El “Pacto Secreto”, estúpidos

En las últimas horas se desató un vasto operativo mediático y político para “sacrificar” al Vicepresidente Hugo Velázquez y, así, “salvar” a Mario Abdo Benítez de su inminente destitución. ABC y Telefuturo, por un lado, Patria Querida y PDP, por el otro, buscan desviar el tema central que desató la grave crisis en curso, que hunde en el fango y la ignominia al gobierno actual, que pasará a la historia de la única forma en la que alguna vez podría ser recordado: VENDEPATRIA, tal como ya lo catalogan en amplias franjas ciudadanas. ¿Por qué Velázquez sí y Marito no? ¿Qué lo haría “culpable” a uno e “inocente” al otro? Ambos son responsables de lo mismo, con una diferencia. Abdo es el jefe de la gavilla.

El problema de fondo, el que indignó con sobradas razones a toda la nación, fue el “pacto secreto” celebrado con el Brasil el pasado 24 de mayo, que obliga a nuestro país a comprar energía por un costo muy superior al establecido con todas las formalidades de la ley desde enero el 2002. ¿Y cuánto representará esto para la ANDE y, en consecuencia, para todos los paraguayos?. Nada menos que 250 millones de dólares.

A eso se comprometió el presidente de la república y ese es el monto del daño patrimonial ocasionado al Estado paraguayo. ¿Acaso alguien en su sano juicio -y mínimamente honesto- puede sostener que semejante transa fue responsabilidad de los negociadores y no el resultado de expresas indicaciones de Marito?

Esto lo mantuvieron bajo absoluto sigilo y se hizo público solo porque por razones desconocidas, el entonces presidente de la ANDE, Pedro Ferreiro, renunció dos meses después. El Ejecutivo no informó nada a nadie, ni con antelación a estampar su firma, ni posteriormente, en el afán evidente de ponerlo en vigencia por la vía de los hechos; es decir, subiéndonos gradualmente las tarifas de electricidad y/o posponiendo las necesarias inversiones en la empresa.

Lo señalado es de lógica formal. Ningún mandatario puede estar ajeno a temas que para su país ocupan un lugar de primerísimo orden, como son las relaciones con Brasil y, en particular, todo lo referido a Itaipú Binacional. Y si no se ocupara de ellos, estaríamos ante una persona absolutamente inhábil para dirigir la república.

¿Dónde entra el Vice en esta trama?. Por su jerarquía tampoco es creíble que no supiera lo que se estaba urdiendo. Pero a él lo quieren sacar del ruedo, con todas las culpas sobre su espalda, por un “fato” realizado en paralelo a la tarifa de la electricidad, con una empresa brasileña vinculada a la familia Bolsonaro. Y éste, como sabemos, es íntimo de Marito, por lo que también es de presumir que tenía pleno conocimiento del “negocio”.

El tema principal es, pues, la feroz “transa” suscrita el 24 de mayo. Los demás, en comparación con éste, son completamente secundarios, “distraccionismo” puro con el objetivo de desviar la atención.

Una anécdota de la historia sirve para ilustrar lo que está sucediendo. En 1992, cuando Bush y sus colaboradores hacían campaña electoral difundiendo las victorias militares en el extranjero, en lugar de referirse a la mala situación del país, el asesor de Bill Clinton ideó una consigna que muy pronto acabó con sus adversarios, a quienes se dirigió diciendo: “La economía, idiotas”, fue su principal consigna, por ser este el principal problema de aquel entonces.

Esto bien podríamos aplicar en la actualidad con la gente de Patria Querida, PDP, ABC y Telefuturo. “Es el Pacto Secreto, estúpidos”.

 

Letrina sin fondo

A medida que transcurren los días, la crisis desatada el pasado miércoles, cuando se hizo público el pacto secreto suscrito por el gobierno de Abdo Benítez con el Brasil, va mostrando nuevas aristas, una más escandalosa que la anterior. Algunas son reales, otras están sujetas a comprobación y no faltan operativos de prensa para salvar o hundir a determinados personajes, a cambio de obtener grandes beneficios corporativos. En este contexto, el diario ABC publicó una denuncia que si demostrara su veracidad, comprometería seriamente al Vicepresidente y provocaría un salto en la inestabilidad política, y si no lo hiciera, delataría su pretensión de alejar a Mario Abdo de la tormenta, cargando con la culpa de todos los males a su segundo al mando, “casualmente” primero en la línea de sucesión.

En esta historia sin precedentes, cuatro altos funcionarios ya perdieron la cabeza. Cuatro “pesos pesados”, como Luis Alberto Castiglioni, Alberto Alderete, Hugo Saguier y Alcides Jiménez. Ahora entra “al ruedo” Hugo Velázquez, quien fuera nombrado por el abogado José Rodríguez Gonzále durante una “rara” participación que habría tenido para eliminar una cláusula del acta secreta de Itaipú (favorable al Paraguay). También lo nombró al presidente de la república, aunque extrañamente eso no tuvo mayor destaque en el medio en cuestión.

Por lo pronto, este tema ya provocó una quinta baja en el equipo de gobierno. Este miércoles también renunció la titular de la Seprelad, María Epifania González, madre del joven abogado que irrumpió en la escena con presuntas responsabilidades que no se condicen con sus 25 años.

¿En qué estadio de la crisis nos encontramos? El presidente “indicó” al nuevo Canciller que realice las actividades pertinentes a fin de anular el “acuerdo” impuesto por el vecino, absolutamente contrario a los intereses del nuestro, en la creencia de que, junto con las renuncias, se desactivaría la crisis. Pero las aguas si bien se calmaron al comienzo, volvieron a subir rápidamente, y ya están a las puertas de la Vicepresidencia y muy cerca del Palacio de López.

El problema es que esto no se encuentra más en ámbitos del gobierno paraguayo y del lado brasilero ya se escuchan voces en contrario, descartando la posibilidad de dar marcha atrás con respecto al “Acta Bilateral” suscrita por Hugo Saguier, en representación del Paraguay, a pesar de no estar facultado para el efecto.

O´Globo, Gazeta do Povo y otros diarios hicieron hincapié en la conveniencia que su puesta en práctica representa para el Brasil, empezando por la reducción de tarifas, así como en la inconveniencia que representa para el Paraguay, en donde según la prensa del vecino país se encarecerían en al menos 30%.

En consecuencia, el panorama de las negociaciones con Brasil no es nada alentador, tanto porque vamos a tener en frente a un socio que tiene las mejores cartas en sus manos, como también porque el oficialismo de nuestro país, de donde saldrán los “negociadores” que nos representarán, patea en contra de los intereses paraguayos.

Es lamentable lo que está pasando. La letrina por la que se desliza el país parece no tener fondo.

 

Reculada del gobierno no disipa crisis política

El gobierno cambió drásticamente de política con respecto al pacto secreto que suscribió con Brasil, sobre Itaipú. Ahora anuncia que pedirá una reunión de las “Altas Partes”, a fin de anular lo establecido en el “Acta Bilateral”, cuya puesta en vigencia supondría enormes perjuicios económicos a la Ande, al país y a los bolsillos de todos los consumidores. El canciller Castiglioni ofició de vocero del Ejecutivo para trasmitir la nueva orientación, admitiendo que hubo fallas en la comunicación y una gigantesca manipulación informativa del caso. O sea, porque no se comunicó como correspondía, se desechó lo que según el oficialismo nos transformaría de “país de pillos y peajeros” en “país serio”, nos dejaría en condiciones excepcionales para renegociar el Tratado y, encima, no generaría ningún costo. Pero la verdad es otra. El real objetivo de semejante marcha atrás es evitar, como sea, que los vientos de inestabilidad soplen cada vez con más fuerza y pongan en peligro la gobernabilidad.

Decíamos el pasado viernes que, tal como se presentaban las cosas, el presidente se enfrentaba a dos opciones. La primera, retroceder, y pedir (a modo de súplica) a Bolsonaro dejar el acuerdo en “stand by”. La segunda, que legisladores de ambas cámaras comiencen a hacer números, del tipo que causa pesadillas a cualquier mandatario.

El gobierno escogió la primera alternativa, lo cual, en principio es bueno. Con esto se descomprime un tanto la situación, pero no las causas de la crisis, pues lo hecho, hecho está. Las negociaciones con Brasil fueron secretas y los términos del acta, según ahora reconoce la ANDE, arrojaría una pérdida de 210 millones de dólares. Dos hechos inaceptables.

Habrá que ver cuál es la postura del Brasil ante los ruegos de Marito, que estará sujeta a sus propias necesidades y a nada más que eso. Si tenemos en cuenta el “apriete” al cual recurrió para conseguir la firma del acta, los pronósticos no son buenos. Hicieron de todo, cortaron los pagos a Itaipú desde enero, antes provocaron la “crisis del real”, que casi fulmina a Ciudad del Este, y ahora volvió nuevamente con todo tipo de amenazas sobre el comercio fronterizo. En contrapartida, la eventual aprobación de la solicitud, por parte de Itamaraty, le daría un importante balón de oxígeno.

Los problemas del presidente, sin embargo, no acaban ahí. Desactivar la bomba que tiene entre las manos también exige de su parte que proceda a la destitución de quienes estuvieron al frente de este proceso que culminó con la firma del “Pacto Secreto”. Es lo que reclaman el Sitrande, todos los movimientos del PLRA y el sector de Honor Colorado en la ANR, entre otros.

Esto, sí, podría cerrar la crisis en desarrollo, aunque a un costo político muy elevado para el gobierno. En caso contrario, el escenario sería mucho más más delicado para Mario Abdo, la crisis daría un salto y se pondría incluso en debate su continuidad en la presidencia.

 

ITAIPÚ: INJUSTIFICADO SECRETISMO Y FIN DE CONCESIONES DEL BRASIL

Cinco meses después de iniciarse las negociaciones y a dos meses de haber puesto la firma, el país recién ahora tomó conocimiento de la existencia de un “acta de entendimiento” entre Brasil y Paraguay, sobre el aumento de la potencia que debe contratar la ANDE de Itaipú. Fue en el marco de la sorpresiva renuncia de Pedro Ferreira a la presidencia de la estatal, a la que se sumó ésta mañana la de Fabián Cáceres, quien se desempeñaba como gerente técnico. Al “secretismo” que rodearon las negociaciones, se agregó en la mañana de hoy la rueda de prensa convocada por el gobierno, para que nuestro embajador en Brasilia, Hugo Saguier Caballero y el reemplazante de Ferreira, Alcides Jiménez, intentaran explicar los alcances del acuerdo. Pero esta resultó un verdadero fiasco.

Según los voceros oficiales, el “acuerdo” en cuestión, cuyas negociaciones arrancaron en el mes de marzo, sería “un gran logro para el Paraguay”, que garantiza previsibilidad en materia energética de cara al futuro, aseguraron que “no habrá aumento de las tarifas” e, incluso, adelantaron que como consecuencia de lo pactado hasta “podría registrarse una disminución”.

Sobre el secretismo de las negociaciones solo se refirieron al pasar, con la misma falta de convicción que caracterizaron sus anteriores aseveraciones. Y lo más importante, ni siquiera pudieron presentar una síntesis de lo suscrito por “las altas partes”, pues eso, de hecho, hubiese desmoronado todo lo antedicho.

Técnicos consultados en la materia coincidieron en desmentir lo expuesto durante conferencia, asegurando que lo dispuesto sí tendrá un impacto directo en los costos operativos de la ANDE y… en sus tarifas. Así lo hicieron el ex director de Yacyretá, Ángel Recalde, el ex presidente de la empresa, Víctor Romero y el ingeniero Guillermo López Flores; todos de vasta experiencia en el ámbito energético.

A modo de ejemplo, López señaló que nuestro país contrataba y pagaba por 100 megavatios, pero retiraba 150; los 50 de diferencia a menor precio. Esta habría sido una “concesión” de Brasil por consideraciones políticas, al margen de lo estipulado en el Tratado, para que la ANDE se capitalice o invierta. Pero después de ese largo periodo, en el que no se hizo ni lo uno ni lo otro, el gobierno de Bolsonaro resolvió poner término el beneficio que recibía nuestro país y, ajustar las operaciones a lo que estipula el Tratado: Contratar los 150 megavatios y pagar por ellos si ningún “descuento”.

La diferencia de costos, de aquí al 2022, sería de 250 millones de dólares; un vagón de dinero para la ANDE. ¿Cómo entonces, si aumentarán los desembolsos de la empresa, podrían mantenerse o disminuir las tarifas?

La respuesta, irónica, corrió por cuenta del ing. Recalde. “No hay forma de evitar que esto se traslade al consumidor final, salvo que la ANDE tenga una máquina de fabricar dólares o restrinja las inversiones”, aclarando que esto sería letal para la empresa.

El secretismo con el cual procedió el gobierno en esta materia, más las explicaciones de hoy (que nada explican), solo potencian las sospechas en torno a la polémica “negociación”, en la que una parte impuso su voluntad y la otra perdió un importante beneficio.

No sabemos si, como dice el gerente técnico renunciante, se podía frenar la pretensión brasilera u obtener algo positivo para nuestro país en caso de ser inevitable. Lo único concreto, por el momento, es que debemos prepararnos para recibir próximamente un “bolsillazo”, además del sabor amargo que nos deja la “confidencialidad” del arreglo, acentuado por el hecho de estar en pleno proceso para renegociar globalmente el Tratado.