Patrones genéticos explicarían por qué algunos jóvenes padecen covid-19 grave

Un equipo científico internacional ha identificado patrones genéticos que pueden ayudar a explicar por qué algunas personas jóvenes y sanas desarrollan casos graves o potencialmente mortales de covid-19.


Fuente: EFE

La investigación se publica en la revista Science Translational Medicine y sus autores recuerdan que la covid-19 se ha cobrado un enorme número de víctimas en todo el mundo, pero muchos de los factores moleculares de la enfermedad siguen siendo un misterio; "los verdaderos mediadores de la misma continúan siendo esquivos".

Por ejemplo, la comunidad científica investiga aún por qué algunos pacientes desarrollan insuficiencia pulmonar y requieren ventilación y cuidados intensivos, mientras que otros sólo muestran una enfermedad leve o asintomática.

Los pacientes más vulnerables suelen ser los ancianos y los que padecen comorbilidades como la diabetes y el cáncer, y esta idea ha guiado el despliegue y la distribución de las vacunas en todo el mundo.

Sin embargo, pueden aparecer casos críticos, incluso en adultos más jóvenes sin comorbilidades que aparentemente no se distinguen de sus compañeros.

Para entender por qué, Raphael Carapito, de la Universidad de Estrasburgo (Francia), y sus colegas emplearon un análisis multiómico -detección simultánea de variaciones en los genes y en la expresión de proteínas- combinado con inteligencia artificial en una cohorte de 72 pacientes franceses menores de 50 años, que fueron hospitalizados con covid-19 y que no tenían comorbilidades conocidas.

Los investigadores analizaron muestras de plasma de 47 pacientes con covid-19 crítica que requirieron ventilación mecánica en la unidad de cuidados intensivos, 25 pacientes con enfermedad no crítica y 22 individuos sanos.

 

Moderna anuncia que su vacuna contra covid-19 tiene una eficacia "fuerte" en niños de 6 a 11 años

La farmacéutica estadounidense Moderna anunció el lunes resultados positivos de su vacuna contra el covid-19 en niños de entre 6 y 11 años, y tiene previsto presentar "a corto plazo" los datos a los organismos reguladores de todo el mundo para su aprobación.


Fuente: AFP


Los datos de los ensayos clínicos realizados en más de 4.700 niños de esta franja etaria "demuestran una fuerte respuesta inmunitaria (...) un mes después de la segunda dosis" y un "perfil de seguridad favorable", dijo Moderna en un comunicado.

Los resultados se producen después de que Pfizer dijera la semana pasada que su vacuna anticovid tiene una eficacia del 90% en la prevención de la enfermedad sintomática en los niños de 5 y 11 años.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) convocó a un grupo de expertos independientes para que se reúna el martes a fin de votar si da luz verde a la vacuna de Pfizer.

En total, más de 150 niños de entre 5 y 11 años han muerto de covid-19 en Estados Unidos desde el inicio de la pandemia, según datos oficiales.

La administración del presidente Joe Biden ha dicho que está preparada para lanzar una campaña de vacunación para los 28 millones de niños de 5 a 11 años del país tan pronto como las agencias científicas autoricen una vacuna.

 

Mamografía para detectar el cáncer de mama: técnica útil pero a veces sobrevalorada

El uso generalizado de la mamografía en el reconocimiento del cáncer de mama provoca un enconado debate médico entre los partidarios de esta técnica y los críticos, que denuncian los tratamientos inútiles que conlleva.


Fuente: AFP

"Es absolutamente indispensable (...) sensibilizar a las mujeres sobre la importancia de la detección del cáncer de mama", insistía a mediados de octubre el ministro de Sanidad francés, Olivier Veran.

Unas declaraciones que siguen la línea marcada por las autoridades de muchos de los países desarrollados. En Francia, por ejemplo, se invita a las mujeres de 50 a 70 años a hacerse una mamografía cada dos años (y cerca de la mitad lo hacen).

Este es, además, el principal mensaje de la campaña internacional anual Octubre Rosa, ya que es en esa franja de edad donde empieza a aumentar el riesgo de padecerlo.

Sin embargo, una parte del personal sanitario mantiene sus dudas ante esta incitación masiva a la detección.

Les preocupa sobre todo el riesgo de "sobrediagnóstico", ya que una mamografía puede detectar un tumor que no se convertirá necesariamente en un cáncer de pecho.

Pero como es imposible saberlo con antelación, habrá pacientes que, por precaución, se someterán a un tratamiento inútil, que puede pasar incluso por la mutilación del pecho.

La polémica tuvo mucho presencia pública en los años 2010 pero, desde entonces, el debate médico apenas ha avanzado.

"En los últimos años no ha habido elementos que permitan aclarar el debate", explica a la AFP el oncólogo británico Paul Pharoah, que defiende una posición "con matices" respecto a esta técnica.

Para él, proponer un programa de detección generalizado no es "ni bueno ni malo" porque se basa tanto en "conjeturas" como en "pruebas concretas".
El principal escollo en este debate es saber si el riesgo de sobrediagnóstico es mayor que las ventajas que aporta en la disminución de la mortalidad de este tipo de cáncer.

- Estudios sesgados -

"Si fuera fácil saberlo, estaríamos todos de acuerdo". señala a la AFP la epidemióloga francesa Catherine Hill.

Hay estudios de sobra, pero sus conclusiones son, a menudo, muy variadas: algunos indican un riesgo de sobrediagnóstico casi nulo mientras otros lo sitúan en un tercio (o incluso la mitad) de los casos.

Para Hill, los estudios más alarmistas son sesgados, porque parten de bases de datos de salud pública que no entran en la individualización de los casos.

Se estudia, por ejemplo, la proporción de cáncer de mama en la franja de edad de 50 a 70 años pero sin diferenciar si las pacientes han sido realmente reconocidas.

Esto da lugar a numerosas imprecisiones cuando se trata de estudiar los efectos de esta detección precoz durante varios años. Se da la paradoja de que, en el periodo de tiempo de análisis, hay mujeres que han salido de la franja de edad estudiada.

Por eso, este tipo de análisis tienden a sobredimensionar el riesgo de sobrediagnóstico, mientras que los estudios a partir de datos individuales (menos frecuentes), lo sitúan a la baja.

"Lo más probable es que el sobrediagnóstico esté por debajo del 10% de casos", considera Hill, que lamenta que los escépticos de este debate juzguen alarmistas los resultados más tranquilizadores, aún cuando son (a priori) más creíbles.

Pero esta epidemióloga no valida por completo la promoción por mamografía.

"Se presenta a las mujeres de una forma exagerada", sobre todo durante el mes de Octubre Rosa, dice Hill. "Reduce la mortalidad de cáncer de mama en un 20%, pero ya de entrada la mortalidad por este cáncer no es muy alta".

Y un "20% de poco, es muy poco", insiste. Según Hill, es mejor insistir en que las mujeres reduzcan el consumo de alcohol, principal factor de riesgo en este cáncer.

 

Segunda dosis para la vacuna de Johnson&Johnson

Esta semana, el comité asesor de la Administración de Drogas y Alimentos de EE. UU. (FDA) recomendó que todos los adultos que recibieron la inyección de dosis única de Janssen, la vacuna de Johnson&Johnson (J&J), deben recibir una segunda vacuna al menos dos meses después de su primera dosis.

Por Fabiola Román Maldonado, PhD en Biología

Los expertos consideran que la vacuna J&J ha mostrado resultados muy buenos con su única dosis, aunque sería mejor si se administran dos. El profesor Ashish Jha, decano de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Brown, señaló que una sola dosis probablemente no sea suficiente; y que, para obtener una protección total, se necesitaría una segunda.

Según un estudio publicado días atrás, se reportó una fuerte disminución en la efectividad de las vacunas contra la infección por COVID-19 en Estados Unidos en agosto de este año. La disminución fue más acentuada para las personas que recibieron la vacuna de J&J. Los investigadores encontraron, entre más de 600.000 adultos mayores, que la protección de la vacuna de J&J cayó del 88% en marzo al 3% en agosto. Mientras tanto, la protección de la vacuna de Moderna contra la infección cayó del 92% al 64%, y la de Pfizer disminuyó del 91% al 50% durante ese mismo período de tiempo. La protección contra enfermedad sintomática parecía estar disminuyendo a un ritmo alarmante entre quienes recibieron la vacuna de J&J.

Una publicación realizada por J&J informó que una segunda dosis de la vacuna aumentaría sustancialmente la protección al 75 por ciento contra enfermedades sintomáticas y al 100 por ciento contra enfermedades graves y críticas. La administración de la segunda dosis sería al menos dos meses después de la primera dosis. Con esto, se respalda aún más la hipótesis de que la vacuna de J&J debía haberse planificado para dos dosis desde el principio, como creen ahora muchos expertos en salud pública.

Sin embargo, cabe preguntarse si deberían las personas recibir como segunda dosis de nuevo J&J, o si sería preferible realizar la mezcla de vacunas, como ya se está haciendo con otras vacunas. Varios grupos de investigación han descubierto que mezclar una dosis de AstraZeneca (una vacuna similar a la de J&J) con una dosis de Pfizer o Moderna produce una respuesta inmune más fuerte que dos dosis de la misma vacuna. Además, se ha observado que, si bien las personas que recibieron como primera dosis la vacuna de J&J tuvieron un aumento de cuatro veces en el número de anticuerpos neutralizantes después de una segunda inyección de J&J; quienes recibieron una segunda dosis con la vacuna de Pfizer, aumentaron sus anticuerpos 35 veces; y quienes recibieron como segunda dosis la vacuna de Moderna, los aumentaron 76 veces.

Entonces, la evidencia indica que sería mejor recibir una dosis diferente a la de J&J como segunda dosis (con Pfizer o Moderna). Sin embargo, si no hay vacunas disponibles para mezclar dosis con las marcas recomendadas, es mejor administrar la misma vacuna (en este caso J&J) para alcanzar una buena protección.

Recordemos que la FDA ha aprobado de manera emergencial la vacuna de J&J. Esta vacuna utiliza tecnología de vectores virales; es decir, la misma tecnología que Sputnik y que la vacuna de AstraZeneca. Los ensayos clínicos encontraron que la vacuna de J&J fue eficaz para prevenir tanto la COVID-19 leve a moderado como la COVID-19 grave. Así mismo, indicaron que la vacuna es eficaz para algunas variantes de COVID-19.

También es importante destacar que la vacuna de J&J comparte efectos secundarios comunes de tipo leve a moderado con las otras vacunas anti COVID-19, como reacciones en el lugar de la inyección, dolor de cabeza y fatiga. Además, se ha informado de un número (muy pequeño) de casos de coágulos sanguíneos después de la vacunación; por lo cual es importante reportar síntomas como el dolor de cabeza posteriores a la vacunación, especialmente en mujeres menores de 50 años. Sin embargo, el riesgo de que estos ocurran es extremadamente bajo. Finalmente recordemos que el Centro para Control de Enfermedades (CDC) recomendó la vacunación con Janssen a personas mayores de 18 años.