¿Por qué los pájaros duermen de pie?

Los humanos y los pájaros son los únicos que comparten el bipedalismo, pero el de las aves se basa en un mecanismo muy específico, la tensegridad, que podría encontrar aplicaciones en la robótica, según un estudio publicado el miércoles.


Fuente: AFP

La diferencia fundamental entre los humanos y las aves es que la bipedación de los primeros implica mantenerse erguidos, mientras que el de los segundos se basa visiblemente en la flexión de los miembros inferiores.

Esta flexión, que el ser humano sólo puede mantener durante poco tiempo y a costa de un cierto esfuerzo, no impide que las 10.000 especies de aves registradas en el mundo duerman erguidas, precisa el estudio publicado en la revista Interface de la Royal Society británica.

Y si nunca nos hemos preguntado realmente por qué, quizás es porque el pájaro es un “animal a la vez muy cercano y muy lejano de nosotros, cuyo vuelo y comportamiento nos interesan especialmente”, explica el principal autor del estudio, Anick Aburachid, del laboratorio Mecadev (Mecanismos adaptativos y evolución) del Museo Nacional de Historia Natural de París.

En los humanos, el equilibrio depende de un esqueleto que trabaja en compresión. Las fuerzas se propagan verticalmente, por gravedad, de la cabeza a los pies.

El ave tiene una estructura diferente, con un tronco más horizontal, que se extiende desde una cola corta y ósea, pasando por una columna casi rígida, hasta un cuello largo y luego la cabeza.

Este tronco está como en equilibrio sobre las patas, constituidas sucesivamente por tres huesos bastante largos, que forman una especie de Z antes de llegar a los dedos.

Esa estructura es una herencia de sus ancestros dinosaurios.

El equipo de Mecadev cree que este sistema se basa en la tensegridad, palabra inglesa que designa la capacidad de una estructura para mantener su equilibrio mediante un juego de tensión y compresión.

Gracias a la tensegridad, el animal puede permanecer “estable con un mínimo coste energético, es decir sin casi ningún esfuerzo muscular gracias a la tensión pasiva”, según el estudio.

– “Capa de plumas” –
En el ave, “una vez que la estructura se pone bajo tensión, no hay necesidad de energía para levantarla””, dice el profesor Aburachid.

Los pájaros mantienen así el equilibrio con el mínimo esfuerzo, incluso sobre un cable eléctrico o una rama sacudida por el viento.

Una hazaña reservada a los practicantes humanos de “slackline”, similar a caminar sobre la cuerda floja, pero preferiblemente sin viento.

Para comprobar su hipótesis, los investigadores de Mecadev diseñaron, con la ayuda del Laboratorio de Ciencias Digitales de la Universidad de Nantes (LS2N), un modelo matemático del esqueleto de una ave que combina biología y robótica.

A partir de la postura del pinzón cebra, uno de los pocos pájaros cuya estructura ha sido estudiada mediante rayos X, descifraron la manera como se mantiene vertical.

La correcta tensión en los cables permite que el animal modelado encuentre el equilibrio con las patas dobladas.

“Ésta es la única manera de entender la postura del esqueleto, porque todo lo que vemos en un pájaro es una capa de plumas con el pico a un lado y las patas al otro”, afirma el investigador.

En realidad, un pájaro tiene alrededor de cuarenta músculos que le permiten no sólo permanecer de pie sino también, según la especie, correr, nadar, volar, agarrar comida o defenderse.

Los investigadores están considerando modelos más complejos para reproducir el comportamiento de las aves en movimiento, con la ambición de encontrar una aplicación en la robótica.

Los robots bípedos a menudo se inspiran en el modelo humano.

El modelo aviar permitiría a un robot bípedo mantener una postura fija durante mucho tiempo, por ejemplo para observación, con un mínimo gasto de energía.

Identifican al dinosaurio más grande del sudeste asiático

Científicos identificaron un nuevo dinosaurio a partir de restos descubiertos en Tailandia que se estima que pesaba tanto como nueve elefantes adultos.

El animal, un herbívoro de cuello largo, medía 27 metros y pesaba unas 27 toneladas, según un estudio publicado en la revista Scientific Reports.

Probablemente vagaba por lo que hoy es Tailandia hace 100 o 120 millones de años y es el más grande jamás encontrado en el sudeste asiático, dijeron los investigadores.

“Nuestro dinosaurio es grande según los estándares de la mayoría de la gente; probablemente pesaba al menos 10 toneladas más que Dippy, el Diplodocus”, dijo el investigador principal, Thitiwoot Sethapanichsakul, refiriéndose al enorme esqueleto que anteriormente se exhibía en el Museo de Historia Natural de Londres.

El estudiante de doctorado tailandés llamó al saurópodo recién descubierto “el último titán” porque fue desenterrado en una de las formaciones rocosas más recientes donde se han encontrado dinosaurios en Tailandia, según el University College London.

Foto ilustrativa de cómo se vería el dinosaurio más grande.Foto ilustrativa de cómo se vería el dinosaurio más grande.

La región se convirtió más tarde en un mar poco profundo, agregó, “por lo que este podría ser el último o el más reciente saurópodo de gran tamaño que encontraremos en el sudeste asiático”.

Los primeros restos de la enorme criatura fueron desenterrados hace una década por lugareños en el noreste de Tailandia, pero la excavación no se completó hasta 2024, según el estudio, publicado el jueves.

Los restos se parecían en parte a los de los saurópodos descubiertos anteriormente, pero tenían suficientes características únicas como para ser considerados de una nueva especie.

Se la bautizó como “Nagatitan chaiyaphumensis” en honor a una serpiente del folclor del sudeste asiático, a un gigante de la mitología griega y a la provincia de Chaiyaphum, donde fueron encontrados los restos.

El mosquito antidengue: un avance pero no una panacea en Brasil

Casi con amor, el científico brasileño Luciano Moreira sostiene una caja de vidrio donde se arremolinan mosquitos antidengue: una apuesta que ha resultado eficaz contra la enfermedad, pero que muestra sus límites para extenderse en Brasil.

Para que nadie descubra secretos del método, los asesores de Moreira piden no fotografiar equipos de esta biofábrica en Curitiba, en el sur de Brasil, donde funciona el mayor criadero de “wolbitos” del mundo.

Así llama este reputado entomólogo, de 59 años, a los Aedes aegypti inoculados con Wolbachia, una bacteria que les impide desarrollar dengue.

“Estamos en un momento decisivo para lograr expandirnos en Brasil”, dice a la AFP Moreira, reconocido por su trabajo en 2025 entre los diez científicos más destacados del mundo por la revista Nature y este año entre las 100 personas más influyentes de Time.

El método consiste en liberar “wolbitos” en zonas urbanas, donde en cuestión de meses sustituyen por transmisión generacional a los mosquitos que contagian dengue.

Aunque la técnica funciona en 15 países, en ninguno protegió a tantas personas como en Brasil desde que Moreira empezó a probarla en 2011: un total de seis millones.

Pero aún quedan 207 millones de ciudadanos en este país de tamaño continental, el más golpeado por el dengue en 2024, con más de 6.000 muertes, aunque el año pasado la incidencia fue mucho menor.

- Cien millones de huevos semanales -

La biofábrica se inauguró en 2025 con apoyo del instituto público Fiocruz y la ONG internacional World Mosquito Program (WMP).

En su sala de reproducción, algunos de sus 70 empleados se limpian el sudor.

La calefacción está regulada a gusto de los mosquitos, encerrados en grandes e iluminadas jaulas de tela traslúcida.

La sala huele a su alimento: sangre caliente de caballo y agua con azúcar.

Las hembras pueden dar cien millones de huevos por semana infectados con Wolbachia, que se transmite a las crías.

Embalados en cápsulas, los huevos se despachan a centros municipales, donde los eclosionan y liberan.

En dos ciudades con estudios científicos sobre el método, Niterói -cerca de Rio de Janeiro- y Campo Grande (centro-oeste), los resultados fueron espectaculares: caídas de 89% y 63% del dengue, respectivamente.

- “Antes no había dengue” -

Pero la cura no avanza más rápido que la enfermedad. Primeramente, el cambio climático “aumenta la diseminación del virus. En el sur del país, que era mucho más frío, antes no había dengue” y ahora sí, alerta Moreira, fundador de la biofábrica y hoy asesor del WMP.

Además, aunque el gobierno de izquierda de Luiz Inácio Lula da Silva reconoció al método Wolbachia como un medida de salud pública, los tiempos del Estado no van a a la par con la procreación de mosquitos.

Los huevos producidos en Curitiba se distribuyen a otras ciudades siguiendo órdenes de las autoridades sanitarias.

Pero la fábrica tuvo que reducir la producción porque la demanda (del ministerio de Salud) no estaba tan alta, dice Moreira.

Según la bióloga y epidemióloga Ludimila Raupp, profesora de la Pontificia Universidad Católica de Rio, hay “urgencia” en expandir el método Wolbachia para luchar contra el dengue en Brasil.

Pero ampliar la cobertura nacional “no es fácil” y cita el caso de Rio de Janeiro donde la implementación tuvo “graves fallas” y una “descoordinación institucional”, dice a la AFP.

Según esta experta, la ciudad registró resultados modestos porque los equipos sanitarios hicieron un uso intensivo de larvicidas perjudiciales para los “wolbitos”.

La violencia del crimen organizado también complicó la implementación en favelas cariocas, según Moreira.

- Desafíos -

La expansión del método tiene desafíos “técnicos, operacionales, logísticos y financieros”, admite a la AFP el ministro de Salud, Alexandre Padilha.

Sin embargo, defiende los avances: solo en 2026 este se implementará en 54 municipios de Brasil, para totalizar 70 a finales de año.

Moreira explica que la técnica demora unos dos años para mostrar resultados y avisa que no es una fórmula “mágica”, sino una estrategia “complementaria” a otras como la vacuna.

Los “wolbitos” de Moreira descienden de Aedes aegypti inoculados con Wolbachia casi dos décadas atrás en Australia, donde el científico hizo su posdoctorado en entomología.

El equipo que integraba descubrió en 2008 que esa bacteria común en otros insectos bloquea el dengue, el zika y el chikunguña.

Fuente: AFP

Hallan nueva especie de lagartija en los andes de Perú

Un grupo de científicos descubrió una nueva especie de lagartija en los andes centrales de Perú, informó este viernes el Museo de Historia Natural de la Universidad de San Marcos.

La lagartija mide entre 7 y 10 centímetros y se caracteriza por tener un color gris con manchas negras en la zona pélvica que les permite camuflarse de ambientes rocosos.

La nueva especie, denominada Stenocercus aguilari, fue registrada en la puna altoandina, sobre los 4.000 metros de altitud en la región Ancash.

“Este hallazgo subraya la necesidad de continuar con estudios exhaustivos combinando evidencias moleculares y morfológicas en los andes peruanos, donde la compleja geografía continúa albergando una diversidad que aún permanece oculta para la ciencia”, dijo a la AFP el biólogo Ernesto Castillo.

El descubrimiento fue publicado en la revista científica Zootaxa de Nueva Zelanda.

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