Jueves de la cuarta semana de Pascua

141 - “Quien recibe al que yo envíe me recibe a mí”. Jn 13, 20

Existe una identidad entre quien envía y el enviado. El enviado es, en cierto modo, una
presencia sacramental del que lo envía; por eso debemos estar atentos a lo que
hacemos al enviado pues es como si lo estuviéramos haciendo a aquel que lo envió. Y
esto lo siento muy fuerte en nuestra gente: porque soy un sacerdote, aun sin conocerme,
muchos me reciben como al propio Señor. Es importante tener conciencia de que los
ministros de Dios son instrumentos que nos pueden conectar con el mismo Señor. No se
queda perdido el bien que les hacemos, siempre habrá recompensa. Paz y bien.

Sábado de la primera semana de Adviento

009 - “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para su cosecha”. Mt 9, 37

De entre las tantas cosas que el Señor nos recomendó, una de ellas es orar por las vocaciones. Todos los cristianos son responsables de pedir a Dios que envíe más trabajadores para sus sembrados. Sin embargo, muchas veces nos olvidamos de esto. Somos muy exigentes en querer ser atendidos por sacerdotes en los momentos importantes de nuestra vida, pero descuidamos orar y sostener las vocaciones. El mundo podría ser diferente si tuviéramos más consagrados al servicio de Dios. Esta también es tu obligación.

Paz y bien.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.

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Viernes de la primera semana de Adviento

008 - «Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: “Ten piedad de nosotros, Hijo de David”». Mt 9, 27

Una de las promesas mesiánicas era que, cuando venga El Ungido de Dios, el descendiente de David, haría ver a los ciegos. Pero para esto las personas tenían que creer en Él. Muchos no creyeron que Jesús de Nazaret era el Mesías esperado. Y, porque no creyeron, no pudieron sentir su gracia. Sin embargo, estos dos ciegos profesaron a gritos su fe y fueron sanados. También nosotros, si creemos que Jesús es el Hijo de Dios y lo profesamos con convicción, podremos sentir en nuestra vida las maravillas de su amor y de su poder.

Paz y bien.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.

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Miércoles de la primera semana de Adviento

006 - “La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inválidos quedaban curados, los paralíticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel”. Mt 15, 31

En tiempos de Jesús, el pueblo esperaba la venida del Mesías, que realizaría todas las señales milagrosas que él estaba realizando. Muchos de los sencillos lo aceptaron como el mesías prometido, al paso que los que se juzgaban más sabios no, pues no querían perder sus privilegios. Es interesante notar que alababan no a Jesús sino al Dios de Israel, del cual sabían que Jesús era el enviado. Y tú, ¿ya aceptaste a Jesús como el Salvador? Si es así, también tu vida podrá ser transformada.

Paz y bien.

Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.

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