Cate Blanchett, un 2022 vertiginoso para la reina de Hollywood

Madrid, España. El rodaje con Pedro Almodóvar de su primera película en inglés, "Manual para mujeres de la limpieza", confirmado el pasado viernes, no es el único de la boyante agenda de Cate Blanchett para este 2022 en el que estrenará lo nuevo de Guillermo del Toro y trabajará con Luca Guadagnino o Alfonso Cuarón.

La película de Almodóvar, cuyo rodaje se pospuso debido a la pandemia, se basa en la colección de relatos de Lucía Berlín publicados con ese título y Blanchett será una de las productoras, además de la protagonista, según confirmó Variety.

Pero antes, el próximo 21 de enero, llegará a los cines “El callejón de las almas perdidas” del mexicano Del Toro, segunda adaptación cinematográfica de la novela “Nightmare alley” de William Lindsay Gresham, después de la versión de 1947.

Se trata de un filme de suspense que también cuenta con Bradley Cooper, Toni Collette o William Dafoe en el reparto. La actriz australiana, ganadora de dos Oscar, se pone en la piel de la psiquiatra Lilith Ritter que se alía con el corrupto Stan Carlise (Cooper) para estafar a millonarios.

También tiene por estrenar “TAR”, un ‘biopic’ dirigido por Todd Field sobre Lydia Tar, la primera mujer directora de una gran orquesta en Alemania y “Borderlands”, basada en el videojuego de ciencia ficción del mismo nombre que dirigirá Eli Roth, además de ser una de las voces del “Pinocho” animado de Del Toro que ha retrasado su estreno hasta finales de 2022.

Con otro mexicano, Alfonso Cuarón, tiene previsto rodar una serie de suspense para Apple, “Disclaimer”, basada en la novela homónima de Renée Knight sobre una periodista de investigación que descubre una novela con una trama muy oscura en la que ella misma es uno de los personajes.

Y con el italiano Luca Guadagnino el proyecto en cartera es una nueva versión de la serie “Retorno a Brideshead” que producirá la BBC y distribuirá HBO. Su papel será el de Lady Marchmain, interpretado por Claire Bloom en la famosa serie de 1981 protagonizada por Jeremy Irons y por Emma Thomson en la menos celebrada película de 2008.

Además, la protagonista de “Carol” (2015) o “El aviador” (2004) es uno de los nombres con los que Coppola cuenta para su ansiada “Megalópolis”, un ambicioso proyecto de ciencia ficción que lleva años tratando de sacar adelante.

La trayectoria de Cate Blanchett es una continua colección de apuestas arriesgadas y aciertos desde que llamó la atención del mundo con su papel de reina Isabel I Inglaterra en “Elizabeth” (1998) por el que obtuvo un BAFTA, un Globo de Oro y su primera nominación al Oscar.

Es una de las pocas actrices que ha ganado los cuatro premios más importantes del cine: dos Óscar, tres Globos de Oro, tres BAFTA y tres Premios del Sindicato de Actores. A ellos unirá el César honorífico de la Academia de Cine francesa que recibirá el próximo 25 de enero.

Ha sido reina elfa en la trilogía de “El señor de los anillos” de Peter Jackson y en “El Hobbit”, Katherine Hepburn en “El aviador” (2004) de Scorsese (primer Oscar) y hasta Bob Dylan en el “I’m not there” de Todd Haynes, con quien también rodó “Carol” (2015)

Puede presumir de haber trabajado con muchos de los directores más importantes de los últimos años: con Woody Allen en “Blue Jasmine” (2013) -su segundo Óscar-, con Alejandro González Iñárritu en “Babel” (2006), con David Fincher en “El curioso caso de Benjamin Button” (2008), Ridley Scott en “Robin Hood” (2010), Jim Jarmusch en “Coffee and cigarrettes” (2003), Wes Anderson en “Life Aquatic” (2004) o Richard Linklater en “Dónde estás Bernadette” (2019). Y suma y sigue.

Los Globos de Oro se asoman al abismo entre el boicot y la intrascendencia

Los Ángeles (EE.UU.). Sin champán en cada esquina, sin estrellas ni alfombra roja, sin prensa acreditada y sin una gala en televisión. Los Globos de Oro afrontan este domingo su edición más controvertida bajo la sombra del boicot de Hollywood por sus numerosos escándalos y con el riesgo de convertirse en unos premios intrascendentes.

La Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA), la polémica organización detrás de los Globos de Oro, celebrará la 79 edición de estos galardones el domingo a partir de las 18 horas (2.00 GMT del lunes) desde el hotel Beverly Hilton de Los Ángeles (EE.UU.).

Pero esta no será una gala más de los Globos de Oro.

La HFPA explicó el martes que “no habrá público” e indicó que el selecto grupo de miembros de la asociación e invitados de sus programas sociales que sí estarán deberán mostrar un certificado de vacunación completa con dosis de refuerzo y una prueba PCR tomada en las 48 horas antes del acto.

“No habrá alfombra roja. No se aceptarán solicitudes de acreditaciones de prensa para este evento”, añadió la HFPA sobre este evento privado que casi parece una fiesta a escondidas.

Ya se sabía que NBC no iba a retransmitir estos Globos de Oro por primera vez desde 1996, pero esta semana se desveló que tampoco habrá emisión en directo por internet: los ganadores se darán a conocer por las redes sociales y en un comunicado posterior al evento.

Todas estas medidas chocan con el ADN de los Globos de Oro, que, tradicionalmente, eran una de las fiestas más glamurosas, esperadas y excitantes de Hollywood.

Cada año, el mundo del cine se unía a comienzos de enero para descorchar la temporada de premios del cine con un espectacular evento repleto de figuras de la gran pantalla y con una alfombra roja en la que las copas de champán no paraban de ir y volver.

A diferencia de los ceremoniosos y formales Óscar, los Globos de Oro apostaban por un tono mucho más desenfadado, juguetón y divertido -eso resultaba muy jugoso para presentadores como Ricky Gervais, Amy Poehler y Tina Fey- y tenían el aliciente de incluir entre sus premios a lo más prestigioso de la televisión.

Sin embargo, estos galardones, que en ocasiones llegaron a competir en impacto y eco con los Óscar, se asoman ahora al abismo.

UNA CRISIS POCO SORPRENDENTE

No se puede decir que el descenso a los infiernos de los Globos de Oro fuera una sorpresa en Hollywood.

Las acusaciones de corrupción y comportamientos muy discutibles de los miembros de la HFPA se habían conocido durante años e incluso fueron motivo de chiste en las propias galas.

Entre otras prácticas de dudosa ética, los votantes de los Globos de Oro se aprovechaban de fabulosos viajes y regalos de lujo a cargo de los estudios, cadenas televisivas y plataformas de “streaming”.

En este sentido, mucha gente conectó las polémicas nominaciones para la comedia “Emily in Paris” del año pasado con una visita que miembros de la HFPA hicieron a París por cortesía de la serie y que incluía estancias en un hotel de 1.400 dólares la noche.

El diario Los Angeles Times fue el que reveló los entresijos de este viaje y el que dio a conocer otro escándalo: que entre los 87 miembros de la HFPA, muchos de ellos jubilados, no había ninguna persona negra.

Estas y otras noticias similares crearon una espiral insostenible y los estudios de Hollywood y el mundo de la televisión dijeron basta.

En cualquier caso, no hay que olvidar que el mal funcionamiento de los Globos de Oro también fue útil durante mucho tiempo para quienes buscaban nominaciones: resulta más fácil convencer a 87 personas de que voten por tal o cual película en los Globos de Oro que hacer lo mismo con los alrededor de 10.000 miembros de la Academia de Hollywood para los Óscar.

Al margen de ello, la HFPA entonó el “mea culpa”, invitó a nuevos miembros para aumentar la diversidad y estableció nuevas normas de conducta respecto a viajes o regalos.

Pero la industria del cine y la televisión, con estrellas como Scarlett Johansson y Tom Cruise a la cabeza, no ha cambiado su postura de boicot ante una reforma que fue anunciada en pleno batiburrillo de demandas, dimisiones y cruces de acusaciones entre los integrantes de la HFPA.

PERO, ¿QUIÉN ESTÁ NOMINADO?

El excepcional ruido en torno a la HFPA ha dejado en un plano secundario las nominaciones de este año, que se desvelaron en diciembre a pesar de que desde el cine y la televisión no se hicieron las habituales campañas para conseguir candidaturas.

“Belfast” y “The Power of the Dog”, con siete nominaciones cada una, parten como favoritas en los apartados de cine, mientras que “Succession”, con cinco candidaturas, es la principal aspirante en las categorías televisivas.

Además habrá muchas opciones hispanas de premio.

En cine figuran “Madres paralelas” de Pedro Almodóvar (mejor película internacional), Javier Bardem (mejor actor dramático por “Being the Ricardos”), Rachel Zegler (mejor actriz de comedia o musical por “West Side Story”), Anthony Ramos (mejor actor de comedia o musical por “In the Heights”) y Ariana DeBose (mejor actriz de reparto de comedia o musical por “West Side Story”).

También aparecen Alberto Iglesias (banda sonora de “Madres paralelas”), Germaine Franco (banda sonora de “Encanto”) y “Dos oruguitas” (canción de “Encanto” escrito por Lin-Manuel Miranda).

Inspirada en Colombia, “Encanto” optará al premio a mejor película de animación, “King Richard” (dirigida por el latino Reinaldo Marcus Green) es candidata a mejor cinta dramática, y “Tick, Tick… Boom! (dirigida por Lin-Manuel Miranda) está nominada como mejor título de comedia o musical.

En la pequeña pantalla aparecen Óscar Isaac (mejor actor de serie limitada por “Scenes from a Marriage”) y MJ Rodriguez (mejor actriz de serie dramática por “Pose”).

Muere a los 94 años Sidney Poitier, primera estrella afroestadounidense de Hollywood

Los Angeles, Estados Unidos. Sidney Poitier, la primera gran estrella afroestadounidense de Hollywood, ha fallecido a los 94 años de edad, según informó el viernes el viceprimer ministro de Bahamas.

Poitier, que tenía doble nacionalidad -estadounidense y bahameña-, era “un ícono, un héroe, un mentor, un luchador, un tesoro nacional”, dijo Chester Cooper en su página oficial de la red Facebook.

El célebre actor se convirtió en la primera estrella negra nominada a un premio de la Academia con “The Defiant Ones” (Fugitivos) de 1958 y, seis años después, fue el primero en ganar el Oscar al mejor actor por su actuación en “Lilies of the Field” (Los lirios del valle) de 1963.

Poitier alcanzó la popularidad generalizada con una serie de papeles innovadores en un momento de gran tensión racial en Estados Unidos en las décadas de 1950 y 1960.

Equilibró el éxito con el sentido del deber de elegir proyectos que abordaran el fanatismo y los estereotipos, incluidos sus clásicos de 1967 “Adivina quién viene a cenar”, “En el calor de la noche” y “Al maestro con cariño”.

“Estaba en conflicto con una gran tristeza y un sentido de celebración cuando me enteré del fallecimiento de Sir Sidney Poitier”, dijo Cooper el viernes.

“Tristeza de que ya no estaría aquí para decirle lo mucho que significa para nosotros, sino celebración de que hizo tanto para mostrarle al mundo que los que vienen de los comienzos más humildes pueden cambiar el planeta”, destacó.

“Lo extrañaremos profundamente, pero el suyo es un legado que nunca se olvidará”, acotó el funcionario.

Poitier fue galardonado con un Oscar honorífico en 2002 por sus “actuaciones extraordinarias” en la pantalla grande y su “dignidad, estilo e inteligencia” fuera de ella.

Los fantasmas de la familia Gainsbourg vuelven a la gran pantalla en Francia

París, Francia. El fantasma de Serge Gainsbourg (1928-1991), icono de la música en Francia, vuelve a la gran pantalla en un documental rodado por su hija Charlotte con la complicidad de su madre y durante años musa del artista, Jane Birkin.

Una forma de entretener la espera de los numerosos fans de Gainsbourg, que en pocos meses deberían poder visitar el palacete del cantante en París.

Más de tres décadas después de su muerte, Gainsbourg sigue fascinando al público y a los artistas franceses, incluidas las nuevas generaciones, desde actores a raperos, que no dudan en versionar sus canciones o su estilo.

Empezó en los albores de los años 1960 como cantante falsamente modoso, con canciones como “Le Poinçonneur des Lilas”, bien peinado y con corbata. Pronto se dejó crecer el pelo y se unió a los alborotadores de la década, que culminó en los hechos de Mayo de 68.

Brigitte Bardot (con la que tuvo un corto y atormentado romance) le inspiró “Je t’aime… moi non plus”. Los turbulentos años 1970 le llevaron a hacer una versión reggae de “La Marsellesa”. A pesar de sus problemas con el alcohol y las drogas, tuvo tiempo y fuerzas para escribir decenas de canciones, libros y protagonizar películas a órdenes de directores como Robert Benayoun.

Gainsbourg fue también el patriarca caprichoso y desconcertante de una auténtica tribu artística.

Jane Birkin, compañera durante más de diez años, se vio obligada a huir de los problemas de su pareja a principios de los años 1980. Rehízo su carrera como actriz tanto en Francia como en el Reino Unido, y con los años acabó haciendo versiones de las canciones de Serge.

Los mismos pasos siguió Charlotte, actriz y cantante, que tenía 19 años cuando su padre murió.

En la presentación del documental en el último Festival de Cannes, la intérprete reconoció que durante años no se atrevió a enfrentarse a ese fantasma personal y artístico.

“Jane par Charlotte”, que llega a los cines franceses el miércoles, es su manera de afrontarlo.
“Al principio no sabía lo que estaba haciendo” explicó a la AFP Charlotte Gainsbourg en Cannes.

VIDAS EN TORNO A LOS MUERTOS

La génesis del documental fue laboriosa, Charlotte filmó durante años a su madre. “Lo hacía de manera egoísta. Buscaba una excusa para acercarme a ella (…) y distinguir al personaje público de la madre que quiero”, explicó.

“Al principio, Charlotte llegó con un cuaderno enorme, me quedé anonada. Pensaba que iba a ser juzgada por todos mis errores” indicó a su lado con una sonrisa Jane Birkin, que reconocía que al final del proceso descubrió con esa película “el lugar que ocupaba” en la vida de su hija.

La familia Gainsbourg no solo vivió a la sombra de Serge, sino de otros fantasmas, como Kate Barry, hermanastra de Charlotte, fotógrafa fallecida en circunstancias trágicas a los 46 años.

“Nuestras vidas están articuladas en torno a los muertos”, reconoció Charlotte.

El documental muestra el interior de ese mítico palacete, situado en el refinado séptimo distrito de París, en el que Serge Gainsbourg compuso y escribió canciones y poemas que marcaron la vida artística del país durante décadas.

Hay un cartel de Brigitte Bardot, una bañera bajo una enorme araña de cristal, las latas aún dentro de la nevera…

Jane Birkin no había vuelto a esa casa desde la muerte de su expareja. Tras retrasos a causa de la pandemia del covid-19, Charlotte espera poder abrirla al público en unos pocos meses, reformada con un piano bar.