No le sale nada y al final se salva de perder

Olimpia dejó escapar la magnífica ocasión de acercarse a la punta del campeonato. Empató sin goles con Rubio Ñu, que saborea el marcador como si fuera una victoria en razón de lo que implica su constante lucha por no morir en el descenso.

La frenada no es sólo cesión de terreno en el torneo. Es, por los lauros que tiene un aplazo en este examen que en teoría debía salvar con nota alta.

No pudo con el orden de Rubio Ñu. Su marca fue aplicada y dejó notar la falta de argumentos para satisfacer sus necesidades, a pesar de pisar el acelerador.

El equipo de Miguel Pavani se abroqueló atrás. Quizás en cierto momento acusó recibo del constante asedio, pero no se les borró la pizarra y terminaron enteros.

En materia de ofensiva, Maxi Biancucchi fue uno de los que más lució, aunque en el tramo final no tuvo la lucidez requerida como para dar el bofetazo que habría sido lapidario.

Rubio Ñu lo pudo liquidar. Tuvo oportunidades, sobre todo en el cierre. Pero erró en la puntada final y en algún que otro momento hasta la falta de fortuna salió en su contra.

Olimpia abría la cancha de lado a lado. Pero no alcanzó con la potencia de Walter González, el desequilibrio de Camacho y mucho menos con el ingreso de Mendieta.

Le queda una ardua tarea a Bobadilla para darle el ropaje de equipo sólido. Termina desgastándose en esfuerzos vanos para disimular con agallas lo que le falta en lo táctico y acaba quedando con las manos vacías, permitiendo que el más chico se vea más beneficiado.

Hoy Olimpia pierde dos puntos vitales. De hecho, en el estreno de Aldo se ganó a Nacional por imperio de la fortuna y más adelante en el tiempo pudieran lamentar la incapacidad de sacar ventaja de la riqueza del plantel con que cuentan, pero que hoy no pudo ante un rival que jugó con mayor inteligencia.

Punto y aparte para el juez Oscar Velázquez. Perdió el control, desató el nerviosismo general por decisiones inexactas y expulsó a Richard Ortiz, situación que hizo aún más grande el enfado de no poder vencer a un equipo que se balancea en el borde de la cornisa.

 

Empiezan nuevo ciclo y ya apuntan al Aviador

Pablo Caballero y Roberto Acuña empezaron esta tarde a trabajar en la conducción de Independiente de Campo Grande. La derrota del equipo con Cerro Porteño obligó a la destitución de Celso Ayala, quien no pudo encajar en este segundo semestre.

La nueva dupla fue presentada esta tarde en el Ricardo Gregor y de inmediato ordenaron las primeras movilizaciones.

Pablo Caballero retoma un nuevo desafío tras haber ido a Bolivia, donde tampoco prosperó. Mientras que Acuña venía activando en el fútbol de playa.

Independiente arrastra una racha de cuatro partidos sin ganar. Acumula tres derrotas y una paridad, en tanto que se ubica en la última posición con 11 puntos.

El martes, a las 20:10 horas se estrenan ante General Díaz en su estadio. Será en el cierre de la fecha 15.

 

Un día desaparece y otro aparece y juega

Martín Giménez es un caso sui generis. Hace tres meses fue su última aparición pública en un compromiso oficial con Sol de América; después se le ocurrió abandonar todo sin más ni más, sin razones entendibles. De pronto, un día como hoy sale a la luz y juega como si nada haya pasado.

El día 30 de julio fue su última actuación oficial en el plano local. Fue en la goleada de General Díaz 4-1 en el Adrián Jara.

Formó la dupla de ataque con su paisano Javier Toledo, en momentos en que el técnico era Fernando Ortiz. Después de ese compromiso, el atacante "huyó" literalmente.

No dio pistas de su paradero. Dejó en banda su contrato vigente, los dirigentes no sabían qué pasó, o si lo sabían no querían hablar. Lo cierto es que su caso fue tan curioso, ya que su repentino alejamiento se daba en momentos en que su figura cobraba notoriedad por la capacidad goleadora que mostró.

Debutó en el fútbol paraguayo haciéndole tres goles a Cerro Porteño, con los que se firmó una incuestionable goleada el 25 de febrero.

Llegó el mes de agosto y nadie lo encontró en las prácticas. No respondía las llamadas, se esfumó sin más ni más. Decían que no era la primera vez que hacía eso, pero con él sucedería lo del hijo pródigo.

Volvió, lo "perdonaron" y hoy fue parte del juego con Nacional. ¿Seriedad o no del club en dejarlo jugar tras la falta de respeto? Lo cierto es que en países serios, esto capaz no habría ocurrido…

 

Cuando lo llaman, su respuesta es con gol

Jorge Ortega volvió a dejar su sello de gol en el fútbol trasandino. Hizo el tanto del empate para Huachipato en la primera semifinal de la Copa Chile ante Santiago Wanderers en Valparaíso. Una vez más, el ex Luqueño respondió al llamado de César Vigevani.

La apertura correría a cargo de otro paraguayo, el defensor originario de Mariano Roque Alonso Mario López, con ayuda del portero Carlos Lampe.

Este puso el 1-0 parcial para Wanderers sobre los 29' minutos de la primera etapa, mientras que el caacupeño de 26 años aparecía a los 51' para emparejar.

Fue tras una buena acción de avanzada en la que el corpulento atacante asomaba con golpe de cabeza para establecer la paridad.

Para Ortega fue la sexta conversión en este torneo, cuyo desquite de Semifinales lo van a definir de locales el día 25 de octubre en Talcahuano.

Totaliza ocho porque registra dos conquistas en el torneo de Transición, certamen en el que las cosas no le van bien ya que pelea por no descender.