Un nuevo episodio para la novela de Jean en Cerro

Muchas vueltas se dieron en torno a la continuidad o no del portero brasileño Jean Paulo Fernandes en Cerro Porteño, quien fue pieza importante en el esquema del “Chiqui” Arce para la obtención del Clausura 2021.

En ese sentido, hubo un giro de 180 grados con respecto a lo que se manejaba del futuro del ‘goleiro’, que se decía que no estaba de acuerdo con ciertos puntos del contrato y que, además, tenía en la mesa una oferta importante desde Tuyucuá.

La dirigencia Azulgrana impondría una serie de cláusulas disciplinarias al cotizado jugador, lo que no habría sido del agrado del mismo. Sin embargo, Jean accedería a tales pedidos.

En las últimas horas, las negociaciones con Cerro Porteño han avanzado y sería prácticamente un hecho la firma de un nuevo contrato que lo hará parte del Ciclón por los próximos 4 años, según supo HOY Deportes.

El conjunto de Barrio Obrero inicia los trabajos de pretemporada el 7 de enero en Barrio Obrero, a cargo del director técnico Fracisco Arce, mirando su participación en la Copa Libertadores 2022, torneos locales (Apertura, Clausura y Copa Paraguay).

La mudanza de Messi

Lionel Messi se adapta aún a su nueva vida en París una vez completada la mudanza desde la vivienda de Castelldefels a la residencia de Neuilly sur Seine, en la zona oeste de París, el lugar donde ha establecido su residencia después de un tiempo en el emblemático hotel Royal Monceau, en el centro de la capital francesa.

Fue en esos primeros días, en este lugar ubicado en la lujosa Avenida Hoche del octavo distrito parisino, donde el astro argentino trató de asimilar lo sucedido de un día para otro a principios de agosto. Con la Copa América bajo el brazo y miles de planes para él, para su mujer Antonella y para sus tres hijos.

Messi enfocaba con sosiego el futuro inmediato. Y con optimismo. Con las maletas hechas para disfrutar de unos días de descanso después de un intenso y apasionado curso. Con el Barcelona y con la selección. Exigente mentalmente y riguroso físicamente.

Nada que ver con el trajín de un año antes. Cuando todo se hizo eterno. Desde aquél fax hasta su primer entreno. Cuando dijo adiós y después ‘me quedo’. Fueron aquellos días tensos. Un pulso sin vencedor y un mal consuelo para el resto.

Esta vez le costó entender a Messi y a los suyos cómo se había podido despertar una mañana en París después de haberse acostado la noche anterior en Barcelona. Aterrizó en El Prat para rubricar una renovación acordada. Pero fue solo un punto de escala en el camino hacia el aeródromo de Le Bourget, donde tomó tierra para sellar su incorporación al París Saint Germain, el equipo de las estrellas.

Después de diecisiete temporadas, 778 partidos y 672 goles no esperaba Leo iniciar, a sus 34 años, una nueva vida. Ni en París ni en ningún lado. Solo prolongar su estancia en Barcelona, a donde llegó con trece y donde progresó hasta admirar al mundo.

No olvidará Messi el verano del 2020. Tampoco el del 2021, marcado por el cúmulo de emociones al que tuvo que hacer frente un día tras otro. Las lágrimas sobre el atril de la sala de prensa del Camp Nou. De despedida, de adiós. Un giro en su recorrido que plasmó su desahogo definitivo justo un mes después, con el llanto sobre el césped del estadio Monumental de Buenos Aires, cuando con un hat trick ante Bolivia, en las eliminatorias suramericanas, superó el récord de Pelé como máximo anotador en las selecciones del continente.

Fue aquella otra noche histórica. Otra más. Messi celebró con el público de su país el triunfo en la Copa América conseguido meses atrás, antes de llegar al ecuador de julio, en el emblemático Maracaná. “Dios estaba guardando este momento para mí”, dijo. Con un triunfo ante Brasil Leo enterró su maleficio. Aquel que le negó cada vez un gran éxito con su selección. Un lastre. Un reproche al que no conseguía dar respuesta. Un debe en contra en el eterno e irrelevante debate por ser el mejor de siempre.

No fue aún un Mundial, al que espera en Qatar. Fue una Copa América su primer gran éxito con la albiceleste que alarga su cuantiosa y aún provisional hoja de servicios a lo largo de su historia. Un alivio además de un mérito. Un suspiro que contempla ahora, con el cierre temporal de la Ligue 1 echado y con el brillo de un nuevo Balón de Oro en su salón.

Thiago, su hijo mayor, pregunta de donde salió el trofeo. Igual que Mateo y Ciro que hasta ahora veían solo seis. Los seis que conocieron en su estancia en Barcelona. El séptimo, el reciente, fue colocado horas atrás, después de llegar del Theatre du Chatelet de París, su ciudad actual. El galardón que agranda la distancia con el resto.

La lujosa gala parisina, a la que llegó acompañado de su familia, escoltado por su presidente Nasser Al-Khelaifi y su director deportivo Leonardo de Araújo, subrayó los méritos del jugador que ahora han hecho suyo.

El premio, discutido como casi siempre, plasmó su buen rendimiento. Con el Barcelona en derribo ganó solo la Copa del Rey; pero fue, por octava vez, máximo goleador en la liga española con 30 goles en 35 partidos. Tuvo una gran influencia en el devenir del conjunto azulgrana, al que sostuvo en medio de la agitación institucional por la que todavía transita.

Pero fue la Copa América, con su selección, la que apuntaló su valor. Un título con Argentina que probablemente desniveló a la balanza hacia su lado. Un evento que jugó sin contrato, sin futuro. Con el compromiso con el Barcelona vencido, una promesa de prolongación y un puñado de clubes a la expectativa calculadora en mano.

Messi contempla el séptimo Balón de Oro como jugador del París Saint Germain, donde aún esperan el brillo que se le conoció y que se le supone.

No ha sido fácil la adaptación que aún contempla. En once partidos en la Ligue 1 tan solo un gol. El equipo es líder, como se esperaba. En la Liga de Campeones le ha ido mejor: cinco tantos en cinco encuentros mientras aguarda la cita clave, de octavos, contra el Real Madrid al final del invierno. Vuelta a España.

Messi cierra el año en plena adaptación en su residencia de Neuilly sur Seine, en la zona oeste de París. Mientras se acomoda no encuentra respuestas a lo que pasó en aquél verano, ni sabe por qué todo cambió. Brinda ahora por un devenir exitoso. Por la nueva ciudad que le acogió, por la afición que le adoptó como ídolo y por más éxitos con su selección. Qatar 2022 espera.

Doble quiebro olímpico a la pandemia

En plena pandemia, con los deportistas puntualmente en los tacos de salida pero sin las alharacas propias de las ocasiones anteriores, los Juegos Olímpicos hicieron un doble quiebro al virus en 2021 al celebrar en Tokio, y sin perjuicio para la salud de los participantes, la edición pendiente de 2020 y al ultimar también los preparativos de la cita invernal de Pekín 2022 que se inaugurará el 4 de febrero.

Sin posibilidad alguna de que los Juegos de Pekín se suspendan, “no importa lo que pase” con el covid según el Comité Olímpico Internacional (COI), la atención se ha trasladado de los test de antígenos al boicot diplomático decretado por varios países, entre ellos Estados Unidos, en protesta por la situación de los derechos humanos en el gigante asiático.

También planeará sobre los Juegos de Invierno el misterio en torno a la tenista china Peng Shuai, que denunció haber sufrido abusos sexuales por parte de un ex viceprimer ministro y luego se desdijo. Entre una cosa y otra desapareció del mapa, mantuvo una videoconferencia con el presidente del COI, Thomas Bach, y protagonizó alguna reaparición pública sospechosa de ser una componenda.

Nada nuevo. Pocos Juegos Olímpicos han sido ajenos a la intromisión de la política, como ya se vio en agosto en Tokio durante el incidente en el que se vio envuelta la atleta bielorrusa Krystina Tsimanouskaya.

Tras competir sin suerte en las series clasificatorias de los 100 metros lisos, la velocista pidió protección a la policía del aeropuerto tokiota de Haneda alegando que oficiales de su delegación intentaban hacerla regresar a la fuerza a su país.

Crítica con el régimen de Alexandr Lukashenko, cuyo hijo Viktor preside el comité olímpico bielorruso, Tsimanouskaya temía represalias y acabó exiliada en Polonia.

Fue este uno de los pocos sobresaltos que se vivió durante los Juegos de Tokio, aplazados un año debido a la pandemia y que se disputaron con el 90 % de los participantes inmunizados gracias al envío por parte del COI de decena de miles de vacunas a todos los comités nacionales.

Durante los Juegos se llevaron a cabo cerca de 600.000 test y solo un 0,02 % resultó positivo. La burbuja dibujada en torno a los Juegos, disputados por primera vez sin público, surtió efecto y convirtió a la familia olímpica en “la comunidad más testada, más vacunada y sometida a las medidas preventivas más estrictas del mundo”, aseguró Thomas Bach.

Con contadas excepciones, los deportistas refrenaron sus ganas de celebrar sus éxitos o consolarse de sus fracasos y cumplieron con la prohibición de deambular por las calles tokiotas y organizar fiestas en la Villa Olímpica. Las pocas infracciones conocidas, como la de los dos judocas georgianos que salieron a hacer turismo a la Torre de Tokio, fueron castigadas con la expulsión.

La fórmula será replicada en Pekín 2022, con ligeras variaciones. El público local podrá entrar en los estadios, pero la burbuja será aun más estricta e incluirá al personal trabajador y de servicios, al que en Tokio se responsabilizó de la mayoría de los casos detectados.

Los participantes extranjeros estarán vigilados desde el momento en que pongan un pie en el avión rumbo a Tokio: París, Singapur, Tokio y Hong Kong son las únicas ciudades en las que sus vuelos podrán hacer escala.

Tras el telón dorado de los Juegos, el engranaje olímpico sigue rodando con la mirada puesta en el futuro.

Durante este 2021 que termina se desvelaron los primeros detalles de la majestuosa ceremonia de inauguración a lo largo del rio Sena que París prevé para los Juegos de 2024; se acordó el programa deportivo básico para Los Ángeles 2028, en el que se mantendrán el surf, la escalada y el skate; y se concedieron los Juegos de 2032 a la ciudad australiana de Brisbane, tras una negociación directa con el COI, sin guerra de candidaturas con otras aspirantes.

Tres deportes terminan el año con su porvenir olímpico en entredicho. El boxeo, por la falta de transparencia financiera y administrativa de su federación (AIBA) y por la escasa fiabilidad de su sistema de arbitraje. La halterofilia, por la eterna situación de interinidad en la presidencia de la IWF y por el dopaje. Y el pentatlón moderno, por la indefinición de su programa deportivo (se suprimirá la hípica en beneficio de otra disciplina) y por sus dificultades para atraer a una audiencia joven y universal.

La FIFA añadió una preocupación más al COI con sus planes de una Copa del Mundo bienal. El organismo con sede en Lausana continuará “monitorizando” los movimientos de su vecino de Zúrich y Thomas Bach ha asegurado que considerarían “las consecuencias” que el nuevo calendario tendría en los Juegos. Las otras federaciones ya han pedido a la de fútbol que consulte con todas las partes que se verían afectadas.

Tuchel critica el calendario de la Premier League: “No es justo”

El entrenador del Chelsea, el alemán Thomas Tuchel, criticó el calendario actual de la Premier League, que acelera su agenda y acumula jornadas en estos días a pesar del crecimientode positivos por covid.

“No es justo. Llevamos diez días intensos, con jugadores en cama y nos enfrentamos a equipos que han tenido partidos aplazados y que tienen una semana para prepararlos”, argumentó el preparador del Chelsea quese reencontró con el triunfo al vencer al Aston Villa.

“El calendario está como está, pero esta no puede ser la manera correcta”, añadió Tomas Tuchel que recordó que el Chelsea ha disputado su octavo partido en lo que va de mes y que el miércoles se enfrenta al Brighton en Stamford Bridge.

El Chelsea ha perdido a Callum Hudson-Odoi y Romelu Lukaku, que reapareció este domingo ante el Aston Villa, por covid. Además, no puede contaraún con Kai Hartez y Timo Werner.

“Nos hacen jugar a pesar de tener también jugadores con covid. Tenemos nuevas lesiones pero estamos en manos de gente que está en una oficinasin saber lo que es esto”, añadió Thomas Tuchel.

“Estamos luchando y estamos exprimiendo a nuestros jugadores. Tengo el máximo respeto por lo que hacen los jugadores. Hacemos cambios obligados por las lesiones. Ya no cambiamos por razones tácticas”, dijo el entrenador del Chelsea que elogió la predisposición de sus futbolistas.

“Estoy orgulloso e impresionado con ellos pero también preocupado. Puede que nos equivocáramos al permitir que algunos jugaran después de estar enfermos, con coronavirus, con solo uno o dos entrenamientos. La Premier nos hizo jugar y por eso jugamos”, insistió Tuchel.