Arce, primer paraguayo que logra un doblete

Francisco Arce es el tercero de once entrenadores que logra un título con Olimpia y Cerro Porteño, y el primer paraguayo en ostentar semejante logro. No cabe duda que ahora el currículum del ex defensor albirrojo se cotiza a altas cotas.

Antes del Chiqui, los que pudieron conquistar tal hazaña fueron el brasileño Marcos Pavlovsky en la década del ’70 y el uruguayo Sergio Markarián en los ’90.

Pavlovsky consiguió el cetro en los años 1970, 1972 y 1973, pero antes, en 1968 fue campeón con Olimpia, bajo la presidencia de Juan Brítez Caballero.

A su vez, el que en su momento dirigiera a la selección de Paraguay llegó a la cúspide con el Ciclón en las temporadas 1990 y 1992.

Antes de esos récords, Markarián alcanzaba la gloria con el franjeado en el ciclo 1983, cerrando una etapa majestuosa del decano que se mantenía en el reinado por sexto año consecutivo (1978-1983)

Estos fueron los entrenadores que dirigieron ambas divisas:

BENJAMÍN LATERZA

Olimpia: 1951

Cerro: 1948

MARIO FORTUNATO

Olimpia: 1967

Cerro: 1961, 1963 y 1966

MARCOS PAVLOVSKY

Olimpia: 1968 y 1969

Cerro: 1970, 1972 y 1973

EGIDIO LANDOLFI

Olimpia: 1977

Cerro:1967, 1969, 1974, 1976, 1979 y 1980

SALVADOR BREGLIA

Olimpia: 1983

Cerro: 1972, 1974, 1978 y 1979

RAMÓN RODRÍGUEZ

Olimpia: 1976

Cerro: 1983

LUIS CUBILLA

Olimpia: 1979, 1982, 1984, 1988, 1991, 1995, 1999, 2001, 2003, 2004, 2006 y 2010

Cerro: 2000

SERGIO MARKARIÁN

Olimpia: 1983, 1986 y 1987

Cerro: 1990 y 1992

CARLOS KIESE

Olimpia: 2004 y 2006

Cerro: 1996

GUSTAVO COSTAS

Olimpia: 2008

Cerro: 2005 y 2007

FRANCISCO ARCE

Olimpia: 2015

Cerro: 2012 y 2014

 

Deja de ser Chiqui y se convierte en un grande

No es poca cosa ser entrenador y salir campeón con los dos clubes más tradicionales de Paraguay. Y encima con un par de jugadores que tienen fuerte arraigo con el rival de toda la vida y que hoy hacen doblete. Chiqui hoy es el primer paraguayo en lograr tal hazaña.

Francisco Javier Arce Rolón rompió los moldes al aceptar el reto de dirigir a Olimpia. No le importó la lluvia de comentarios adversos, pues en su rol de profesional, el color para él no es lo que cuenta a la hora de trabajar.

En el 2013, también en el Clausura fue campeón con Cerro Porteño, hasta que conoció de un declive que a la postre lo obligó a abandonar la institución, en medio de insultos e improperios.

A la salida de Nery Pumpido de Olimpia, a Trovato “se le ocurre” nominar a Chiqui, quien toma el desafío a pesar de saber el paso que daba y el impacto mediático que ello provocaba.

Y tras él llegó una legión de cerristas que no le vieron tan pecaminosa a la idea de probar nuevos retos.

Ver así en el banco técnico a una partida de azulgranas como Arce, Cristaldo y Cohener hasta parecía un increíble sueño para todos. Pero encima de todo ello estaba el trabajo, y el debate lo dejaron a cargo de la prensa y los internautas.

Si bien dirigir a Olimpia no es igual a hacerlo en un club de modesto porte, Arce contó con el irrestricto apoyo de los hinchas, quienes le dieron una bienvenida de héroe.

Tal vez en el fragor de cada fin de semana se generaron incertidumbres que los hicieron renegar contra él, pero esa acogida facilitó tremendamente las cosas, cuando se aguardaba que el ambiente sea hostil por su pasado.

Además, como haya sido, hoy es el responsable de conseguir la 40 a esa vitrina atestas de tantas glorias que decoran 113 años de rica historia.

Otros entrenadores en lograr títulos con ambos clubes fueron Sergio Markarián y Marco Pavlovsky

 

Ingresan a la historia vestidos de smoking

El semestre anterior eran los ídolos de Cerro Porteño. Daban la vuelta alrededor del campo luciéndose para los flashes luego de prender una estrella más en barrio Obrero. Hoy dan vuelta la tortilla y son artífices de una conquista tan buscada y que hoy es una jubilosa realidad.

Diego Barreto, Iván Torres, Miguel Paniagua y nada menos que Francisco Arce salieron campeones en la vereda de enfrente y fueron los merecidos dueños de todos los honores.

Pero por esas cosas del fútbol, hoy visten sus mejores galas para celebrar un título más en el rival de todos los tiempos.

De forma impensada, aquellos ídolos plenamente identificados con la causa cerrista se dan el tupé de celebrar un éxito más del Olimpia, con ellos fungiendo de obreros para edificar la esperada cuarenta, la que le tomó cuatro años para concretarla.

Impacta más aún verlo a Barreto y al Chiqui saboreando los sones del cántico que reza “el que no salta es del Ciclón”, cuneando hasta hace poco, sus corazones palpitaban por la insignia más popular.

Verlos festejar con el que tiene esa Libertadores que ellos aún persiguen representan estocadas sangrantes para los cerristas, para quienes quedaron como traidores.

Lo que para la generalidad queda como un aditamento válido para el debate, el morbo y el estallido en las redes sociales, para los admiradores de la deportividad esto es parte del fútbol y nada más.

Más allá de las fronteras que imponen los colores, es un trabajo que redunda ganancias, y sea la institución que fuese a la que defiendan, la obligación es comprometerse con la causa.

Sólo los hinchas se estrenas frente a los televisores y en twitter, mientras los demás gozan del éxito colectivo y personal.

 

Olimpia, el único que te puede cantar las cuarenta

Tuvo que suceder una definición in extremis para que Olimpia finalmente ponga fin a tanto sufrimiento y se consagre campeón. Lo hizo ante su eterno rival con victoria de 2-1, para que de esa manera el sabor sea aún más especial. Eber Aquino expulsó a un jugador azulgrana y no cobró dos auténticos penales para el franjeado.

Como si pareciese un cuento de brujas, Olimpia jugó al extremo con el sentimiento de sus seguidores, pero le dio el corolario más fantástico a su trabajo semestral.

Tuvo varias chances de ser monarca anticipado, pero las desperdició de manera increíble, hasta que se dio la finalisima, donde sacó su mejor caudal de juego, su entereza y temple para quedarse con el ansiado campeonato.

Fredy Bareiro fue el mejor hombre de la cancha. Todo el tiempo lo barrieron, pero tuvo tiempo para abrir la cuenta en el complemento, tras buena acción de avanzada.

Después le llegaría el turno a Diego Lugano, quien en acción fortuita vence a Cristian Álvarez para ir de a poco confeccionando el tan buscado cetro. Pero habría suspenso en la definición…

Es que Guillermo Beltrán aprovecharía un gran desborde de Cecilio Domínguez para cederle el pase, y descontar para que una vez más, fiel a su estilo, Olimpia sufra para llegar a la meta.

Desde ahí pasaron catorce minutos eternos que al fin acabaron con el jolgorio pleno, luego de semanas de fastidio, de incertidumbres de puteadas contra el equipo que por fin supo tocar la gloria, no sin antes arriesgar en demasía la oportunidad de tomar el reinado.