Respuesta inmunitaria a la vacuna Covid es menor con la quimioterapia

Redacción Ciencia.- Los pacientes de cáncer que reciben quimioterapia tienen una respuesta inmunitaria menor que las personas sanas a la vacuna contra la covid-19, según un estudio realizado con una pequeña muestra y que analizó el preparado de Pfizer-BioNTech.

La investigación que publica Nature Medicine agrega que este tipo de enfermos "probablemente no estén totalmente protegidos" por la vacuna tras recibir las dos dosis, aunque una tercera "aumenta la respuesta inmunitaria".

El estudio encabezado por la Universidad de Ciencias de la Salud de Arizona (Estados Unidos) examinó a 53 pacientes que recibían un tratamiento inmunosupresor contra el cáncer, como la quimioterapia, y compararon su respuesta inmunitaria, tras la primera y la segunda dosis, con la de 50 adultos sanos.

La quimioterapia no solo ataca al cáncer, sino también a las células inmunitarias necesarias para defender al organismo de las infecciones.

Este 26 de septiembre, Suiza vota sobre el matrimonio para las parejas del mismo sexo y en torno a la fiscalidad de personas con grandes patrimonios.

Después de las dos dosis de la vacuna, "la mayoría de los pacientes con cáncer mostraron cierta respuesta inmunitaria", lo que significa que tenían anticuerpos contra el SARS-Cov-2.

El equipo analizó los anticuerpos, los linfocitos B y las células T, que constituyen el sistema de defensa del organismo, y descubrieron que "es probable que la vacuna sea, al menos, parcialmente protectora, para la mayoría de las personas que reciben quimioterapia", indicó una de las autoras del estudio Deepta Bhattacharya.

Sin embargo, la respuesta inmunitaria "fue mucho menor que en los adultos sanos, y algunos de los pacientes no respondieron a la vacuna", lo que se traduce en un menor protección, indica la Universidad de Ciencias de la Salud de Arizona en un comunicado.

Veinte pacientes recibieron una tercera dosis, lo que "potenció la respuesta inmunitaria de la mayoría"

 

Antiviral de Merck reduce riesgo de hospitalización y muerte por Covid-19 en un 50%

La empresa dijo que pronto pedirá a las autoridades sanitarias de Estados Unidos y de todo el mundo que autoricen su uso. Sería la primera medicina de este tipo para tratar el coronavirus


Fuente: INFOBAE

La empresa farmacéutica Merck anunció este viernes que su píldora experimental COVID-19 redujo a la mitad las hospitalizaciones y muertes en personas recientemente infectadas por el coronavirus.

Merck dijo que pronto pedirá a las autoridades sanitarias de Estados Unidos y de todo el mundo que autorizaran su uso. El fármaco sería la primera píldora disponible para tratar el COVID-19, un avance potencialmente importante en los esfuerzos por combatir la pandemia.

Los resultados del estudio fueron publicados por la empresa y no han sido revisados por pares. Un grupo independiente de asesores médicos que supervisó el ensayo recomendó detenerlo antes de tiempo porque los resultados provisionales eran muy sólidos.

Según Merck y su socio Ridgeback Biotherapeutics, los primeros resultados mostraron que los pacientes que recibieron el medicamento, llamado molnupiravir, en los cinco días posteriores a mostrar síntomas tenían una tasa de hospitalización casi un 50% menor que quienes recibieron el placebo. En el estudio participaron 775 adultos con síntomas leves o moderados de COVID-19 que estaban considerados de alto riesgo para desarrollar un cuadro grave por problemas de salud previos como obesidad, diabetes o enfermedades cardiacas.

Entre los que tomaron molnupiravir, el 7,3% fueron hospitalizados o fallecieron al cabo de 30 días, frente al 14,1% del grupo de control. En el primer grupo no se reportaron decesos tras ese periodo, frente a los ocho del segundo, explicó Merck. La empresa dijo que tiene previsto presentar los resultados en un congreso médico.

Los dos grupos que participaron en el estudio reportaron efectos secundarios, pero éstos fueron ligeramente más habituales entre quienes recibieron el placebo. La farmacéutica no explicó cuáles fueron estos problemas.

Estudios previos mostraron que el fármaco no ayudaba a quienes ya habían sido hospitalizados con casos graves de COVID-19.

“Los antivirales orales no solo tienen el potencial de reducir la duración de síntomas ante un caso de COVID-19, sino que también limitan la transmisión del virus a otras personas en el hogar”, afirmó recientemente Timothy Sheahan, uno de los investigadores del proyecto.

El medicamente podría compararse con el mundialmente conocido Tamiflu, que se utiliza para casos de gripe, o con los tratamientos que con éxito se utilizan en casos de VIH y Hepatitis C. Hasta el momento, la FDA aprobó un solo tratamiento antiviral para el COVID 19, el remdesivir, pero este se administra de forma intravenosa, en hospitales, en casos que ya son graves. La píldora sería algo mucho más sencillo, disponible para todo tipo de pacientes.

El laboratorio confirmó que tienen en marcha la producción masiva del medicamento. Una vez que reciba la aprobación de emergencia por parte de las autoridades sanitarias federales, la distribución en las farmacias de todo el país pudiera ser inmediata. Los ejecutivos de Merck confirmaron que la compañía tiene la habilidad de producir hasta 10 millones de tratamientos en lo que queda de 2021.

Por otro lado, las acciones de Merck subieron 7,95% en las operaciones previas a la comercialización inmediatamente después de la publicación de los datos sobre el antiviral para indicar un precio a la hora de la campana de apertura de 81,08 dólares cada una, aunque luego de ese pico mostraba fluctuaciones.

 

Panorama de las vacunas anticovid en el mundo

Una veintena de vacunas contra el covid-19 han sido aprobadas en todo el mundo desde que en 2020 los primeros resultados clínicos dieron algo de esperanza. Hay vacunas de alcance mundial, otras nacionales y, finalmente, alianzas entre países por motivos geoestratégicos. Este es el panorama actual: Dos vacunas a base de la tecnología ARN mensajero dominan a nivel mundial: el fármaco de la alianza Pfizer (Estados Unidos) y BioNTech (Alemania), comercializado bajo el nombre de Comirnaty, y el de la empresa estadounidense Moderna, conocido como Spikevax.


Fuente: AFP


- Las principales vacunas -

La vacuna de Pfizer/BioNTech está autorizada en 100 países, la de Moderna en más de 70, entre ellos la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, según un recuento de la Universidad canadiense McGill.

Un estudio chino publicado en internet el 26 de septiembre, pero que aún no ha sido evaluado por otros científicos, afirma que la eficacia de esas dos vacunas de ARN mensajero sería superior a la de muchos otros medicamentos, incluso contra la variante delta, predominante actualmente a nivel mundial.

Para llegar a esa conclusión, los investigadores chinos recopilaron todos los datos de eficacia disponibles hasta la fecha.
Dos vacunas desarrolladas con la tecnología de "vector viral", suscitaron en un principio muchas esperanzas: la del laboratorio anglosueco AstraZeneca, producida en colaboración con la Universidad de Oxford, y el fármaco de Janssen-Cilag, filial del laboratorio estadounidense Johnson & Johnson.

- Las de éxito discreto -

Sin embargo, la vacuna de AstraZeneca (comercializada bajo el nombre Vaxzevria) generó mucha desconfianza por el riesgo de provocar trombos sanguíneos, aunque sea en una probabilidad estadísticamente débil.

El medicamento fue aprobado en la UE pero no en Estados Unidos. Actualmente es el principal suministro del programa internacional Covax, destinado a los países pobres.

La cuarta vacuna aprobada en la UE es la de Janssen, que inicialmente tenía la gran ventaja de que se administra con una sola dosis, a diferencia de los otros inmunizantes. Pero la variante delta trastocó los planes del laboratorio, ya que esa cepa, la más extendida hoy en día, necesita al menos dos dosis de vacuna para ser vencida.
Varias vacunas son inyectadas esencialmente en su país de origen, y en otros próximos, por intereses geopolíticos.

- Las vacunas nacionales con distribución limitada -

Es el caso de la vacuna rusa Sputnik V, aprobada en unos 70 países, pero que no ha sido reconocida ni por la UE ni por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Hasta el momento, Rusia ha desarrollado cuatro vacunas: Sputnik V, EpiVacCorona, CoviVac y Sputnik Light (dosis única).

China desarrolló vacunas a través de los laboratorios Sinopharm (con dos fármacos), Sinovac (CoronaVac), CanSino o Anhui Zhifei Longcom (vacuna RBD-Dimer). Presentes en unos 50 países, las de Sinopharm y Sinovac están reconocidas por la OMS.

India, por su parte, dio a finales de agosto luz verde al producto de uno de sus laboratorios, Zydus Cadila, que se convirtió en la primera vacuna de tecnología ADN utilizada con seres humanos. Previamente el gigante asiático había aprobado una vacuna local, Covaxin, del laboratorio Bharat Biotech (además de la versión local de AstraZeneca, denominada Covishield).

Cuba desarrolló tres vacunas: Abdala, Soberana Plus y Soberana 2, que ha suscitado interés de países como Venezuela o Vietnam.

Otros gobiernos como el de Irán (Barekat), Kazajistán (QazVac) o Taiwán (Medigen), han homologado su propia vacuna, aunque sin haberla inyectado a gran escala.
Además del Sputnik V ruso y de la vacuna china CoronaVac, otros dos candidatos están siendo examinados por parte la Agencia Europea del Medicamento (EMA), lo que abre la vía a una próxima demanda de autorización en la UE.

- Los candidatos-

Por un lado está la vacuna estadounidense Novavax, denominada "subunitaria", a base de proteínas que provocan una respuesta inmunitaria, sin virus.

Y luego está el alemán CureVac, que obtuvo resultados decepcionantes a finales de junio, a pesar de usar la tecnología del ARN mensajero.

En total, incluidas las vacunas ya autorizadas, 121 vacunas contra el covid-19 han sido ensayadas en seres humanos, según el último informe de la OMS, del 24 de septiembre. Además otros 194 fármacos están en desarrollo preclínico.

En España, la farmacéutica Hipra está probando su propia versión de medicamento anticovid en humanos.
Este martes se supo del último fármaco que se quedó por el camino, la vacuna de ARN mensajero del laboratorio francés Sanofi, a pesar de resultados intermedios positivos.

- Los fracasos -

A finales de enero, el laboratorio MSD (conocido como Merck en el mercado estadounidense) anunció el fin de dos proyectos.

En diciembre de 2020 Australia anunció que abandonaba la creación de una vacuna contra el covid.

 

Qué son los anticuerpos y qué tienen que ver con el COVID grave

Desde que comenzó la pandemia del COVID-19, los científicos han estado tratando de entender qué hace que unos y otros reaccionen de manera tan diferente a la enfermedad.


Fuente: BBC

¿Por qué algunas personas se enferman mucho más que otras? ¿Y por qué afecta a diferentes órganos del cuerpo, potencialmente durante períodos prolongados, cuando es covid-19 prolongado?

Ahora existe una creciente evidencia de que algunos de estos procesos podrían estar relacionados con la producción de unos anticuerpos “rebeldes” conocidos como autoanticuerpos.

Los anticuerpos normalmente luchan contra las infecciones, pero los autoanticuerpos se dirigen por error a las células, tejidos u órganos del propio cuerpo.

Pero ¿cuál es su rol en el covid y cómo podrían impulsar la gravedad de la enfermedad?

Cuando el cuerpo se ataca a sí mismo

Incluso las personas sanas producen autoanticuerpos, pero generalmente no en cantidades lo suficientemente grandes como para causar un daño significativo al sistema inmunológico.

Sin embargo, en pacientes con covid-19 se ha descubierto que no solo dañan el sistema inmunológico, sino tambiénel tejido sano del cerebro, los vasos sanguíneos, las plaquetas, el hígado y el tracto gastrointestinal, según investigadores de la Universidad de Yale, en Connecticut (Estados Unidos).

En las infecciones por covid-19, los autoanticuerpos pueden apuntar a “docenas de vías inmunes”, le dijo a la BBC Aaron Ring, profesor adjunto de inmunobiología en la Facultad de Medicina de Yale.

En un estudio reciente publicado en la revista Nature, su equipo examinó la sangre de 194 pacientes que contrajeron el virus con diversos grados de gravedad, y encontró “aumentos marcados” en la actividad de los autoanticuerpos, en comparación con los individuos no infectados.

Cuantos más autoanticuerpos se detecten, más grave será la enfermedad experimentada por los pacientes.

“Es un arma de doble filo. Los anticuerpos son cruciales para defendernos de las infecciones, pero algunos pacientes con covid-19 también desarrollan anticuerpos que dañan sus propias células y tejidos”, dijo el científico.

Bloqueo de la respuesta inmune ante la covid-19

El estudio del doctor Ring se basó en trabajos anteriores dirigidos por el doctor Jean-Laurent Casanova en la Universidad Rockefeller de Nueva York (Estados Unidos).

El laboratorio de Casanova lleva más de 20 años estudiando variaciones genéticas que afectan la capacidad de una persona para combatir infecciones.

Su investigación destaca el papel de los autoanticuerpos que atacan algunas de las proteínas encargadas de combatir las infecciones virales y bloquear la replicación del virus (los llamados interferones tipo 1).

En octubre de 2020, el equipo del doctor Casanova informó en la revista Science que había encontrado esos autoanticuerpos en aproximadamente el 10% de casi 1.000 pacientes con covid-19 grave.

Un detalle crucial: cerca del 95% de ellos eran hombres, lo cual podría explicar por qué son ellos los que desarrollan mayoritariamente la covid-19 grave.

El mes pasado informaron en la revista Science Immunology los hallazgos de un estudio más amplio, con análisis de 3.600 pacientes ingresados en el hospital con covid-19 grave.

Encontraron autoanticuerpos contra los interferones tipo 1 en la sangre del 18% de las personas que habían muerto a causa de la enfermedad.

Más del 20% de los pacientes mayores de 80 años con covid grave tenían esos autoanticuerpos, en comparación con el 9,6% entre los menores de 40 años.

El doctor Casanova dijo que los hallazgos proporcionaron “pruebas convincentes” de que la “interrupción” causada por los anticuerpos rebeldes “es a menudo la causa del covid-19 potencialmente mortal”.

Autoanticuerpos, enfermedad autoinmune y covid prolongado

Otros estudios están encontrando vínculos entre los autoanticuerpos y las condiciones médicas relacionadas con el covid-19 que continúan incluso después de que el virus ha sido eliminado del organismo.

En un estudio publicado este mes en Nature Communications, investigadores de la Universidad de Stanford, en California (Estados Unidos), encontraron que al menos una de cada cinco personas ingresadas en el hospital con covid-19 desarrolló autoanticuerpos en la primera semana de ingreso.

En el caso de unos 50 pacientes, dispusieron de muestras de sangre extraídas en diferentes días, incluido el día en que ingresaron por primera vez.

“En una semana después de registrarse en el hospital, aproximadamente el 20% de estos pacientes había desarrollado nuevos anticuerpos contra sus propios tejidos que no estaban allí el día en que fueron admitidos”, dijo el investigador principal PJ Utz, profesor de inmunología y reumatología en Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford.

El profesor Utz dijo que esto también podría explicar por qué algunos síntomas persisten meses incluso después de que la enfermedad haya desaparecido, en la condición conocida como covid de larga duración.

“Si te enfermas lo suficiente por la covid-19 como para terminar en el hospital, es posible que no estés fuera de peligro incluso después de recuperarte”.

En Reino Unido, investigadores del Imperial College de Londres encontraron autoanticuerpos en pacientes con covid-19 de larga duración, que estaban ausentes en personas que se recuperaron rápidamente del virus o que no dieron positivo.

El profesor Danny Altmann, que dirige el grupo de investigación, le dijo a la BBC que el equipo está trabajando para averiguar si se puede diagnosticar covid de larga duración identificando autoanticuerpos creadosrecientemente.

La investigación aún se encuentra en una etapa inicial, pero podría dar como resultado una prueba lo suficientemente simple como para ser utilizada en la consulta médica.

“Esperamos no solo avanzar hacia un diagnóstico, sino también en conocimientos terapéuticos: que esto ilumine mecanismos y tratamientos específicos”, dijo Altmann.

Para los expertos, estos hallazgos también justifican la vacunación.

En una infección viral mal controlada, el virus permanece durante mucho tiempo, mientras que una respuesta inmune que se intensifica continúa rompiendo las partículas virales en pedazos, lo cual confunde al sistema inmunológico, dijo el profesor Utz.

Sin embargo, las vacunas contienen solo una proteína de pico o instrucciones genéticas para producirla, por lo que el sistema inmunológico no está expuesto a la misma actividad frenética que podría conducir a la producción de autoanticuerpos.

Pero aunque los avances en este campo son emocionantes, los científicos advierten que la respuesta inmune al covid es compleja y los autoanticuerpos no lo son todo.

Otro mecanismo que se está investigando es la respuesta inmune hiperactiva que ocurre en algunos casos.

La producción de proteínas llamadas citocinas (también denominadas citoquinas) puede alcanzar niveles peligrosos y causar daño a las propias células del cuerpo, las llamadas tormentas de citocinas.

Todavía no comprendemos exactamente qué sucede en nuestras células cuando el virus ingresa a nuestros cuerpos; es el resultado de esa batalla lo que determina la gravedad y, en última instancia, la mortalidad de la enfermedad.