Golpe de timón a la economía

El dinamismo económico de Paraguay en los últimos años se está frenando, y se lo siente en las calles, en los comercios y empresas del país. Los últimos gobiernos lograron niveles de diversificación económica, que resultaron valiosos para no mantener una dependencia patológica, si se quiere, de la producción del sector primario. Sin embargo, la situación mundial y regional están afectando a la velocidad del crecimiento económico del país.

En los últimos días la voz de economistas, empresarios, productores y de la gente en las calles, hablan de una situación difícil para llegar a fin de mes o para cumplir con las metas previstas para comercializar. En los primeros meses del presente año fue aún más evidente la caída del consumo, que es uno de los elementos para medir el dinamismo económico, el efecto casi inmediato es la reducción de personal en el sector privado.

El sector comercial se ve afectado por la vinculación que tiene al diferencial de precios que sigue existiendo con relación a Argentina y Brasil. El sector industrial mira cómo aumenta el volumen del ingreso de productos manufactureros en el exterior, que vienen a competir con los locales. El sector agrícola estima una reducción en el crecimiento económico del 0,8%, de acuerdo a las proyecciones actuales para este año.

Estos signos de la ralentización de la economía paraguaya, se evidencian en la reducción de las expectativas sobre el crecimiento, en un primer momento se previa un cierre de año con un 4,5% de desarrollo, a finales del año pasado el propio Banco Central del Paraguay anuncio una revisión de la meta y lo reubico en un 4%. Analistas económicos, agentes del mercado, organismos internacionales entre otros hablan incluso de solo un 3% de crecimiento al cierre del 2019.

Es momento que el Gobierno tome decisiones urgentes, prácticas, realizables en el corto y mediano plazo para mantener un nivel aceptable de la estabilidad macroeconómica de los últimos años, así como el microeconómico que está directamente relacionada con la gente, con sus ingresos y su consumo, lo que ayuda a dinamizar la economía. Las políticas deben continuar buscando una mayor diversificación económica, apuntalando el aporte del sector de servicios y el manufacturero, garantizar la baja inflación, y un tipo de cambio estable. Este es el desafío del Gobierno para dar a tiempo un giro de timón a la economía nacional.

 

El cine paraguayo, sin vuelta atrás

La presencia del cine nacional en Netflix, con la película “Leal”, es un hito en la divulgación del cine paraguayo. El próximo 1 de marzo se estrenará el film a nivel mundial, estará a disposición de los 140 millones de usuarios de la mayor plataforma de streaming del mundo. Este éxito sumado al de “Siete cajas”, “Las Herederas”, “La Redención”, “Los Buscadores”, entre otros tantos films nacionales con destacada presencia en estos últimos tiempos, se constituye en el punto de inflexión de la industria del cine en nuestro país.

Sin embargo, estos éxitos cinematográficos en su mayoría son el resultado del esfuerzo de directores, actores, y empresas dedicadas a la industria del audiovisual, como en el caso de “Leal”, producida por Hei Films, del Grupo Cartes, en coproducción conjuntamente con la empresa argentina Arco Libre. A pesar que en el gobierno anterior se promulgó el decreto de la Ley de Cine, aún falta el apoyo del Estado para impulsar esta industria, para el efecto, se requiere que la Secretaría Nacional de Cultura reglamente la ley, a fin de que esta legislatura pueda entrar en vigencia, de manera práctica.

Que la presencia de “Leal” en la mayor plataforma mundial de streaming, como es Netflix, aceleré el trámite burocrático para efectivizar la Ley del Cine, cuya normativa tiene como principal objetivo fomentar el desarrollo y consolidación de la actividad audiovisual y el crecimiento de la cultura cinematográfica, como componentes del desarrollo cultural, social y económico del país, a través de la creación, producción y circulación de obras audiovisuales.

La industria del cine paraguayo mueve una serie de recursos financieros, técnicos y humanos, fortalece nuestra identidad. Es una potente herramienta para divulgar valores, educación, cultura, y es un motor para la economía nacional.

La presencia de “Leal” en la grilla de Netflix, no es una cuestión de suerte, la empresa norteamericana exige cumplir varios requisitos técnicos, y por los últimos films proyectados es indudable que cada vez más en el país la producción y el talento nacional está a la altura de las exigencias internacionales.

Que la llegada de “Leal” a la pantalla mundial del streaming, después de 15 semanas en cartelera de cine en el 2018, con 100.000 boletos vendidos y un pequeño tour por el interior del país, se constituya en la apertura de la puerta para que el cine paraguayo tenga la oportunidad de llegar a un mercado internacional, y sobre todo que desarrolle y promueva toda la cadena de valor del audiovisual paraguayo.

 

Mejor educación para cambiar el modelo económico

La revolución educativa es la condición sine qua non para el cambio del modelo económico paraguayo, sin la reforma de nuestro sistema educativo en el mediano plazo será imposible sostener el crecimiento económico y humano del país. La sugerencia fue aportada por el Banco Mundial (BM), durante la presentación del informe: Paraguay. Diagnóstico sistemático del país. Si bien la sugerencia no es una novedad, es una nueva alerta roja ante nuestra inacción frente a mundo en constante cambio; la única forma de ser competitivos e insertarnos en la tendencia global solo es posible con la transformación del sistema educativo.

El informe del Banco Mundial señala que Paraguay redujo la pobreza extrema en un 50 por ciento en los últimos 15 años, sin embargo, la inversión en la juventud -índice de capital humano- es bajo, y este es un indicador poco alentador para el futuro del país. La riqueza de una nación no pasa únicamente por el crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB), a más de la producción de bienes y servicios de un país la población debe crecer en el conocimiento, habilidades y salud, de tal manera que le permita un desarrollo pleno y un aporte de manera significativa a la sociedad, lo que asegura un nivel de riqueza mayor y por ende será un país con una economía más fuerte.

Parte del éxito del modelo chileno es la inversión que hace el Estado en su juventud, pero no solo pasa por los montos erogados, sino por la calidad en el gasto de los mismos. Si bien el camino es largo, llegaremos más pronto en la media en que nos dispongamos, como autoridades y ciudadanos, a iniciar con prontitud las reformas necesarias. Singapur -otro de los países ejemplo del cambio de modelo- hoy ocupa el primer lugar en el Índice de Capital Humano, este país tiene uno de los mejores resultados en educación en el mundo, pero hace solo 68 años atrás, un singapurense en promedio apenas había completado sólo dos años de educación formal.

Jesko Hentschel, director del Banco Mundial, durante evento recordó que un niño que nace en Paraguay va a tener solamente 50% de su productividad posible en el momento que llegue a la capacidad de fuerza laboral. “Si este niño tiene educación, nutrición y salud a nivel top, podría tener una doble productividad. El capital humano tiene un espacio muy importante para el crecimiento inclusivo”. Sumemos el agotamiento del bono demográfico (mayor cantidad de jóvenes que ingresan al mundo laboral que personas de edad que se retiran de él), que actualmente genera el 20% del crecimiento del PIB.

Abundan los diagnósticos sobre Paraguay y los caminos para despegar hacia el desarrollo pleno, es el momento de las decisiones, de las estrategias, de la planificación y de las acciones sobre el país que queremos tener dentro de 50 años, eso debe convertirse en una política de Estado. El Banco Mundial propone establecer reformas como el aumento de la confianza en las instituciones públicas y la revitalización del crecimiento del sector privado, así como la mejora en la calidad de los servicios públicos - infraestructura, administración pública y el sistema fiscal-, mejorar el uso productivo del capital natural, con su preservación, y por supuesto ejecutar una reforma de los sistemas de educación y capacitación acorde a las demandas y necesidades del sector privado para la inserción laboral. Es el momento de iniciar el cambio del modelo económico, mejorando el capital humano.

 

Paraguay debe vencer la alta informalidad laboral

Hablar de informalidad laboral es hablar de la falta de oportunidades y por supuesto de pobreza. En estos días el Banco Mundial (BM) hizo público su informe sobre el desarrollo mundial 2019, denominado: La naturaleza cambiante del trabajo. Este año nuestro país fue ubicado entre los países con el mayor nivel de empleo informal entre las economías de ingreso mediano alto, al presentar una tasa del 71 % en este indicador.

El origen de la informalidad surge de la ansiedad que tienen las familias por superar su situación de pobreza, para paliar esa situación buscan actividades que puedan generar ingresos para sustentar su vida, pero por una serie de factores lo hacen sin poder participar de los derechos plenos del trabajo asalariado.

En Latinoamérica, Brasil tiene una presencia del empleo informal en alrededor del 36%, en México la incidencia llega al 57% y en Paraguay se registra una tasa del 71%.

La falta de protección social para los trabajadores debe ser motivo de preocupación del Estado en general, porque la informalidad laboral de la que participan un gran número de personas, normalmente se registra en empresas que se mueve en el sector informal, con escaso acceso a la tecnología. Aunque también las que funcionan dentro de la formalidad pero que incumplen con los derechos de los trabajadores.

Los más pobres deben ser la prioridad del Estado, para ello se requiere con urgencia iniciar el debate necesario para mejorar la seguridad social, una que considere a todos, en especial a los mas carenciados. Para el efecto se requiere modernizar la legislación, que considere los nuevos tiempos y los desafíos que imponen las tendencias globales actuales, especialmente las relacionadas con las plataformas digitales de negocios.

La nueva seguridad social que debe adoptar el país no puede depender enteramente de brindar un empleo formal asalariado, sino que también debe complementar con asistencia social, y trabajar a la par con la mejora de la educación de los jóvenes y niños, que son la futura fuerza productiva.

Resulta sorprendente que la informalidad se mantenga estable a pesar del crecimiento económico del país. La informalidad y la falta de protección social para los trabajadores deben ser motivo de prioritaria preocupación del Estado paraguayo en General y del Gobierno nacional en particular, si quieren que sus administraciones sean el punto de inflexión en la historia nacional.