Jesús puede sanar y liberar a los hijos, también por la súplica insistente de las madres. Todos podemos colaborar con la salvación de aquellos a los cuales amamos. Pruébalo. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Miércoles de la quinta semana del tiempo durante el año

210 - «Nada de lo que entra de afuera puede hacer impuro al hombre…. “Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos”». Mc 7, 18-19

En el Antiguo Testamento, encontramos una serie de alimentos que no podían ser consumidos por los judíos por ser impuros. Jesús, sin embargo, enseña que la impureza que daña la relación de los hombres con Dios no proviene de los alimentos que uno consume sino de las acciones o actitudes que tenemos delante de los demás. Lo que me destruye como fiel es el odio, la venganza, la pereza, la lujuria, la corrupción, el orgullo… Lo que me descompone es, por lo tanto, lo que sale de mí y no lo que entra. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Martes de la quinta semana del tiempo durante el año

209 - “Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios por seguir la tradición de los hombres”. Mc 7, 8

La petrificación de tradiciones puede poner en peligro la fidelidad a la voluntad de Dios. Es siempre importante tener en cuenta el espíritu de las reglas que se crean para no permitir que su letra mate al espíritu. Nunca debemos perder de vista que lo principal es promover el bien, aunque en situaciones muy concretas se deba obviar ciertas costumbres institucionalizadas. No podemos ser farisaicos defendiendo especialmente el rigor de la ley para los demás y buscando siempre excepciones para nosotros mismos. Dios, el amor, la caridad y el bien están por encima de toda ley. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Lunes de la quinta semana del tiempo durante el año

208 - “Apenas desembarcaron, la gente reconoció en seguida a Jesús”. Mc 6, 54

Ciertamente estas personas lo reconocieron inmediatamente, porque estaban interesadas en él. Conocían su fama y esperaban su llegada para que también en medio de ellos predique su Palabra y realice milagros. Jesús aun hoy continúa desembarcando en nuestra vida de muchos modos, pero tantas veces, distraídos u ocupados con otras cosas, no lo reconocemos y perdemos oportunidades de crecer, de madurar y de transformarnos. Jesús viene a nosotros para cambiar nuestra existencia, para darle un sentido a nuestra vida, para traernos la verdadera felicidad, pero no nos hace violencia, sino que espera ser reconocido, recibido, escuchado y llevado en cuenta. Ojalá lo reconozcamos inmediatamente. Paz y bien.

 

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Jueves de la sexta semana del tiempo durante el año

220 - “Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él”. Mc 8, 30

Muchas veces encontramos que Jesús prohíbe a las personas que cuenten los milagros y revelen que él es el mesías. Nos parecen extrañas estas indicaciones, pues creemos que lo mejor es anunciarlo. Para comprenderlo, debemos tener en cuenta que las personas esperaban un mesías que echaría a los invasores, que sería el rey y que cambiaría por su fuerza y poder todas las instituciones. Sin embargo, la propuesta de Jesús es otra. Es el mesías, pero no se interesa por el poder temporal, sino que propone un nuevo estilo de vida, que pasa por una adhesión personal. No quería ser confundido. Paz y bien.

 

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Martes de la sexta semana del tiempo durante el año

218 - “Estén atentos, cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes”. Mc 8, 15

Al llamar la atención sobre los peligros para una vida auténticamente cristiana, Jesús usa una imagen bastante fuerte: la levadura. De hecho, un poquito de levadura fermenta toda la masa. Hay que mantenerse absolutamente alejado de lo que sabemos que es malo, pues a veces lo que nos parece inofensivo por ser solo un poquito, acaba descomponiéndolo todo. Cuidémonos de la levadura del consumismo, de los juicios temerarios, de la acomodación, de las ganancias fáciles, de los vicios…, pues sin percibirlo, ellos fermentan toda nuestra vida cristiana y nos llevan a la hipocresía. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Sábado de la quinta semana del tiempo durante el año

213 - “La gente comió hasta quedar satisfecha y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado”. Mc 8, 8

Jesús vino al mundo para llevar al hombre a la plena satisfacción. Vino para colmar nuestros vacíos, para saciar nuestra hambre de sentido en la vida. Es por eso que él no acepta despedir a las personas con hambre. Es poco lo que sus apóstoles tienen (siete panes y unos pescaditos), pero igual él empieza a distribuirlos confiadamente. Para asombro de todos, sobraron siete canastas y todos estaban satisfechos. Esta es la lección: cuando creemos que lo poco que tenemos puede ayudar a los otros; sin dudas Dios lo multiplica para que alcance y sobre. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes de la quinta semana del tiempo durante el año

212 - “Presentaron a Jesús un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos”. Mc 7, 32

Imponer las manos sobre alguien revela que se tiene algo que se puede darle o transmitirle o realizar en él. Jesús ha sanado a muchos enfermos con este gesto, que es orar sobre una persona. La gente confiaba en que, cuando él imponía sus manos, su oración era eficaz y la persona se sanaba o se liberaba del mal que padecía. Aunque bastaba su palabra para que los milagros sucediesen, Jesús buscaba también tocar a las personas demostrando así una especial atención, un mayor interés y disponibilidad hacia ellas. Presentemos también a Jesús a nuestros enfermos, para que él les imponga las manos y los sane. Paz y bien.