“No temas, María, porque Dios te ha favorecido”

032 – “No temas, María, porque Dios te ha favorecido”. Lc 1, 30
Quizás, una de las frases que más se repiten en las Sagradas Escrituras es «¡no
temas!». Parece que todos tenemos miedo del contacto con Dios, tememos lo que Él nos
pueda pedir, nos asustan sus planes y la misión que nos confía. Sin embargo, Él no se
cansa de decirnos que no hay de qué tener miedo, pues Él siempre estará a nuestro lado
con su protección y con su gracia. Él nos defenderá. Él nos protegerá. Él nos ayudará.
Nunca debo temer en aceptar la misión que Dios me da, pues si confío en Él, jamás me
abandonará. Paz y bien.

Viernes de la segunda semana de Cuaresma

077 - “La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos”. Mt 21, 42

Nunca debemos desesperarnos ante las dificultades ni pensar que todo está perdido, aunque sea muy grande nuestra derrota. Dios es bueno y maravilloso. Si nos entregamos a Él, Él nos sorprenderá y podrá transformar situaciones que parecían un verdadero caos en grandes oportunidades de crecimiento y de nuevas realizaciones. En la vida tendremos persecuciones, pruebas, rechazos, pero, si creemos en el Señor, afrontaremos todo con serenidad, pues sabemos que esta situación cambiará, pues Él tiene la historia en sus manos. Dios puede hacer maravillas aun en el desierto. Paz y bien.

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Jueves de la segunda semana de Cuaresma

076 - “Había un hombre rico que se vestía de púrpura y a su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro”. Lc 16, 19-20

Esta parábola nos revela hasta qué punto puede llegar nuestra des humanidad. Este rico era tan superficial e insensible que no veía ni se compadecía del dolor de Lázaro. El perro parece más “humano” que este rico. Él no se volvería pobre por socorrer o ayudar a Lázaro. Aunque conocía al padre Abraham, esto es, conocía algo de las Escrituras, esto no le hizo capaz de ayudar a ese pobre. Su religión era estéril y por eso no le sirvió para la salvación. También nosotros: si nuestra fe no nos hace sensibles, no nos salvará. Paz y bien.

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Miércoles de la segunda semana de Cuaresma

075 - “Jesús se dispuso a subir a Jerusalén”. Mt 20, 17

Muchas veces Jesús fue amenazado de muerte y encontró un modo de evadirla, pues sentía que aún no era la hora de culminar su misión. Sin embargo, en un momento dado, él sintió que su hora había llegado y que no debía huir más. Era necesario caminar resueltamente hacia Jerusalén, aun sabiendo lo que allí debería pasar. También nosotros, muchas veces sentimos en nuestro corazón que debemos tomar ciertas decisiones o afrontar ciertos problemas, aun sabiendo que la experiencia puede ser dolorosa.
En la oración sincera sentimos cuál es el momento correcto; no podemos huir siempre. A veces, es mejor ponerse rojo por afrontar ciertas situaciones difíciles en un determinado momento que vivir siempre desteñido. Paz y bien.

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