La épica de remontar o la ventaja local en el Clásico charrúa

La épica de remontar el resultado adverso de la ida frente a la condición de favorito del equipo que marcó la cancha en casa ajena (1-2) y que ahora defiende su ventaja en el Campeón del Siglo, marcará hoy la vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana entre el Peñarol y el Nacional (20:30 de Paraguay).

La victoria del equipo aurinegro parece engañosa cuando se pone en perspectiva el rendimiento de uno y otro en el terreno de juego. La superioridad del Peñarol ante su tradicional rival fue tal que no solo dominó en ocasiones de gol, sino también en posesión de balón y control de juego.

Sin embargo, el gol del argentino Gonzalo Bergessio en las postrimerías del encuentro devolvió la vida al Nacional para tener, al menos, un ápice de esperanza que le permita escribir un episodio épico en un torneo en el que alcanzó los cuartos en 2018.

Para ello, el entrenador del Nacional, Alejandro Cappuccio, fuertemente cuestionado por el planteo defensivo del partido de ida, deberá hacer variantes que le permitan apostar al juego ofensivo y que ofrezcan alternativas a que todo el ataque dependa de Bergessio o del joven Brian Ocampo.

Armando Méndez ingresaría en el lateral derecho mientras que Camilo Cándido pasaría de volante a lateral izquierdo en sustitución de Christian Almeida, uno de los más criticados en la ida.

Asimismo, en el centro del campo se daría la titularidad de Felipe Carballo, y adelante apostaría por la velocidad con los retornos al campo de juego del argentino Leandro Fernádnez -suspendido para jugar la ida- y el joven Alfonso Trezza.

Peñarol, en tanto, está ante la disyuntiva de volver a apostar por un juego ofensivo y de control de balón o refugiarse en su terreno para cuidar el resultado obtenido siete días atrás.

Debido al estilo de su entrenador, Mauricio Larriera, todo indica que repetirá la actuación que cautivó a muchos en la casa del Nacional en lugar de cambiar completamente su estilo de juego.

La única duda en el Peñarol está en el lateral izquierdo, puesto que Joaquín Piquerez tuvo un esguince de tobillo que le ha provocado molestias estos días, aunque se prevé que llegue en condiciones para el decisivo clásico.

De esta forma, el Campeón del Siglo, con sus gradas vacías por la covid-19, será testigo de uno de los Clásicos más importantes de las últimas décadas, que pasará a la historia por ser el primer cruce internacional en el que ambos jugaron en sus canchas (y no en el Estadio Centenario) y por la expectativa que siempre genera este duelo que divide en dos a un país.

- Alineaciones probables:

Peñarol: Kevin Dawson; Giovanni González, Fabricio Formiliano, Gary Kagelmacher, Joaquín Piquerez; Walter Gargano, Jesús Trindade; Agustín Canobbio, Pablo Ceppelini, Facundo Torres y Agustín Álvarez Martínez.

Entrenador: Mauricio Larriera.

Nacional: Sergio Rochet; Armando Méndez, Guzmán Corujo, Nicolás Marichal, Camilo Cándido; Alfonso Trezza, Facundo Píriz, Felipe Carballo, Brian Ocampo; Leandro Fernández y Gonzalo Bergessio.

Entrenador: Alejandro Cappuccio.

Árbitro: El brasileño Anderson Daronco.

Estadio: Campeón del Siglo, en Montevideo.

 

Orteman pidió hablar con ODD antes del viaje a Brasil

Cristian Domínguez reveló que Sergio Orteman pidió una reunión con el omnipresente Osvaldo Domínguez Dibb (ODD) antes del viaje a Brasil, donde hoy Olimpia buscará ante el Inter el boleto a los cuartos de final de la Copa Libertadores.

‘Grillo’ Domínguez comentó hoy en charla con radio Urbana que el entrenador del plantel principal mantuvo una amena reunión con el histórico dirigente, y presidente honorario del club; donde también participó Oscar Vicente Scavone, referente de la vieja guardia franjeada.

“Muy linda reunión, recordaron la campaña del 89 donde supimos ganarle a Inter y en su propia cancha. Coincidieron (ODD, Scavone y Orteman) que le veían fuerte a Olimpia y que hay esperanza”, señaló.

En la referida ocasión, hace ya más de tres décadas atrás, en la vuelta de semifinales (en la ida había ganado Inter, 1-0, en Asunción), el partido concluyó con un sensacional triunfo de los paraguayos, primero en tiempo normal (3-2) y luego en la tanda de los penales (5-3), que puso al Decano en la final de la Libertadores 1989, que luego perdería contra el Atlético Nacional de Medellín.

La presente coyuntura no dista mucho de este escenario. Es que el plantel vuelve al Beira Río con la carga psicológica de una de las mayores goleadas sufridas en su historia dentro del certamen, pero con la confianza que le dio el empate sin goles en Asunción en el choque de ida.

Sin embargo, no hay estigma que pese, si Olimpia espera emular aquellas noches de gloria y continuar en carrera.

El partido arranca a las 20:30 (de Paraguay) y será transmitido por Fox Sports y Facebook Wacht.

 

Olimpia define su destino copero en feudo brasileño

El Internacional brasileño y Olimpia definen esta noche (20:30 de Paraguay) en Porto Alegre el paso a los cuartos de final de la Copa Libertadores, en un duelo de entrenadores uruguayos y que en el partido de ida disputado en Asunción terminó en tablas (0-0).

El "Inter", del técnico uruguayo Diego Aguirre, tiene como principal duda si mantiene en el ataque a Yuri Alberto, uno de los jugadores más destacados en la temporada, o si posiciona a Thiago Galhardo, autor del gol del triunfo en el último partido por la Liga frente al Juventude de Caxías.

Galhardo, goleador del equipo en 2020, selló la victoria del Internacional el domingo que dejó al "Colorado Gaúcho" en la casilla 13 con 14 puntos, exactamente la mitad de los que tiene el líder Palmeiras de Sao Paulo.

Frente a Olimpia reaparecerán el centrocampista Rodrigo Dourado, que tomará la posición de su tocayo Rodrigo Lindoso, y el lateral Moisés, que sustituirá a Paulo Víctor.

Como zagueros centrales Aguirre deberá mantener al joven uruguayo Bruno Méndez al lado del argentino Víctor Cuesta.

Olimpia, en tanto, encara la revancha precedido de un decepcionante debut en el Torneo Clausura de la Liga paraguaya, cuando cayó derrotado en casa ante el modesto River Plate (1-3).

Es cierto que el técnico uruguayo Sergio Órteman, exjugador del Gremio brasileño, presentó un equipo alternativo y reservando motores para el partido en Porto Alegre, pero la imagen ante el "Kelito" desmerece de la del equipo paraguayo con más copas en sus vitrinas.

El "Decano" tiene su apuesta para avanzar en la Libertadores en el ataque de los goleadores Isidro Pitta y el experimentado Derlis González.

El central Richard Ortiz, que no jugó por amonestación el partido anterior, está entre los convocados, siendo el reverso el volante Jorge Recalde, duda por molestias pero alistado en la misión.

El veterano Roque Santa Cruz estaría en el banquillo, pero en la titular si está confirmado quien fuera la figura de los locales en el choque previo, el defensor central y todo terreno Antolín Alcaraz.

El vendedor de la serie Internacional-Olimpia se enfrentará en los cuartos de final al vigente campeón del fútbol brasileño, Flamengo.

La transmisión va por las pantallas de Fox Sports y Facebook Wacht.

- Alineaciones probables:

Internacional: Daniel; Heitor, Bruno Méndez, Víctor Cuesta, Moisés; Rodrigo Dourado, Edenilson, Caio Vidal, Taison; Patrick y Yuri Alberto (o Thiago Galhardo).

Entrenador: Diego Aguirre (URU).

Olimpia: Alfredo Aguilar; Antolín Alcaraz, Iván Torres, Víctor Salazar, Saúl Salcedo; Edgardo Orzusa, Braian Ojeda, Richard Ortiz, Alejandro Silva; Derlis González e Isidro Pitta.

Entrenador: Sergio Orteman (URU).

Árbitro: Christian Ferreyra (Uruguay).

Estadio: Estadio Beira-Río, de Porto Alegre.

 

Los Juegos de la pandemia empiezan en silencio y pendientes de un hilo

Con la amenaza latente de un rebrote de covid-19 que pudiera precipitar una fatal interrupción, los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se inauguran este viernes, un año después de su fecha prevista, con la esperanza de que el mayor espectáculo deportivo del mundo, con 10.500 atletas de 204 países en acción, alivie la carga psicológica derivada de la pandemia.

Por primera vez en la historia olímpica, en recintos sin público para no dar facilidades al coronavirus, podrán oírse con nitidez el repiqueteo de los clavos sobre el tartán, el chapoteo de brazos y pies en la piscina, la respiración fatigosa de las gimnastas en pleno esfuerzo, las consignas de los entrenadores a sus equipos, incluso palabras gruesas proferidas en momentos de frustración.

La Juegos de la 32 Olimpiada han tenido una sobresaltada gestación y un parto difícil, pero la ilusión acumulada de los deportistas y el empeño del COI y de los organizadores japoneses en sacar adelante la competición a todo trance, a fin de minimizar el quebranto económico, han obrado el milagro: el espectáculo echa a andar bajo el estado de emergencia.

Una cancelación acarrearía pérdidas cercanas a los 12.900 millones de dólares en un momento en que las arcas del COI, con un déficit de 55 millones de dólares en 2020, y las del país organizador no viven su momento más boyante, de ahí que la invariable respuesta del COI sobre un nuevo aplazamiento encontraran siempre la misma respuesta: es una posibilidad que no se contempla.

Sin embargo, el aumento de contagios en Japón, y específicamente en el área de Tokio, indujo recientemente al director del Comité Organizador de los Juegos, Toshiro Muto, a no descartar por completo una cancelación de última hora.

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, intervino en la Sesión del COI para expresar su confianza en que los Juegos recaben la solidaridad y la determinación necesarias para acabar con la pandemia y aportó una lúgubre previsión estadística: más de 100.000 personar morirán de covid en el mundo durante los Juegos, que serán -dijo- "una celebración de esperanza".

SI BRASIL Y EUROPA LO HICIERON CON EL FÚTBOL…

Los organizadores confían, no obstante, en que el goteo de casos -más de 90, hasta la fecha, entre el personal acreditado- no sea tan grave como para adoptar una decisión drástica.

Dos grandes competiciones de fútbol, la Copa América en Brasil y la Eurocopa en varios países del Viejo Continente, han llegado recientemente a su término pese a los brotes de coronavirus, y Tokio 2020 confía en hacer otro tanto amparándose en las duras restricciones impuestas para evitar la propagación de focos.

Los deportistas participantes, que tuvieron que vivir un calvario de pruebas y contrapruebas antes de recalar en la Villa Olímpica, tienen que presentar un test negativo de covid realizado seis horas antes de competir. Si el resultado es positivo, quedarán confinados durante catorce días, un golpe moral devastador para quienes se esforzaron durante cinco años para ganarse su plaza olímpica.

Le ha ocurrido ya a la taekwondista chilena Fernanda Aguirre, medalla de bronce en los Panamericanos de 2019, que ha dado positivo por covid y, pese a encontrarse asintomática, no podrá competir el próximo domingo. Era la primera baja olímpica por contagio; luego se fueron añadiendo otros nombres.

Todavía más grave, para la suerte de los Juegos, sería que el resultado adverso afectara a alguna de las grandes figuras, como la gimnasta estadounidense Simone Biles, el tenista serbio Novak Djokovic, la atleta jamaicana Shelly-Ann Fraser-Pryce o el jugador de baloncesto estadounidense Kevin Durant.

A modo de consuelo, los afectados no perderían, al menos, los resultados que hubieran conseguido hasta el momento del test adverso, de modo que un clasificado para una final seguiría siendo considerado finalista aun cuando no pudiera disputarla.

CALDEADO

Para protegerse contra reclamaciones judiciales, los organizadores, que plantearon, para participar en los Juegos, unos requisitos capaces de disuadir a los más intrépidos, exigieron a los participantes firmar un escrito que exime de toda responsabilidad a los organizadores "en caso de cualquier tipo de pérdida, lesión o perjuicio que cualquier persona acreditada pueda sufrir como consecuencia de su intervención en los Juegos".

Que el ambiente no está para bromas lo prueba la dimisión del director de la ceremonia inaugural, Kentaro Kobayashi, tras el aluvión de críticas recibidas por hacer chistes sobre el Holocausto en una comedia que representó hace 23 años.

Este viernes, la descabezada ceremonia inaugural, en el antiguo estadio Nacional de Tokio, remodelado y rebautizado Olímpico para la ocasión, concede una tregua en la presión mediática sobre la pandemia para dirigir el foco hacia los grandes protagonistas del gran festival deportivo: los deportistas.

El programa de competición de los segundos Juegos japoneses (los primeros fueron en 1964) incluye 33 deportes, incluidos cuatro debutantes (escalada, surf, skate y kárate) y uno, el béisbol/sóftbol, que salió en 2008 y ahora regresa al menú.

SE BUSCA SUCESOR PARA BOLT

Tokio 2020 serán los primeros Juegos sin el gran icono olímpico desde Pekín 2008, Usain Bolt, que colgó las zapatillas de clavos tras los Mundiales de Londres 2017 con ocho medallas de oro olímpicas en la mochila.

El atleta jamaicano, actual campeón de 100 y 200 metros, tendrá un sucesor obligado en Tokio y esa constituye una de las grandes incógnitas de los Juegos, habida cuenta de que el campeón del mundo, el estadounidense Christian Coleman, está suspendido por no estar localizable para controles de dopaje tres veces en doce meses.

Trayvon Bromell, campeón estadounidense de 100 metros y en posesión de la séptima mejor marca de todos los tiempos (9.77), parte como favorito, señalado por el propio Bolt, para hacerse con el título olímpico con mayor potencia mediática de todos los Juegos.

La gimnasta estadounidense Simone Biles, que se colgó cinco medallas en Río 2016 y a continuación se tomó un año sabático, se enfrenta, con nuevos ejercicios acrobáticos en su repertorio, al reto de revalidar el título olímpico individual, algo que hasta hoy solo han logrado la rusa Larissa Latynina y la checa Vera Caslavska.

La natación ofrece la presencia estelar de dos estadounidenses: Caeleb Dressell, aspirante a seis títulos, dispuesto a reclamar el trono vacante tras la retirada de Michael Phelps, y Katie Ledecky, cuádruple campeona en Río, que verá amenazada su hegemonía en la pileta por la estrella emergente, la australiana Ariarne Titmus.

El torneo olímpico de tenis sufrió muchas bajas, entre ellas la del español Rafael Nadal y la del suizo Roger Federer, pero contará con el número uno del mundo, Novak Djokovic. El serbio pretende alcanzar un logro inédito, el Golden Slam.

Djokovic ha conquistado ya este año los tres primeros "grandes" (Australia, Roland Garros y Wimbledon). Si gana el título olímpico en Tokio, en un torneo relativamente cómodo para él, y unas semanas después el Abierto de Estados Unidos, será el primero de la historia que gana los cuatro grandes y el título olímpico de una tirada.

Cabezas visibles del batallón deportivo que acude al frente de guerra en plena pandemia, ellos serán los verdaderos protagonistas de la fiesta olímpica. De su actuación dependerá que los Juegos de Tokio 2020 sean recordados por sus gestas deportivas o devorados por el coronavirus.