Jueves de la sexta semana de Pascua

159 – “Ustedes estarán tristes, pero esta tristeza se convertirá en alegría”. Jn 16, 20

Nuestra vida en este mundo está siempre llena de momentos difíciles, exigentes y a veces tristes. Se llegó a decir que esta tierra es un “valle de lágrimas”. Sin embargo, el consuelo nos viene de las palabras del Señor, que nos garantiza que la tristeza de los cristianos es pasajera y se transformará en alegría y gozo. La esperanza de la felicidad nos sostiene aun cuando estamos apenados y nos da la fuerza para continuar en la lucha. Señor, mira nuestros dolores, frustraciones, duelos, vicios, privaciones, decepciones; visítanos y transforma nuestras tristezas en alegrías. Adelanta en nuestra vida el tiempo de la felicidad. Paz y bien.

Miércoles de la tercera semana de Pascua

“Esta es la voluntad del que me envió: que no pierda a ninguno de los que me confió…”. Jn 6, 39


Dios no quiere perder a ninguno de sus hijos. Él tiene un verdadero interés por cada uno de nosotros. Para Dios no es lo mismo si yo estoy en el buen camino o en el equivocado. Él siempre está buscando recuperar a aquellos que se desvían. Jesús fue enviado por el Padre al mundo justamente con esta misión: recuperar a todos los que estaban perdidos. Por eso él está buscando a cada hijo de Dios desviado, herido o muerto en el pecado. Y los que él rescata se hacen colaboradores de él en esta misión. Paz y bien.

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Martes de la tercera semana de Pascua

“Yo soy el pan de vida”. Jn 6, 35

Cuando Jesús hizo esta afirmación, ciertamente sus discípulos no lograron comprenderla. Sin embargo, después de su pasión y muerte en la cruz, ellos sabían que cada vez que hacían lo que Jesús hizo en la última cena, con el pan ázimo y la copa de vino, tenían como alimento el pan de vida, verdadera carne sacramental de Cristo. La Eucaristía nos ofrece el mejor alimento que puede haber en esta tierra: aquel pan capaz de saciarnos en lo más íntimo de nuestro ser, capaz de dar sentido a nuestra existencia. Es un pan que parece inofensivo, pero capaz de transformar, revitalizar y fortalecer. Paz y bien.

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Lunes de la tercera semana de Pascua

“Trabajen no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna”. Jn 6,27

En la vida, todos tenemos necesidades básicas que satisfacer para continuar viviendo, pero el ser humano no puede reducirse a esto. Fuimos creados para mucho más y no podemos contentarnos apenas con sobrevivir, buscando placeres y comodidades. Hay muchas personas que solo se preocupan por lo material, por lo que es perecedero y esto aún no es Vivir. Solo vive quien entiende el amor y se gasta por él, pues todo el resto pasa, se descompone y termina. Solo él amor es capaz de transcender esta existencia terrena. Alimentemos siempre nuestro corazón. Paz y bien.

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