Lunes de la decimoquinta semana del tiempo durante el año

298 - “No piensen que he venido a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada”. Mt 10, 34

Estas palabras de Jesús nos causan mucha perplejidad, pues sabemos que él es el
príncipe de la paz y le escuchamos diciendo a los discípulos: “La paz esté con ustedes.”
Es necesario, por lo tanto, entenderlas. Jesús no vino para generar una paz ilusoria o
falsa entre el bien y el mal, entre lo justo y lo injusto. En este caso, él vino para
enfrentarlos y que el bien venza al mal, para que la justicia prevalezca. No le interesa
una paz hipócrita o superficial. La paz de Jesús nace de la lucha. Paz y bien.

Miércoles de la segunda semana de Cuaresma

075 - “Jesús se dispuso a subir a Jerusalén”. Mt 20, 17

Muchas veces Jesús fue amenazado de muerte y encontró un modo de evadirla, pues sentía que aún no era la hora de culminar su misión. Sin embargo, en un momento dado, él sintió que su hora había llegado y que no debía huir más. Era necesario caminar resueltamente hacia Jerusalén, aun sabiendo lo que allí debería pasar. También nosotros, muchas veces sentimos en nuestro corazón que debemos tomar ciertas decisiones o afrontar ciertos problemas, aun sabiendo que la experiencia puede ser dolorosa.

En la oración sincera sentimos cuál es el momento correcto; no podemos huir siempre. A veces, es mejor ponerse rojo por afrontar ciertas situaciones difíciles en un determinado momento que vivir siempre desteñido. Paz y bien.

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Lunes de la segunda semana de Cuaresma

073 - “Sean misericordiosos como el Padre de ustedes es misericordioso”. Lc 6, 36

Entrar en la escuela de la misericordia es el gran desafío de quien quiere ser un amigo de Dios. Tantas veces somos demasiado duros con los que se equivocan o insensibles con los que sufren. A veces parecemos jueces despiadados con los que fallan o seres de piedra, incapaces de compasión. Así no es el corazón de Dios, siempre dispuesto a perdonar y siempre listo a ayudar a quien lo necesite. Si queremos de verdad crecer en la vida espiritual, es necesario practicar la misericordia en todos sus niveles, pues solo así nos acercaremos más al Padre creador, compartiendo su mismo ser. Paz y bien.

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Sábado de la primera semana de Cuaresma

071 - “Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores”. Mt 5, 44

Lo que Jesús nos pide no sucede naturalmente. Solo cuando renacemos en Cristo podremos cumplir con gusto este mandamiento, porque él nos da una nueva naturaleza. Naturalmente queremos, la venganza o, al menos, pagar con la misma moneda. Amar al enemigo significa estar dispuesto a pasarle la mano, a ayudarle si él me necesita. No es que tengo que hacerlo mi amigo, tal vez seguirá siempre enemigo por sus malas opciones, pero de igual modo debo estar disponible a socorrerlo. ¡Ojo! Amar a los enemigos no es un sentimiento sino una decisión de quien se dejó invadir por Cristo. Paz y bien.

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