Viernes de la primera semana de Adviento

008 – «Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: “Ten piedad de nosotros, Hijo de David”». Mt 9, 27
Una de las promesas mesiánicas era que, cuando venga El Ungido de Dios, el descendiente de David, haría ver a los ciegos. Pero para esto las personas tenían que creer en Él. Muchos no creyeron que Jesús de Nazaret era el Mesías esperado. Y, porque no creyeron, no pudieron sentir su gracia. Sin embargo, estos dos ciegos profesaron a gritos su fe y fueron sanados. También nosotros, si creemos que Jesús es el Hijo de Dios y lo profesamos con convicción, podremos sentir en nuestra vida las maravillas de su amor y de su poder.
Paz y bien.
Hno Mariosvaldo Florentino, capuchino.

Hoy la Sagrada Escritura nos viene a animar

“Jesús les dijo, además: escuchen esta comparación del reino de Dios. Un hombre esparce la semilla en la tierra, y ya duerma o esté despierto, sea de noche o de día, la semilla brota y crece, sin que él sepa cómo” Mc 4,26-27

Como miembros de una Iglesia y como discípulos del Señor, muchas veces vamos intentado fortalecer el reino de Dios con pequeñas acciones. Nos comprometemos a ser catequistas, participamos en la Eucaristía, nos comprometemos en algún grupo o comunidad… y, por momentos, pareciera como que todo lo que hacemos es poco. No vemos muchos resultados. Hoy la Sagrada Escritura nos viene a animar. Nos invita a seguir sembrando pues las semillas esparcidas, a su tiempo germinarán y darán frutos. Confiemos en el Gran Agricultor. Que él sea quien nos ayude a seguir sembrando sin cansarnos. Señor, fortalécenos la misión que nos encomendaste. ¡Paz y bien!

 

Jesús es fuente de luz

“Jesús les dijo también: cuando llega la luz ¿debemos ponerla bajo un macetero o debajo de la cama? ¿no la pondremos más bien sobre un candelero?” Mc 4, 21

Jesús es fuente de luz, quien lo recibe, experimenta en su vida una transformación integral. Se le abren los ojos y redescubren su esencia, el vínculo que tienen con el Trascendente. Y como el texto de hoy lo expresa, quien recibe la luz no es para que la esconda como algo muy personal e íntimo. Por el contrario, la luz de Jesús debe brillar intensamente en nosotros y se debe percibir con nuestro testimonio de vida. Se debe observar en las opciones que realizamos y en los vínculos que establecemos con nuestros hermanos. Pidamos hoy que la llama de luz que recibimos por el Espíritu Santo que habita en nosotros, arda ferozmente y nos ayude a brillar como hijos del Dios Altísimo. ¡Paz y bien!

Todos nosotros llevamos en nosotros mismos las marcas de Dios

“Cuando los magos entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre. Se arrodillaron delante de Él y lo adoraron. Después abrieron sus cofres y le ofrecieron presentes: oro incienso y mirra.” Mt 2, 11.

Dios hizo todas las cosas, todo el universo y también todas las personas. Todos nosotros llevamos en nosotros mismos las marcas de Dios. Todas las culturas buscaron y buscan encontrarse con un ser superior, que invita a trascender los límites de la existencia terrena y que le llenan de sentido. Por eso, ya que era muy difícil que el hombre por sí mismo llegara a comprender el misterio de Dios en su amplitud, Dios decidió entrar en nuestra historia y revelar su misterio. El pueblo judío fue el elegido para ser el medio concreto de esta revelación a todas las naciones.
Sin embargo, preocupados con tantas otras cosas, ellos infelizmente no fueron capaces de acoger al Mesías. Tenían todas las indicaciones, pero fueron sorprendidos. El texto de Mateos nos dice que Jerusalén se quedó convulsionada, con la presencia de los magos y con su pregunta: “¿Dónde está el rey de los judíos?”
Como el recién nacido no era solamente el rey de los judíos, sino también el Señor de la historia y de todos los pueblos, estos tres magos vienen en nombre de todas las razas, a manifestar la apertura de todas las culturas al Dios que nos viene al encuentro.
Ciertamente es esto quiere significar el número tres, que en la Biblia siempre nos da una idea de totalidad. Interesante mirar atentamente los gestos de estos tres magos:
“entraron en la casa” – revela todo el movimiento de ellos. Entraron en el ambiente de Dios. Dios viene a nosotros, pero también nosotros tenemos que entrar en el lugar de Dios. No somos totalmente pasivos, quien se queda con los brazos cruzados, quien no se mueve, no puede encontrar al Señor.
“vieron al niño con María, su madre” – el niño era el objetivo de los magos, pero ellos no lo encuentran solito, Dios siempre se presenta por medio de los hombres y con ellos, Jesús esta con su madre. Ciertamente el evangelista quiere destacar la importancia de María y en ella el sí de humanidad a Dios.
“se arrodillaron delante de Él” – arrodillarse es un gesto de profundo reconocimiento y de sumisión. Los magos están diciendo con este gesto, que mismo no siendo de los judíos, ellos se someten a la presencia de Dios, con sus culturas, con sus diferencias, con sus características.
“lo adoraron” – adorar manifiesta el reconocimiento de su divinidad. Aquellos magos vieron en aquel niñito al Dios hecho carne.
“abrieron sus cofres” – la realidad de Dios exige abrirse. Abrir los cofres, manifestar lo que está escondido, presentar los dones sabiendo que son nuestros, porque Dios nos dio, pero debemos recolocar a su disposición.
“le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra” – dar un presente es un gesto muy significativo y revelador, pues cuando debo elegir un presente para alguien manifiesto lo que pienso de aquella persona: esto le gustará, esto le servirá o esto es una cosa de su estilo. También los magos con sus regalos revelan la persona de Jesús. El oro manifiesta que Él es rey, el incienso manifiesta que Él es Dios y la mirra (que se usaba para ungir a los muertos) que Él es mortal, y prefigura ya su donación total en la pasión.
La fiesta de la Epifanía, nos invita a ir hasta Jesús, siguiendo las estrellas de la vida que Dios pone en nuestros caminos, a entrar en su casa, a encontrarlo con María, a arrodillarnos delante de Él y adorarlo, a abrir nuestros cofres y darles nuestros regalos, que significarán quien es Jesús para nosotros.

El Señor te bendiga y te guarde.
El Señor muestre su rostro y tenga misericordia de ti.
El Señor vuelva su mirada cariñosa y te de la paz.

Hno. Mariosvaldo Florentino, capuchino.