Gotas de paz

III Domingo de Adviento (C)

Ya estamos en el tercer domingo del Adviento. Y de nuevo es la persona de Juan Bautista que quiere ayudarnos en nuestra preparación, para acoger la presencia del Señor. De hecho, el evangelio nos dice que:

“La gente le preguntaba: ‘¿Qué debemos hacer?’ Y Juan Bautista les contestaba…” (Lc 3, 10)

Profeta, es aquella persona que tiene una visión clara de la vida y de la historia, que sabe discernir cuales cosas están bien y cuales están equivocadas, porque mira las cosas con los ojos de Dios.

El profeta, como enviado de Dios, no puede ‘tapar el sol con un dedo’, no puede hacer de cuenta que no vio nada, no puede tener miedo de decir lo que está mal. Su deseo nos es descomponer la vida de nadie, al contrario, es llevar a la plenitud, es ayudar a ser mejores, sin mascaras, sin engaños, sin equivocaciones…

A veces esto es una tarea un poco dolorosa. Pero el profeta debe ser maduro, y enfrentar la situación. Es como cuando encontramos una persona que se clavó un anzuelo, quitarlo es momentáneamente doloroso, pero dejarlo es mortal.

El profeta, como enviado de Dios, no puede decir al corrupto, tranquilo, no hay problema, existen pecados peores que este. O decir al que desperdicia sus bienes, tuviste suerte de nacer rico o supiste ganar mucho, entonces puedes usar como te parezca. El profeta no puede bendecir al que explota a los demás, diciendo que lo importante es que estés dando empleo a tanta gente. No puede decir al padre o la madre de familia que no cumple con su misión, decir que lo que cuenta es que no falte la comida o los otros bienes materiales…. y tantos otros ejemplos.

La gente preguntaba a Juan Bautista ¿qué debo hacer?, y él respondía muy concretamente a cada uno: “el que tenga dos capas dé una al que no tiene, y quien tenga que comer haga lo mismo”. Vinieron también los cobradores de impuestos para que Juan los bautizara. Le dijeron: ‘Maestro, ¿qué tenemos que hacer?’ Respondió Juan: ‘No cobren más de lo debido.’ A su vez unos soldados le preguntaron: ‘Y nosotros, ¿qué debemos hacer?’ Juan les contestó: ‘No abusen de la gente, no hagan denuncias falsas, y conténtense con los que les pagan.”

Pienso cada uno de nosotros hoy debería presentarse delante de Juan Bautista, y preguntarle ¿qué cosa debo hacer para prepararme al encuentro con el Señor?

Estoy seguro que, a través de nuestra conciencia, él nos dirá exactamente cuales acciones y actitudes debemos cambiar inmediatamente.

Yo sé que no es fácil para nadie, cambiar su propia vida. Hasta mismo reconocer nuestros propios pecados es un proceso muy difícil. Es por eso que el camino de conversión es también llamado camino de penitencia. Pues la verdadera penitencia, la más exigente, no es hacer ayunos, caminatas y abstinencias. La verdadera penitencia es cambiar el corazón, es cambiar nuestro modo de ver, es asumir nuestros defectos y luchar por transformarlos. Por eso, esta penitencia es absolutamente necesaria si queremos realmente humanizarnos, si deseamos crecer en la gracia de Dios, si aspiramos ser plenamente felices.

El pecado, es el camino de la muerte. Sutilmente, destruye nuestras vidas. Nos ilusiona con una apariencia de felicidad, pero nos corroe, nos consume, nos esclaviza.

Prepararse para Navidad, es mucho más que arreglar un arbolito, que enviar tarjetas, prender luces, comprar regalos, limpiar toda la casa, mandar hacer nuevas ropas, visitar a los parientes y amigos, comer bien… Estas son cosas externas, algunas de ellas puramente comerciales. Una buena preparación para la navidad, sin dudas es crear el coraje y preguntar a Juan Bautista, de acuerdo a la nuestra condición (cobrador de impuestos, soldados, médicos, sacerdotes, marido, esposa, padre, madre, cristiano, trabajador…) ¿qué debo hacer?

El Señor te bendiga y te guarde,

El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.

El Señor vuelva su mirada cariñosa y te de la PAZ.

Hno. Mariosvaldo Florentino, capuchino.

 

Gotas de paz

Sábado de la segunda semana de Adviento

017 - “Elías debe venir a poner orden en todas las cosas; pero les aseguro que Elías ya ha venido y no lo han reconocido”. Mt 17, 11-12

Elías fue llevado al cielo en un carro de fuego y se creía que antes que llegue el Mesías, primero Elías volvería para preparar su venida. En la interpretación cristiana, Juan Bautista fue el Elías esperado: él preparó los caminos del Señor. En efecto, Juan buscó, con su predicación y su bautismo, despertar a las personas para que pudieran reconocer al Salvador presente en medio de ellos. Lastimosamente, muchos no le hicieron caso. También hoy, la voz de Juan continúa gritando: “El Mesías está entre nosotros”.

Paz y bien.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.

 

Gotas de paz

Viernes de la segunda semana de Adviento

016 - “La Sabiduría ha quedado justificada por sus obras”. Mt 11, 19

Hay muchos que se creen sabios y entendidos, pero sus comportamientos, especialmente en momentos adversos, nos revelan que la sabiduría no les llega ni a los pies. Ser sabio no es una cuestión de títulos o certificados, sino que ser capaz de, en la oscuridad de la prueba o en los momentos de mayor dificultad, tomar la mejor decisión, dar seguridad a los que están alrededor y no actuar solo instintivamente, siendo víctima de celos, envidias o rabias. La verdadera sabiduría se revela en el comportamiento maduro y en las actitudes apropiadas según las circunstancias. Esfuérzate por adquirir la verdadera sabiduría.

Paz y bien.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchinos.

 

Gotas de paz

Jueves de la segunda semana de Adviento

015 - “Hasta Juan, todos los profetas y la ley eran profecías”. Mt 11, 13

Jesús es la plenitud de la revelación. En él llegamos a la realización total del plan de Dios. La ley y los profetas anunciaban la venida del mesías y preparaban a las personas para entender, aceptar y vivir la experiencia de la cercanía de Dios, manifestada en Cristo Jesús. El Antiguo Testamento continúa válido, pero él apunta a Cristo. No puedo estar preso en las normas antiguas sin contemplarlas desde la vida de Jesús. La promesa no puede ser más importante que su realización. Que las profecías y las leyes nos ayuden a entender más y vivir mejor las enseñanzas del Salvador.

Paz y bien.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.

 

Gotas de paz

Nuestra Señora de Guadalupe

525 - “En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá”. Lc 1, 39

En el día de la Virgen de Guadalupe, nos damos cuenta de que nuestra Madre celestial siempre está apresurada yendo a los que la necesitan. Ella continúa aun hoy visitándonos para ayudarnos en nuestras necesidades. Desde que Jesús, al pie de la cruz, pidió que ella cuidase al discípulo amado, ella no nos deja nunca abandonados. También hoy la Virgen nos dice: “No te preocupes. ¿No estoy yo aquí que soy tu madre?”. Es por eso que con tanta confianza todos los días rezamos para que interceda por nosotros “ahora”, en las tantas situaciones difíciles que pasamos, pues tenemos la certeza de que ella no nos deja desamparados. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Martes de la segunda semana de Adviento

013 – “El Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños”. Mt 18, 14

Yo no necesito convencer a Dios para que me salve. Esta es su voluntad. La Palabra de Dios nos dice que Él es como el pastor que no quiere perder ni una sola de sus ovejas, sino que busca a cada una que se descarría. Dios hace de todo para que estemos en su presencia: nos visita de mil modos, nos acompaña, nos bendice, aun cuando ni no nos damos cuenta. Seguro hoy el Señor te está buscando, con la esperanza de poder llevarte de nuevo a la felicidad y la paz. Déjate encontrar por Él.

Paz y bien.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.

 

Gotas de paz

Lunes de la segunda semana de Adviento

“¿Quién puede perdonar los pecados sino solo Dios?”. Lc 5, 21

Muchos no querían aceptar que Jesús se atribuyera el poder de perdonar a las personas. Para ellos, esto era una blasfemia, porque no creían que Jesús era Dios. Algunos lo veían solo como un hombre bueno, con algunos poderes, pero no divino. Toda la vida de Jesús, sus palabras y obras buscan demostrar que él es el Hijo de Dios vivo y por eso puede no solo sanar el cuerpo sino también perdonar los pecados y así devolver la paz a las personas. Aun hoy muchos no conocen lo grande que es Jesús, nuestro Dios, y por eso no experimentan toda su gracia.

Paz y bien.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.

 

Gotas de paz

II Domingo de Adviento (C)

En el segundo domingo del Adviento del año de Lucas, la Iglesia nos presenta a Juan Bautista, el precursor, aquel que vino a preparar los caminos del Mesías. Si Juan ha ayudado a las personas para que pudieran recibir bien a Cristo Jesús, entonces también él puede ayudarnos a vivir intensamente este tiempo di adviento.

El evangelio nos dice:

“Juan empezó a predicar su bautismo por toda la región del río Jordán, diciéndoles que cambiaran su manera de vivir para que se les perdonaran sus pecados” Lc 3, 3

En esta frase Juan nos habla de dos realidades que están profundamente relacionadas entre sí: el cambiar de vida y el perdón de los pecados. De hecho, esta es la condición para el perdón de los pecados: tenemos que cambiar nuestro modo de ser.

Infelizmente, en nuestra relación con Dios hemos entrado en una mentalidad legalista, y muchas veces nuestras confesiones buscan solamente calmar nuestras conciencias, queremos la absolución de los pecados que ya hicimos, pero no estamos preocupados en buscar, con todas nuestras fuerzas, evitarlos en el futuro, o sea, no tenemos un real interés en cambiar nuestra vida. Este modo de actuar es totalmente lo opuesto de lo que nos habla Juan Bautista. Para él, para que obtengamos el perdón es necesario que hayamos cambiado nuestra manera de actuar. No podemos, solo porque es tiempo de adviento ir a pedir perdón, porque casi no participamos de la misa dominical, para poder comulgar en la Navidad y después, en el año nuevo continuar viviendo distante de la Iglesia, hasta que llegue la cuaresma, y entonces de nuevo supuestamente “nos preparamos” para la Pascua. Esto es como jugar con Dios, es burlarse de él. Lo mismo sucede con confesar el adulterio, o una práctica de robos, o la injusticia hacia los empleados, o el frecuentar a magos y adivinos, o la mentira…, sin haber puesto un fin a estas cosas, nuestra confesión será solo una apariencia, es inútil pedir perdón pues es una contradicción. Es como estar pegando a una persona, y al mismo tiempo pedirle perdón por lo que le estoy haciendo, pero continúo haciéndolo. ¿Qué sentido tiene pedirle perdón, si no estoy dispuesto a parar de hacerlo?

El Señor no tiene ningún problema en perdonar nuestros pecados, hasta los más grandes, pero sí exige que busquemos cambiar nuestro modo de ser. Quiere ver en nosotros un real esfuerzo por conducir nuestras vidas en un modo diverso.

Cuando descubrimos que estamos caminando por una calle equivocada, debemos cambiar nuestra dirección. No tiene sentido continuar en aquella vía que nos está alejando de donde queremos llegar.

Es esto que Juan viene a decirnos en este adviento: mira donde te está llevando el sendero en que estás. Si estás en la estrada justa, acelera. Pero si estás en aquella vía equivocada, si no estás creciendo en el amor, si tus relaciones con los demás son superficiales, si estás abandonando tu familia, si está muy atacado a las cosas materiales, si eres esclavo de algún vicio, si oprimes a los otros… entonces, Juan el Bautista hoy te invita a cambiar tu modo de vivir. Y así, y solo así, tus pecados podrán ser perdonados.

Que el Señor en este adviento nos de la gracia de descubrir en que caminos estamos equivocándonos, para que podamos con su ayuda cambiar de dirección y recibir el perdón.

Que el Señor Jesús, cuando venga no nos encuentre errantes.

El Señor te bendiga y te guarde,

El Señor te haga brillar su rostro y tenga misericordia de ti.

El Señor vuelva su mirada cariñosa y te dé la PAZ.

Hno. Mariosvaldo Florentino, Capuchino.

 

Gotas de paz

Inmaculada Concepción de la Virgen María

524 - “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Lc 1, 28

De entre todas las mujeres de la tierra, ciertamente la Virgen María es la más especial. El Señor mismo la preparó y la preservó de todo mal para que fuera la madre del Salvador. Desde su concepción, el Señor la cuidó para que ella fuese siempre pura pues su misión era singular. En María el sueño de Dios se anticipó lo que seremos al final: santos e inmaculados en el amor; en ella ya fue desde el inicio por un particular privilegio. Es por eso que el ángel ya la reconoce: “llena de gracia”. Madrecita, ayúdanos a decir sí a Dios. Paz y bien.

 

Gotas de paz

Sábado de la segunda semana de Adviento

017 - “Elías debe venir a poner orden en todas las cosas; pero les aseguro que Elías ya ha venido y no lo han reconocido”. Mt 17, 11-12

Elías fue llevado al cielo en un carro de fuego y se creía que antes que llegue el Mesías, primero Elías volvería para preparar su venida. En la interpretación cristiana, Juan Bautista fue el Elías esperado: él preparó los caminos del Señor. En efecto, Juan buscó, con su predicación y su bautismo, despertar a las personas para que pudieran reconocer al Salvador presente en medio de ellos. Lastimosamente, muchos no le hicieron caso. También hoy, la voz de Juan continúa gritando: “El Mesías está entre nosotros”.

Paz y bien.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.

 

Gotas de paz

Viernes de la segunda semana de Adviento

016 - “La Sabiduría ha quedado justificada por sus obras”. Mt 11, 19

Hay muchos que se creen sabios y entendidos, pero sus comportamientos, especialmente en momentos adversos, nos revelan que la sabiduría no les llega ni a los pies. Ser sabio no es una cuestión de títulos o certificados, sino que ser capaz de, en la oscuridad de la prueba o en los momentos de mayor dificultad, tomar la mejor decisión, dar seguridad a los que están alrededor y no actuar solo instintivamente, siendo víctima de celos, envidias o rabias. La verdadera sabiduría se revela en el comportamiento maduro y en las actitudes apropiadas según las circunstancias. Esfuérzate por adquirir la verdadera sabiduría.

Paz y bien.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchinos.

 

Gotas de paz

Jueves de la segunda semana de Adviento

015 - “Hasta Juan, todos los profetas y la ley eran profecías”. Mt 11, 13

Jesús es la plenitud de la revelación. En él llegamos a la realización total del plan de Dios. La ley y los profetas anunciaban la venida del mesías y preparaban a las personas para entender, aceptar y vivir la experiencia de la cercanía de Dios, manifestada en Cristo Jesús. El Antiguo Testamento continúa válido, pero él apunta a Cristo. No puedo estar preso en las normas antiguas sin contemplarlas desde la vida de Jesús. La promesa no puede ser más importante que su realización. Que las profecías y las leyes nos ayuden a entender más y vivir mejor las enseñanzas del Salvador.

Paz y bien.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.

 

Gotas de paz

Nuestra Señora de Guadalupe

525 - “En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá”. Lc 1, 39

En el día de la Virgen de Guadalupe, nos damos cuenta de que nuestra Madre celestial siempre está apresurada yendo a los que la necesitan. Ella continúa aun hoy visitándonos para ayudarnos en nuestras necesidades. Desde que Jesús, al pie de la cruz, pidió que ella cuidase al discípulo amado, ella no nos deja nunca abandonados. También hoy la Virgen nos dice: “No te preocupes. ¿No estoy yo aquí que soy tu madre?”. Es por eso que con tanta confianza todos los días rezamos para que interceda por nosotros “ahora”, en las tantas situaciones difíciles que pasamos, pues tenemos la certeza de que ella no nos deja desamparados. Paz y bien.