James Bond busca quién le encarne tras la marcha de Daniel Craig

París, Francia. La retirada anunciada de Daniel Craig como James Bond abre la puerta a los rumores sobre el sucesor del más famoso espía británico al servicio de su Majestad, una delicada renovación que debe poner al día al personaje respetando sus señas de identidad.

El actor rubio de 53 años lució por primera vez el traje de James Bond en 2006 en “Casino Royale”, y declaró que “Sin tiempo para morir” (2021) sería su última participación en la saga.

“Quantum of Solace”, “Skyfall”, “Spectre”… En total, Craig interpretó al espía con permiso para matar en cinco películas, marcando una nueva época pero sin alterar las bases que el escritor Ian Fleming dejó fijadas hace 70 años.

Daniel Craig “puso de relieve el lado humano del personaje”, creando un James Bond “creíble, que duda, que tiene miedo. Mata pero se ve que tiene sentimientos, sangra”, resume a la AFP Laurent Perriot, especialista de la saga.

Tras la vuelta a los orígenes que supuso “Casino Royale”, Craig actualizó al personaje en sus últimas películas. Por lo que los productores no tienen mucho margen de error en cuanto a su sucesor.

Un año después de la muerte de Sean Connery, el primer James Bond de la historia, el escocés sigue siendo la referencia absoluta del personaje y la vara con la que se juzga a los que vienen detrás: Connery dio forma con su encanto y carisma a un héroe viril hasta la caricatura.

En la estela de Pierce Brosnan y Roger Moore, encarnar a Bond sigue siendo uno de los roles más prestigiosos del cine.

“Para que todo cambie, nada debe cambiar realmente. James Bond no ha cambiado tanto” después de seis actores diferentes, “es el mundo el que cambia”, afirma Pierrot.

TOM HARDY, LUKE EVANS

Las preguntas sobre el nuevo Bond se multiplican: ¿actor conocido como Roger Moore en su momento o talento emergente? ¿Británico como todos los anteriores (a excepción de George Lazenby, que solo hizo un filme) o estrella estadounidense?

Los seguidores barajan varios nombres, como el del británico Tom Hardy, que ya demostró sus dotes al servicio de Christopher Nolan siendo el malo en “Batman: El caballero de la noche asciende”, y en “Mad Max: Fury Road”.

Sin embargo, su edad, 44 años, juega en su contra: el próximo Bond será probablemente escogido con la vista puesta en el horizonte 2030, incluso 2035.

Otros nombres copan los rumores en Reino Unido.

El inglés de origen zimbabuense, Rege-Jean Page, famoso por “Los Bridgerton”, James Norton, conocido actor de la pequeña pantalla, o Luke Evans, intérprete en numerosas películas de acción como “Furia de titanes” o “Fast and Furious”.

Pero, bajo el foco del problema sobre la paridad y la diversidad en las películas, la selección del próximo James Bond, parangón del hombre blanco, ¿podría convertirse en una señal de los tiempos que cambian?

El actor debe ser “joven, fuerte y seductor, las tres claves fundamentales. En su momento, este tipo era un hombre blanco pero nada impide imaginar un Bond negro, asiático…”, explica el periodista francés Guillaume Evin, autor de varios libros sobre el personaje.

Por lo pronto, “Sin tiempo para morir” propone ya un importante cambio: con James Bond disfrutando de su jubilación, el código secreto “007” recae sobre la actriz británica de origen jamaicano Lashana Lynch, de 33 años, lo que provocó una campaña de insultos contra la actriz en las redes sociales.

Presentarán documental sobre historia del ritmo afroparaguayo “Kambapu”

Este miércoles 22 de mayo a las 20:00, en el Auditorio Ruy Díaz de Guzmán de la Manzana de la Rivera, se presentará “Biografía e historia del Kambapu”, trabajo de investigación de la periodista, Lucy Morínigo, sobre la fusión de la música paraguaya con los ritmos afro de Kamba kua, creación musical del arpista Francisco Giménez. El acceso será libre y gratuito.

A 10 años de su creación, el Kambapu se caracteriza por la innovación y colaboración en su sonido, con el que trascendió las fronteras y se posicionó en el panorama musical global.

En el material podrán apreciarse entrevistas a sus protagonistas y figuras destacadas como David Portillo (músico), Jorge Rubiani (arquitecto y escritor), Juan Carlos Decoud (periodista y crítico de arte), Mario Casartelli (periodista, músico y escritor), integrantes de la familia Medina, Francisco Giménez su creador, entre otros.

El Kambapu es el resultado de una búsqueda combinando la galopa y la polca paraguaya, con ritmos y acentuaciones afro paraguayo de Kamba kua.

Se trata de un nuevo ritmo paraguayo donde el movimiento del contrabajo está inspirado en los golpes de percusión de la galopa en las banditas populares, y la guitarra de acompañamiento fusionan dos movimientos, la polca paraguaya amalgamada con las acentuaciones rítmicas de Kamba kua con un apoyo de instrumentos de percusión.

Esta combinación genera un nuevo ritmo que ya no es ni polca, ni galopa, ni música afro, es un ritmo que suena a Paraguay pero con una reminiscencia de la presencia afro en nuestra historia.

Está inspirado y pensado para la danza, inspirada en la polca y la galopa y en las acentuaciones rítmicas del folklore afro paraguayo de Kamba kua.

Leé también: “Baby” trae a Cannes la realidad LGTB de las calles de Sao Paulo


“Baby” trae a Cannes la realidad LGTB de las calles de Sao Paulo

Cannes, Francia. El director brasileño Marcelo Caetano esboza en “Baby”, presentada este martes en Cannes, la vida de la comunidad LGTB en la bulliciosa Sao Paulo, a través de la historia entre un hombre joven y otro más maduro.

AFP / Esther Sánchez

Ronaldo, que ronda los 40, ha encontrado en la prostitución su medio de supervivencia en la tentacular urbe, de más de 12 millones de habitantes. Conoce a “Baby”, un chico de 18 años que acaba de salir de un centro de detención, y enseguida surge una fuerte atracción entre ellos.

“Baby”, que ha perdido el contacto con sus padres, ve en este hombre una protección y un guía para iniciarse en el mundo de la prostitución. Juntos recorren las calles de Sao Paulo y se sumergen en su bullicio pero también en sus zonas más turbias.

Entre ellos se teje una relación compleja, que oscila entre el amor, el trabajo y la protección.

“Todas las formas de explicarla [la relación] en una palabra sería reducirla. Se puede llamar una relación amorosa o una relación de trabajo, son todas esas cosas. La complejidad de esta relación y de estos personajes viene de eso, dice a la AFP Caetano.

“La gente vive en un momento con una sed muy grande de categorización, de colocar todo en cajas, de definir bastante las cosas. Mi idea era hacer un filme que es más para confundir que para esclarecer”, añade.

Para encontrar a sus protagonistas, el cineasta hizo un casting abierto, con anuncios en internet, en lo que considera “un acto político”, que le permite convocar a todos los intérpretes posibles para que tengan la oportunidad de mostrar su talento y trabajar con personas que están fuera del circuito de actores más conocidos.

“POLARIZACIÓN”

Es el caso de Joao Pedro Mariano, que con el papel de “Baby” da sus primeros pasos en el mundo del cine.

Para preparar el personaje, el actor de 21 años estuvo varias veces en un centro de detención de menores para comprender mejor el sentimiento de esos jóvenes encerrados y también se impregnó de la vida en Sao Paulo.

“Viví en el centro de Sao Paulo, donde conocí a esas personas, intercambié mucho, caminé mucho” por la ciudad, explica Mariano, cuyo personaje se hace amigo de unos jóvenes LGTB que viven en la calle haciendo espectáculos.

“Tuve ese honor de tener un trabajo basado mucho en la investigación para entender al personaje y entender esos sufrimientos”, agrega.

Caetano empezó a pensar en “Baby” hace seis años y creó al protagonista a partir de muchas entrevistas con jóvenes LGTB sin techo.

Pero la película cambió mucho en esos seis años de escritura.

“Tuvimos un gobierno de Bolsonaro, tuvimos una serie de cuestiones muy tensas en Brasil, una polarización muy fuerte y una violencia cada vez más grande contra los cuerpos LGTB, los negros, las mujeres”, recuerda el director, en unas circunstancias que le llevaron a ir modificando el guión.

El cineasta lleva 15 años filmando en Sao Paulo, una ciudad que atrae a miles de personas en busca de una vida mejor, y se interesa sobre todo en los que viven literalmente en la calle.

“Soy un enamorado de Sao Paulo, uno de los raros”, bromea.

“Me gusta imaginar el mapa de la ciudad como el mapa de un cuerpo. Tiene ojos, tiene un corazón pero también tiene cicatrices, dice el director, cuyo anterior filme “Corpo elétrico” ya estaba ambientado ahí.

Para él, esta gigantesca ciudad tiene una generosidad dentro de todo ese anonimato, de tanta confusión [...]. Siempre va a encontrar alguna cosa para usted, aunque no será lo que imaginaba, no será lo que esperaba, pero se verá sorprendido por algo que no sabía que quería, explica. “Para mí, narrativamente, es muy interesante”.

“Baby” forma parte de la Semana de la Crítica, una sección paralela del Festival de Cannes. Es candidata al premio Queer Palm, centrado en los filmes de temática LGBT.

Leé también: Demi Moore protagoniza un filme de horror feminista en su regreso a Cannes


Demi Moore protagoniza un filme de horror feminista en su regreso a Cannes

Cannes, Francia. Ausente de Cannes durante casi tres décadas, la actriz estadounidense Demi Moore vuelve por la puerta grande como protagonista de un filme de horror feminista, “The substance”, en competición por la Palma de Oro.

AFP

Moore, de 61 años, fue uno de los iconos del cine de los años 1990, con éxitos como “Ghost” o “Striptease”, antes de sufrir un cierto bajón en los años 2000.

Para “The Substance” se pone al servicio de la directora francesa Coralie Fargeat, que destacó en 2018 con su primer largometraje, “Revenge”.

“Es el inicio de un tercer acto en la carrera de Demi, es alentador”, explicó su pareja en la película, el estadounidense Dennis Quaid, en rueda de prensa este lunes.

La “sustancia” a la que alude el título permite a la persona que se la inyecta producir una versión más joven y hermosa de sí misma.

Para Elisabeth Sparkle, una estrella del fitness televisivo despedida a los 50 años (interpretada por Demi Moore, impresionante a medida que envejece artificialmente), la tentación es grande.

Así “nace” su avatar Sue (la estadounidense Margaret Qualley, igualmente convincente tanto angelical como demoníaca), mientras que enfrente tiene a un productor grosero, Dennis Quaid.

La única condición para no ponerse en peligro mutuo es que ambas deben compartir su tiempo de manera equitativa en el mundo exterior. Pero Sue siempre quiere más...

Tras la realización de su primer filme de horror sobre una violación (“Revenge”), Fargeat pone esta vez su mirada en el cuerpo femenino, “problemático desde joven, cuando no es perfecto o es demasiado grande, y luego cuando envejece”.

“Nuestro cuerpo nos define, genera desigualdades y violencia, también de nuestra propia parte. Estamos llevadas casi obligatoriamente a odiarlo de una manera u otra y podemos convertirnos en nuestro primer instrumento de tortura”, explica a la AFP la realizadora, de 48 años.

Ambas actrices “han sido increíbles, han tomado muchos riesgos” al participar en el proyecto, estima Fargeat.

“Era el desafío ideal. Siempre estoy buscando historias que me sacan de mi zona de confort, aseguró por su parte la propia Demi Moore.

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