Miércoles de la décima semana del tiempo durante el año

255 – “No desaparecerá ni una jota ni una coma de la Ley antes que desaparezcan el cielo y la tierra”. Mt 5, 18

La Palabra de Dios debe ser amada, respetada y vivida en su conjunto. No podemos elegir algunas partes que nos gustan o convienen y vivir solo aquellas. No podemos manipular la Ley de Dios según nuestras conveniencias. Cuando empezamos a dar muchas explicaciones, diciendo “esto no está bien así” …; “esto es solo una figura de lenguaje” … “o un estilo literario”, toda la Palabra de Dios se relativiza y acaba perdiendo su fuerza y su valor. Las Sagradas Escrituras deben ser recibidas con reverencia y debemos buscar vivirlas en su totalidad. Paz y bien.

Martes de la tercera semana de Pascua

131 - “Yo soy el pan de vida”. Jn 6, 35

Cuando Jesús hizo esta afirmación, ciertamente sus discípulos no lograron comprenderla. Sin embargo, después de su pasión y muerte en la cruz, ellos sabían que cada vez que hacían lo que Jesús hizo en la última cena, con el pan ázimo y la copa de vino, tenían como alimento el pan de vida, verdadera carne sacramental de Cristo. La Eucaristía nos ofrece el mejor alimento que puede haber en esta tierra: aquel pan capaz de saciarnos en lo más íntimo de nuestro ser, capaz de dar sentido a nuestra existencia. Es un pan que parece inofensivo, pero capaz de transformar, revitalizar y fortalecer. Paz y bien.

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Tercer domingo de Pascua

127 - (año A) “Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos”. Lc 24, 15

Los discípulos de Emaús están abandonando la comunidad, están alejándose de Jerusalén. Están yendo en la dirección equivocada. Y lo sorprendente es que Jesús se acerca y camina con ellos. En la pedagogía de Dios, él prefirió no pararles y hacer volver inmediatamente, sino que caminó con ellos en el sentido equivocado hasta que ellos estuvieron en condiciones de abrir los ojos y darse cuenta de la equivocación. Dios les respetó el proceso. Es lindo ver que después vuelven corriendo a la noche. Muchas veces, Dios hace lo mismo con nosotros, hasta que podamos abrir los ojos y volver. Paz y bien.

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Sábado de la segunda semana de Pascua

126 - «Jesús les dijo: “Soy yo, no teman”». Jn 6, 20

Muchas veces, el mar de nuestra vida se pone agitado a causa de las tantas pruebas que tenemos. Sin embargo, el Señor nos enseña que por la fe podemos caminar sobre las aguas. Él mismo se acerca a nosotros en nuestras pruebas para animarnos. También hoy él quiere decirte si estás en la prueba: “No tengas miedo. Estoy aquí, continúa remando que ya vas a llegar a la orilla”. El Señor nos acompaña en la travesía de nuestra vida. Dios no sustituye nuestro esfuerzo, pero nos da la fuerza para no desfallecer en el camino. Que el miedo no nos paralice ni nos haga retroceder. Paz y bien.

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