Viernes de la vigesimoséptima semana del tiempo durante el año

410 – “El que no está conmigo, está en contra de mí; y el que no recoge conmigo, desparrama”. Lc 11, 23

En esta vida no hay como quedarse neutro: o yo colaboro con el crecimiento del bien o estoy automáticamente colaborando para que el mal prospere. Es como la tierra: o planto algo bueno y lo cuido continuamente o espontáneamente crece la yerba mala. No hay como cruzarse los brazos y pensar que no tengo ninguna culpa por lo que sucede: para el bien se necesita esfuerzo y para el mal, basta reposar. Por eso, debo preguntarme: ¿estoy colaborando con el bien o, con mi pasividad, soy un promotor del mal? La omisión también es un pecado. Paz y bien.

Gotas de Paz

«Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: “Pero ¿quién es este? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!”». Mc 4, 41

Jesús realizaba muchas señales mesiánicas: sanaciones, resurrecciones, multiplicación de alimentos y hasta controlaba las fuerzas de la naturaleza. Estas eran cosas que superaban los poderes humanos y él las hacía para que creyeran que él era el Hijo de Dios encarnado. Muchos, viendo sus obras, creían en él; otros, sin embargo, por la dureza de corazón, a pesar de todo lo que veían o escuchaban, igual dudaban de que Dios pudiera estar tan cerca de ellos y por eso no pudieron experimentar en su vida la fuerza de Cristo. Paz y bien.

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Sábado de la undécima semana del tiempo durante el año

“Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura”. Mt 6, 33


Dios no tolera la injusticia. Sin embargo, es muy común ver a cristianos cometiendo injusticias: diciendo lo que no corresponde, persiguiendo a inocentes, no pagando el sueldo justo a sus funcionarios, favoreciendo a protegidos, coimeando o haciendo trampas… Todo esto son pecados que nos alejan de Dios. Un auténtico cristiano debe tener una preocupación por la justicia en sus entrañas, pues el ser justo es una prioridad así como el promover la justicia en la sociedad. De nada sirve cumplir ritos, frecuentar iglesias, llevar cadenitas si no buscamos la justicia. Esto sería también una forma de hipocresía. Paz y bien.

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Viernes de la undécima semana del tiempo durante el año

“Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”. Mt 6, 21

El gran desafío de nuestra fe, de las celebraciones litúrgicas, de nuestro camino de encuentro con el Señor es elevar nuestros corazones hacia él. Para esto debemos ir descubriendo qué cosas tienen, de verdad, valor en la vida; en qué cosas debo gastar mi existencia. El gran problema es que los bienes materiales ejercen una fuerte atracción sobre nosotros y a veces esclavizan y desfiguran nuestro corazón. Lastimosamente, muchos gastan sus mejores energías para obtenerlos y conservarlos. Solo quien sabe usar de sus bienes para hacer crecer el reino de Dios está acumulando un tesoro en el cielo. Paz y bien.

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