Gotas de paz

San Andrés, apóstol: 30 de noviembre

523 - «Jesús dijo a Pedro y Andrés: “Síganme y los haré pescadores de hombres”». Mt 4,

19

Es interesante notar cómo Dios, aun siendo el dueño de todo, para realizar su obra

salvadora, quiere contar con la ayuda de los hombres. Él pasa por nuestra vida y nos

llama a colaborar en la construcción de su Reino. Dios necesita de nuestra voz, de

nuestros pasos y abrazos para tocar los corazones. Él está dispuesto a transformarnos

de simples trabajadores a apóstoles y evangelizadores como lo hizo con aquellos

pescadores sencillos de los mares de Galilea. Lo importante es dejar todo e

inmediatamente ponerse a disposición del único que tiene Palabras de vida eterna. Paz y

bien.

 

Gotas de paz

Lunes de la primera semana de Adviento

004 - «Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente. Jesús le dijo: “Yo

mismo iré a curarlo”». Mt 8, 6

Ante una visión que quiere ver a Dios como el inmóvil, Jesús, desde el misterio mismo de su

Encarnación, nos revela a un Dios que viene a nuestro encuentro para traernos la salvación. El Dios

cristiano no es estático e impasible, a quien no le importan nuestras dificultades, sino que es un Dios

disponible a ir al encuentro, que se conmueve con los dolores y viene a curarnos. El problema es que,

muchas veces creyéndonos autónomos, no le llamamos o hasta no le recibimos. Ábrete al encuentro

con Dios, Él está viniendo. Paz y bien.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.

 

Gotas de paz

I Domingo de Adviento (C)

“Estén alerta, no sea que se endurezcan sus corazones en los vicios, borracheras y

preocupaciones de la vida, y, de repente, los sorprenda este día” Lc. 21, 34

En este domingo la Iglesia nos invita a empezar el tiempo del Adviento. Tiempo de

abrirse a lo que está por venir.

Muchas veces pensamos que solamente es un tiempo de preparación para la

Navidad, pero es mucho más que esto: es prepararse y abrirse para el Cristo que viene. A

veces nosotros nos dejamos engañar por las luces que encontramos en los comercios, en

las calles, en las plazas y nos quedamos entretenidos con solamente conmemorar un

hecho del pasado: el nacimiento del Hijo de Dios en un pesebre en Belén.

Llenamos de romanticismo y sentimentalismo esta fiesta, pero no buscamos

acoger la real presencia de Dios en nuestras vidas. Por eso, estos primeros domingos del

adviento nos hablan de la segunda venida de Cristo.

Es el retorno del juez universal que viene a llevar a la plenitud nuestras vidas. El

viene para saber en qué medida somos realmente cristianos, si estamos concretizando en

la vida cotidiana los valores del reino, si estamos venciendo el pecado y todas las demás

cosas que nos deshumanizan. El evangelio debe ser transformado en vida, en práctica

concreta, en fermento para la sociedad.

El adviento no es un tiempo para sembrar miedo, pero sí es tiempo para una

tomada de conciencia, para alargar más las fronteras del reino de Cristo. Si Cristo

retornara hoy ¿cómo encontraría mi vida? El Adviento debe permitirnos mirarnos al

espejo de Jesús para saber cuáles son las cosas que deben ser retocadas, o mismo

rehechas.

Es una llamada a la vigilancia, a estar alerta, sin dejarnos atrapar por las cosas del

mundo. Tantas veces tenemos nuestro corazón endurecido, como nos dice el evangelio,

por “los vicios, borracheras y preocupaciones” que acabamos perdiendo toda la

sensibilidad para las cosas que realmente importan en la vida.

A veces estamos enceguecidos y mismo las cosas evidentes nos pasan

desapercibidas.

A veces ya nos da igual - participar o no en la misa.

Ayudar o no a una persona que nos necesita.

Criticar o no a los demás.

Lastimar o no a aquellos que nos aman.

Cometer o no un pecado.

Perdonar o no a una ofensa.

Ser violento o no con uno más débil.

El mundo busca con todos los medios confundirnos, para que no sepamos mas

discernir el bien del mal, para que pensemos que todo está bien, que lo importante es

aprovechar el momento, y sin darnos cuenta vamos arruinando todo nuestro entorno,

nuestras relaciones, familia, amistad, sociedad… y a nosotros mismos, con la ilusión de

que estamos aprovechando de la vida.

Querido/a hermano/a adviento es este tiempo de una llamada fuerte de Dios a

abrir los ojos, a lavarse con la Palabra de Dios, a re-encontrar-Lo con uno mismo como

también a los hermanos.

De nuevo el Señor nos dice: delante de ti está la vida y está la muerte. Si eliges el

camino de la vida también vivirás, se eliges la muerte, también morirás.

El Señor te bendiga y te guarde,

El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.

El Señor vuelva su mirada cariñosa y te dé la PAZ.

Hno Mario, capuchino.

 

Gotas de paz

Sábado de la trigésima cuarta semana del tiempo durante el año

474 - “Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las

preocupaciones de la vida…”. Lc 21, 34

En este mundo, todos debemos tener muy claro nuestro objetivo, pues, al contrario,

somos fácilmente encandilados con los brillos de los vicios, de los placeres y de la moda,

y cuando nos damos cuenta, ya perdimos nuestras mejores energías en cosas que son

completamente inútiles y no nos ayudan a construirnos como personas. Para el bien

necesitamos decisión y esfuerzo, para el mal basta con cruzarse de brazos. Estemos

despiertos, busquemos la luz de Dios constantemente, pues, solo así, nuestra pasantía

en esta tierra será rica de realizaciones y de vida. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes de la trigésima cuarta semana del tiempo durante el año

473 - “Yo les aseguro que no pasará esta generación hasta que todo eso suceda”. Lc 21,

32

¿Cuántas generaciones ya pasaron desde que Jesús pronunció estas palabras? ¿Será

que Jesús se equivocó? No creo. Más bien su palabra se cumple en cada generación. Su

deseo es que cada generación no se acomode pensando: “Yo no veré estas cosas”, o

“yo no tengo por qué preocuparme”. Lo que Jesús pide es que estemos atentos y

vigilantes y sirve para cada generación. Hoy tú y yo debemos preocuparnos por poner en

práctica su palabra, por reconocer las señales de los tiempos, sabiendo que en cualquier

momento debemos presentarnos ante él. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Jueves de la trigésima cuarta semana del tiempo durante el año

472 - “Verán al Hijo del hombre venir en la nube, con gran poder e infinita gloria”. Lc 21,

27

Desde que el Señor subió al cielo, la Iglesia, su esposa, clama todos los días: “Ven,

Señor Jesús”, y está esperando que él venga con su gloria. Sin embargo, a veces nos

quedamos tan inmersos en las cosas del mundo que nos olvidamos de estar vigilantes

esperando que Jesús vuelva. Es por eso que, cada adviento, antes de empezar

propiamente a recordar el nacimiento histórico de Cristo, la Iglesia nos propone reavivar

en nosotros esta espera activa y el deseo vivo del retorno glorioso de Jesús. La pregunta

es si hoy el Señor volviera, ¿cómo nos encontraría? Paz y bien.

 

Gotas de paz

Solemnidad de Cristo Rey (B)

“Jesús contestó: “Mi reino no es de este mundo” Jn 18, 36a.

Celebramos la fiesta de Cristo Rey del universo. Fiesta de la esperanza cristiana.

Fiesta que nos permite empezar a vislumbrar ya la victoria final del Señor, aunque

inmersos en tantas vicisitudes de la vida cotidiana.

Pero debemos estar atentos en buscar de celebrar esta fiesta con los

sentimientos de Jesús y no desfigurarla con nuestras fantasías.

Es muy importante empezar con esta frase de Jesús: “Mi reino no es de este

mundo”.

Delante de reyes y presidentes, que viven en el lujo, que desfilan en coches

extraordinarios, que usan las vestimentas más caras, que están muy preocupados con

las apariencias…. Jesús dice: “Mi reino no es de este mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que están preocupados en enriquecerse cada

vez más, que aceptan sobornos para tomar sus decisiones y se venden a los grupos

económicos, traicionando a sus pueblos… Jesús afirma: “Mi reino no es de este

Mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que, de fiestas en fiestas, de banquetes en

banquetes, de recepciones en recepciones no saben el significado de tener hambre, de

tener frío, de estar enfermo…. Jesús grita: “Mi reino no es de este mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que usan la fuerza y abusan del poder, que

hacen guerras sin buscar soluciones dialogadas, pero con intereses escondidos, sin

importarles el valor de la vida… Jesús insiste: “Mi reino no es de este mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que no tienen escrúpulos en hacer

propagandas engañosas, que mienten sin quedarse rojos, que no cuidan de los valores

de una nación, como la familia, la cultura, las tradiciones, la honestidad, la educación,

la vida…. Jesús responde: “Mi reino no es de este mundo.”

Delante de reyes y presidentes, que cruzan los brazos en frente al narcotráfico,

que financian proyectos abortistas, que sustentas guerrillas secuestros por causas

ideológicas, que cierran los ojos a las industrias de la pornografía, que promueven

campañas de esterilización, hasta sin consentimiento de las personas…. Jesús brama:

“Mi reino no es de este mundo.”

En fin, delante de estos que piensan que, por tener un cargo, son más que los

otros, y se sienten con el derecho de pisar, despreciar o perjudicar a los demás… Jesús

repite: “Mi reino no es de este mundo.”

Es un terrible engaño pensar a Cristo Rey, como si fuera un rey de este mundo.

Usando coronas, vistiendo ropas y capas llenas de oro. Teniendo servidores que le

hacen de todo. Tomando decisiones arbitrarias, solo para mostrar que es él quien

manda.

Jesús es rey de otro mundo.

Jesús es un rey que lava los pies de sus siervos.

Es un rey que no quiere perder a nadie de aquellos que vienen hasta El, y por

eso se interesa por cada uno, le visita, le acompaña, le cura las heridas… Es un rey que

no traicionará jamás a los suyos, al contrario, será capaz de dar la propia vida para

salvarlos…

Es un rey que conoce por su nombre uno a uno de sus servidores, y ama a cada

uno de un modo tan especial como si fuera el único.

Es un rey que hace una fiesta cuando uno de sus servidores decide de retornar

a su reino, aunque haya hecho los más grandes disparates…

Es un rey que no impone una ley para ser vivida a la fuerza, que no asusta

haciendo amenazas, que no oprime ni hace chantajes…

Es un rey que reina desde la cruz. Este es su trono. Su corona son espinas. Sus

brazos están extendidos. Y su corazón está abierto, herido de amor.

Para participar de este reino, basta aceptarlo y en el día a día buscar vivir estos

valores que son de otro mundo: el amor, la fraternidad, el servicio, el perdón, la

alegría… sin importarte si los que están en este “mundo” no te comprendan muy bien.

Ser ciudadano de este “otro mundo” es fantástico.

El Señor te bendiga y te guarde,

El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.

El Señor vuelva su mirada cariñosa y te dé la PAZ.

Hno. Mariosvaldo Florentino, capuchino.

 

Gotas de paz

Sábado de la trigésima tercera semana del tiempo durante el año

465 - “Se acercaron a Jesús algunos saduceos, que no creían en la resurrección de

los muertos”. Lc 20, 27

Esta es una buena oportunidad para preguntarnos a nosotros mismos: ¿de verdad, yo

creo en la resurrección de los muertos? ¿Yo creo que este mundo es pasajero y que

la vida eterna me espera? ¿La fe en la resurrección motiva mis acciones cotidianas?

Creer en la resurrección significa que resucitaremos como personas, con nuestras

características propias, señaladas por nuestra historia terrena. Seremos como Jesús,

que aun resucitado, tenía las marcas de los clavos. También nosotros en la

resurrección tendremos las marcas de nuestro amor, de nuestras opciones, de

nuestros esfuerzos y seremos reconocidos por ellos. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes de la trigésima tercera semana del tiempo durante el año

464 - “Mi casa será una casa de oración”. Lc 19, 46

Aunque Jesús nos haya enseñado que debemos adorar a Dios en espíritu y en verdad, él

también demostró que el templo material es importante pues favorece el encuentro con

Dios. En todas partes podemos entrar en diálogo con Él: en nuestro cuarto, delante de un

lindo paisaje, en nuestro santuario-hogar…, pero existen lugares donde Su presencia se

puede sentir con más fuerza, esto es, en los templos consagrados, espacios sagrados

donde el Omnipotente obra maravillas en sus fieles. Estos lugares santos deben ser

visitados, cuidadosamente, respetados y reverenciados, pues en ellos Dios puso su

escalera y el cielo toca a la tierra. ¡Pruébalo! Paz y bien.

 

Gotas de paz

Lunes de la primera semana de Adviento

004 - «Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente. Jesús le dijo: “Yo

mismo iré a curarlo”». Mt 8, 6

Ante una visión que quiere ver a Dios como el inmóvil, Jesús, desde el misterio mismo de su

Encarnación, nos revela a un Dios que viene a nuestro encuentro para traernos la salvación. El Dios

cristiano no es estático e impasible, a quien no le importan nuestras dificultades, sino que es un Dios

disponible a ir al encuentro, que se conmueve con los dolores y viene a curarnos. El problema es que,

muchas veces creyéndonos autónomos, no le llamamos o hasta no le recibimos. Ábrete al encuentro

con Dios, Él está viniendo. Paz y bien.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.

 

Gotas de paz

I Domingo de Adviento (C)

“Estén alerta, no sea que se endurezcan sus corazones en los vicios, borracheras y

preocupaciones de la vida, y, de repente, los sorprenda este día” Lc. 21, 34

En este domingo la Iglesia nos invita a empezar el tiempo del Adviento. Tiempo de

abrirse a lo que está por venir.

Muchas veces pensamos que solamente es un tiempo de preparación para la

Navidad, pero es mucho más que esto: es prepararse y abrirse para el Cristo que viene. A

veces nosotros nos dejamos engañar por las luces que encontramos en los comercios, en

las calles, en las plazas y nos quedamos entretenidos con solamente conmemorar un

hecho del pasado: el nacimiento del Hijo de Dios en un pesebre en Belén.

Llenamos de romanticismo y sentimentalismo esta fiesta, pero no buscamos

acoger la real presencia de Dios en nuestras vidas. Por eso, estos primeros domingos del

adviento nos hablan de la segunda venida de Cristo.

Es el retorno del juez universal que viene a llevar a la plenitud nuestras vidas. El

viene para saber en qué medida somos realmente cristianos, si estamos concretizando en

la vida cotidiana los valores del reino, si estamos venciendo el pecado y todas las demás

cosas que nos deshumanizan. El evangelio debe ser transformado en vida, en práctica

concreta, en fermento para la sociedad.

El adviento no es un tiempo para sembrar miedo, pero sí es tiempo para una

tomada de conciencia, para alargar más las fronteras del reino de Cristo. Si Cristo

retornara hoy ¿cómo encontraría mi vida? El Adviento debe permitirnos mirarnos al

espejo de Jesús para saber cuáles son las cosas que deben ser retocadas, o mismo

rehechas.

Es una llamada a la vigilancia, a estar alerta, sin dejarnos atrapar por las cosas del

mundo. Tantas veces tenemos nuestro corazón endurecido, como nos dice el evangelio,

por “los vicios, borracheras y preocupaciones” que acabamos perdiendo toda la

sensibilidad para las cosas que realmente importan en la vida.

A veces estamos enceguecidos y mismo las cosas evidentes nos pasan

desapercibidas.

A veces ya nos da igual - participar o no en la misa.

Ayudar o no a una persona que nos necesita.

Criticar o no a los demás.

Lastimar o no a aquellos que nos aman.

Cometer o no un pecado.

Perdonar o no a una ofensa.

Ser violento o no con uno más débil.

El mundo busca con todos los medios confundirnos, para que no sepamos mas

discernir el bien del mal, para que pensemos que todo está bien, que lo importante es

aprovechar el momento, y sin darnos cuenta vamos arruinando todo nuestro entorno,

nuestras relaciones, familia, amistad, sociedad… y a nosotros mismos, con la ilusión de

que estamos aprovechando de la vida.

Querido/a hermano/a adviento es este tiempo de una llamada fuerte de Dios a

abrir los ojos, a lavarse con la Palabra de Dios, a re-encontrar-Lo con uno mismo como

también a los hermanos.

De nuevo el Señor nos dice: delante de ti está la vida y está la muerte. Si eliges el

camino de la vida también vivirás, se eliges la muerte, también morirás.

El Señor te bendiga y te guarde,

El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.

El Señor vuelva su mirada cariñosa y te dé la PAZ.

Hno Mario, capuchino.

 

Gotas de paz

Sábado de la trigésima cuarta semana del tiempo durante el año

474 - “Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las

preocupaciones de la vida…”. Lc 21, 34

En este mundo, todos debemos tener muy claro nuestro objetivo, pues, al contrario,

somos fácilmente encandilados con los brillos de los vicios, de los placeres y de la moda,

y cuando nos damos cuenta, ya perdimos nuestras mejores energías en cosas que son

completamente inútiles y no nos ayudan a construirnos como personas. Para el bien

necesitamos decisión y esfuerzo, para el mal basta con cruzarse de brazos. Estemos

despiertos, busquemos la luz de Dios constantemente, pues, solo así, nuestra pasantía

en esta tierra será rica de realizaciones y de vida. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Viernes de la trigésima cuarta semana del tiempo durante el año

473 - “Yo les aseguro que no pasará esta generación hasta que todo eso suceda”. Lc 21,

32

¿Cuántas generaciones ya pasaron desde que Jesús pronunció estas palabras? ¿Será

que Jesús se equivocó? No creo. Más bien su palabra se cumple en cada generación. Su

deseo es que cada generación no se acomode pensando: “Yo no veré estas cosas”, o

“yo no tengo por qué preocuparme”. Lo que Jesús pide es que estemos atentos y

vigilantes y sirve para cada generación. Hoy tú y yo debemos preocuparnos por poner en

práctica su palabra, por reconocer las señales de los tiempos, sabiendo que en cualquier

momento debemos presentarnos ante él. Paz y bien.