Miércoles de la vigesimoséptima semana del tiempo durante el año

 

408 – «Cuando oren, digan: “Padre, santificado sea tu Nombre…”». Lc 11, 2

 

La oración es el respirar de nuestra alma. Necesitamos aprender a orar para que nuestros momentos con el Señor verdaderamente nos llenen de fuerza, de vida y de gracia. La oración que Jesús enseñó a sus discípulos es muy completa, pues da gloria a Dios, pide que su Reino se haga realidad en nuestra historia y también suplica que el Señor no descuide nuestras necesidades básicas: pan, perdón y protección. No hay oración en el mundo que pueda ser más completa que esta que el propio Hijo de Dios nos enseñó, por más bonitas y significativas que sean las demás. Paz y bien.

 

Gotas de Paz

«Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: “Pero ¿quién es este? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!”». Mc 4, 41

Jesús realizaba muchas señales mesiánicas: sanaciones, resurrecciones, multiplicación de alimentos y hasta controlaba las fuerzas de la naturaleza. Estas eran cosas que superaban los poderes humanos y él las hacía para que creyeran que él era el Hijo de Dios encarnado. Muchos, viendo sus obras, creían en él; otros, sin embargo, por la dureza de corazón, a pesar de todo lo que veían o escuchaban, igual dudaban de que Dios pudiera estar tan cerca de ellos y por eso no pudieron experimentar en su vida la fuerza de Cristo. Paz y bien.

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Sábado de la undécima semana del tiempo durante el año

“Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura”. Mt 6, 33


Dios no tolera la injusticia. Sin embargo, es muy común ver a cristianos cometiendo injusticias: diciendo lo que no corresponde, persiguiendo a inocentes, no pagando el sueldo justo a sus funcionarios, favoreciendo a protegidos, coimeando o haciendo trampas… Todo esto son pecados que nos alejan de Dios. Un auténtico cristiano debe tener una preocupación por la justicia en sus entrañas, pues el ser justo es una prioridad así como el promover la justicia en la sociedad. De nada sirve cumplir ritos, frecuentar iglesias, llevar cadenitas si no buscamos la justicia. Esto sería también una forma de hipocresía. Paz y bien.

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Viernes de la undécima semana del tiempo durante el año

“Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”. Mt 6, 21

El gran desafío de nuestra fe, de las celebraciones litúrgicas, de nuestro camino de encuentro con el Señor es elevar nuestros corazones hacia él. Para esto debemos ir descubriendo qué cosas tienen, de verdad, valor en la vida; en qué cosas debo gastar mi existencia. El gran problema es que los bienes materiales ejercen una fuerte atracción sobre nosotros y a veces esclavizan y desfiguran nuestro corazón. Lastimosamente, muchos gastan sus mejores energías para obtenerlos y conservarlos. Solo quien sabe usar de sus bienes para hacer crecer el reino de Dios está acumulando un tesoro en el cielo. Paz y bien.

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