“No soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra…”

Lunes de la vigesimocuarta semana del tiempo durante el año

379 – “No soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra…”. Lc 7, 6-7

 

Cuántas veces estamos así: necesitamos de Dios, de su ayuda, de su favor, pero nos sentimos indignos de pedirle y también de que Él venga hasta nosotros. Como el centurión, pedimos que otros intercedan en nuestro favor y nos quedamos temerosos de que el Señor entre en nuestra vida quizás marcada por tantas debilidades y pecados. Pero, más allá de la realidad concreta de este hombre, Jesús valora su fe y, sin forzarle a nada, realiza el milagro que necesitaba. Aunque no seamos dignos de recibir el Señor en nuestra casa, no perdamos la esperanza, pues igual él puede salvarnos. Paz y bien.

 

Miércoles de la octava semana del tiempo durante el año

«Jesús les dijo: “No saben lo que piden”». Mc 10, 38


Muchas veces nos preguntamos por qué Dios no escucha nuestras oraciones. También en los evangelios encontramos personas que hacen súplicas a Jesús que no tienen cabida. Dios no puede oír nuestras oraciones cuando ellas son meros caprichos, pedidos egoístas o planteos injustos. Debemos verificar antes de pedir a Dios si nuestro deseo es legítimo y si no es contrario a su voluntad. No es solo porque pido mucho que Dios me tiene que realizarlo sí o sí. La mejor oración es pedir; en primer lugar, conocer la voluntad de Dios y, en segundo lugar, el tratar cumplirla con todo corazón. Paz y bien.

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Martes de la octava semana del tiempo durante el año

“Ninguno que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o campos por mi causa y por el Evangelio quedará sin recompensa”. Mc 10, 29


En el misterio de la fe, una de las verdades de gran importancia es que Dios no se deja vencer en generosidad. Nadie puede decir que dio mucho más de lo que recibió de Él. Cuando yo confío en el Señor y generosamente entrego mis capacidades, mi tiempo y hasta mis bienes, Dios siempre me los devuelve con creces. Ciertamente, no faltan persecuciones o situaciones difíciles en el camino del Señor, pero él no deja de recompensar el bien que hacemos. Si los hombres no reconocen nuestra donación, tanto mejor, Dios lo hará. Paz y bien.

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Lunes de la octava semana del tiempo durante el año

“¡Qué difícil les es entrar en el Reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero!”. Mc 10, 23


El dinero ejerce un encanto tal sobre las personas que muchas veces las dejan ciegas o les dan la ilusión de ser omnipotentes, generando personas perversas e inescrupulosas. Son muchos los que creen que pueden conseguir todo con la plata y por esto lo que más anhelan es acumular lo máximo posible. Sin embargo, lo que da sentido a la vida, lo que nos hace plenos y felices no son las posesiones materiales sino el encuentro con Dios, el experimentar su amor y el escuchar su voz. ¡Pruébalo! Paz y bien.

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