Lunes de la vigesimoctava semana del tiempo durante el año

415 – “Jesús es más que Salomón y más que Jonás”. cf. Lc 11, 31-32

 

Tantas veces estamos buscando a quien nos dé una palabra de consolación, o sea, capaz de levantar nuestro ánimo o de cambiar nuestra suerte. Gastamos dinero, tiempo y energía buscando en personas limitadas o incapaces de dar lo que necesitamos cuando en Jesucristo y en su palabra podríamos encontrar justamente lo que necesitamos. No nos dejemos ilusionar por tantos que nos prometen una inmensa felicidad cuando en verdad no tienen cómo realizarla. Busquemos en Jesús, nuestro único Salvador, el sentido y la realización de nuestra existencia. Solo, él puede dar la verdadera felicidad. Paz y bien.

 

Martes de la duodécima semana del tiempo durante el año

“Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas”. Mt 7, 12


No somos seres aislados. La convivencia no es algo opcional entre los humanos. Todos necesitamos de los demás. El problema está en que muchas veces solo nos damos cuenta de lo que necesitamos y nos pasan desapercibidas las necesidades de los demás. La religión busca justamente ayudar a la convivencia, despertándonos para el servicio, a salir de nuestro egoísmo. De hecho, las Sagradas Escrituras nos enseñan con sencillez un principio universalmente valido: Haz a los demás lo que quieres que te hagan a ti. Si lo practicamos, será un placer la convivencia entre nosotros. Paz y bien.

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Nacimiento de san Juan Bautista: 24 de junio

“Cuando a Isabel se le cumplió el tiempo del parto, dio a luz a un hijo (Juan)”. Lc 1, 57


Dios siempre puede hacer maravillas en nuestra vida. Juan Bautista es un ejemplo de esto. Su madre, Isabel, era estéril y ya muy avanzada en edad cuando quedó embarazada, mostrándonos que para Dios nada es imposible. Nosotros no debemos desesperarnos cuando nos parece que el Señor nos tiene olvidados, sino que debemos perseverar en oración, pues, a su tiempo, Dios no defrauda a quienes ponen en Él su confianza. Si queremos conocer el poder de Dios, recemos confiados y con mucha perseverancia, pues Él nos hará testigos de su poder y de su gloria. Paz y bien.

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Gotas de Paz

«Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: “Pero ¿quién es este? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!”». Mc 4, 41

Jesús realizaba muchas señales mesiánicas: sanaciones, resurrecciones, multiplicación de alimentos y hasta controlaba las fuerzas de la naturaleza. Estas eran cosas que superaban los poderes humanos y él las hacía para que creyeran que él era el Hijo de Dios encarnado. Muchos, viendo sus obras, creían en él; otros, sin embargo, por la dureza de corazón, a pesar de todo lo que veían o escuchaban, igual dudaban de que Dios pudiera estar tan cerca de ellos y por eso no pudieron experimentar en su vida la fuerza de Cristo. Paz y bien.

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